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El nacimiento del cómic chino |
Fuente:China Daily
Tianjin,20/05/2013(El Pueblo en Línea)- Fue un momento que cambió la vida de Chen Weidong y el destino de la industria del cómic en China.
Un día, a finales del 2005, un surcoreano llegó a una casa de tres pisos en el distrito de Nankai, en Tianjin, donde tenía su oficina Chen, un artista de cómics.
Al abrir la puerta de cristal sucia, el visitante vio a un entusiasmado grupo de personas que jugaba a mahjong y, al otro lado de la escalera, una tienda pequeña. Subió hasta el segundo piso, donde se sentó en una mesa donde Chen preparaba té.
Han Jung-rok, el presidente de Cambridge, una editorial de libros en inglés en Seúl, estaba muy interesado en la cultura china. Había conocido a Chen el año anterior y los dos se convirtieron en buenos amigos. Pero esta vez, había venido a hacer negocios.
Entonces con 36 años de edad, Chen y su Compañía de Cómics “Mundo Creador de Tianjin” estaban en crisis. El equipo creativo encabezado por Chen había estado ocupado en un gran proyecto: la adaptación de cuatro grandes novelas clásicas de China -El sueño del Pabellón Rojo, Viaje al Oeste, Romance de los Tres Reinos y El Margen del Agua- en libros de historietas.
“Queríamos hacer algo diferente, algo brillante que no pudiera ser superado por tres décadas, por lo que en este proyecto único investigamos bastante y tratamos de aplicar las técnicas de la pintura china tradicional, como la pintura gongbi (estilo realista ‘meticuloso’), a la creación de historietas”, dijo Chen.
El proyecto comenzó en el 2002 y para el 2005, Chen y su equipo había terminado Viaje al Oeste y Margen del Agua. El proyecto consumía tanto tiempo y dinero que a finales del 2005, parecía imposible continuar. Chen planeaba 30 libros por novela, o sea 120 en total -una tarea enorme para cualquier editor chino en ese momento.
Luego estaba el desafío del marketing: las cuatro novelas clásicas eran ya tan familiar en China. ¿Qué padre gastaría cientos de yuanes para comprar historietas para sus hijos? Los niños ya onocían las historias.
Sin embargo, Chen pensaba que serían interesantes para personas de otras culturas que desconocen el chino, pero que desean conocer sobre la literatura clásica del país. Los cómics podrían ser una buena introducción, debido a que las ilustraciones podrían presentar detalles de la antigua China, como la ropa, el peinado, el decoro, la arquitectura y las costumbres.