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El sueño chino para los extranjeros |
Por Robert Lawrence Kuhn
Pekín,17/04/2014(El Pueblo en Línea)-En China, el sueño chino despierta esperanzas y crea expectativas; internacionalmente, se hacen preguntas y provoca inquietudes. En este artículo observo lo que hay fuera de China, exploro las actitudes, sugiriendo respuestas y advirtiendo sobre los peligros de las profecías hechas realidad.
La visión general del presidente Xi Jinping sobre el sueño chino se ha convertido en un gran conductor del continuo desarrollo y reforma de China. El sueño chino difiere del sueño americano en que expresa las aspiraciones colectivas de China, "el gran rejuvenecimiento de la nación China" (en palabras de Xi), y abrazar los sueños personales de cada individuo chino para alcanzar la vida feliz, saludable, abundante y productiva.
Que todo el mundo desee obtener beneficios materiales es evidente en una economía global. Los más altos estándares de vida significan un mayor consumo de bienes y servicios en China, por lo que hay que trabajar para crear empleo. El compromiso de China con la ciencia permite a todos los pueblos participar en el éxito de China, a menudo creando nuevas tecnologías ampliamente disponibles a bajos costes.
Las percepciones erróneas, sin embargo, pueden distorsionar las motivaciones. La preocupación de occidente tiene su origen en el miedo que China cumpla el sueño chino, China será más firme, más agresiva y expansionista en asuntos exteriores, especialmente cuando trate con sus vecinos más pequeños. Aunque los líderes de China aseguran que "no importa lo fuerte que sea China, nunca buscaremos la hegemonía", todavía hay la preocupación de que en algún momento se rompa esta promesa. Uno nunca sabe, los extranjeros se preocupan de que el "gigante gentil" cambie sus deseos, y que cuando el "león despierte" no será tan "tranquilo, agradable y civilizado".
En su discurso "El desafío de China a la hegemonía norteamericana", el ex embajador de Estados Unidos Charles W. Freeman, Jr (el intérprete principal durante el viaje legendario de Nixon a China en 1972) nos aconseja " ver a China como es, y no como nos gustaría o tememos que sea" y ni como China dice hoy que es. Argumenta: "China suena como los aislacionistas norteamericanos del siglo XIX y principios del XX. Estados Unidos no buscó dominar o controlar la escena internacional en un futuro, ni solucionar problemas internacionales con el uso de las armas, pero sin embargo, con el tiempo hizo ambas cosas".
Freeman concluye: "lo más probable es que China ocupe un lugar junto a Estados Unidos y otros países a la cabeza de un sistema multilateral de gobierno global. En tal orden oligárquico mundial, China tendrá gran prestigio pero ningún monopolio sobre la energía, algo de lo que EE.UU si ha disfrutado hasta ahora".
Li Junru, ex vicepresidente de la Escuela Central del Partido, dijo que es un malentendido preocuparse por la expansión de China cuando lo que el país está buscando es rejuvenecimiento.
"Cuando hablamos del gran rejuvenecimiento de la nación china, algunos me preguntan a qué período de la historia de China queremos volver", dijo Li. " La dinastía Yuan (1271-1368) después de la expansión de Genghis Khan, o el apogeo de la dinastía Qing (1644-1911) antes de la guerra del opio de 1840. Es un malentendido puro si no se pregunta de forma maliciosa".
¿Qué pasa con el peligro de la "profecía hecha realidad". Hay dos caminos. Si las potencias extranjeras, lideradas por Estados Unidos, crear una estrategia para "contener a China", entonces China reaccionará de manera negativa y la confrontación será casi inevitable. Del mismo modo, si China interpreta todas las políticas de Estados Unidos como "contención" y reacciona de manera negativa, podría hacer que la contención sea aún peor. Es la "teoría del juego 101". Estas ecuaciones políticas sólo pueden resolverse en paralelo, no en serie, con 'transparencia' como operador dominante. China y Estados Unidos deben esforzarse por llevar a cabo una apertura con franqueza, particularmente en materia de defensa.
Los extranjeros son cautelosos de depender de la buena voluntad de China. Esto frustra a China, pero China no debe echarle la culpa a nadie. La misión principal de China es elevar el nivel de vida de sus ciudadanos y solventar problemas internacionales para lograr este objetivo.
Concluyo con una historia personal. Hace dos años, para honrar los logros de los anteriores líderes de China, me pidieron que escribiese un documental de televisión y producirlo. Yo sugerí que no era la mejor manera de contar la historia real de China a la audiencia internacional. Sería mejor explorar los problemas y desafíos de los dirigentes de la China.
El mes que viene, en mayo, “Los Desafíos de China” saldrá en televisión en EE.UU. Centrada en el sueño chino del presidente Xi, la serie de televisión tendrá cinco capítulos sobre temas sociales (salud, educación, vivienda, jubilación), reestructuración económica, contaminación, innovación, reforma política (por ejemplo, la transparencia presupuestaria) y creencias (mujeres, religión, servicio nacional).
Demostrando que China es sincera acerca de sus problemas, y segura al mostrarlos abiertamente, esperamos profundizar en lo que significa el sueño chino: transformador para China y un regalo para el mundo.
El autor es un estratega corporativo internacional y banquero de inversión. También autor de la biografía del ex presidente Jiang Zemin.