![]() |
Tratamiento de células madres en China trae esperanzas para pacientes |
Pekín, 15/07/2013(El Pueblo en Línea)-Perdido en los suburbios de Pekín se encuentra el Centro Médico de Células Madre “Wu”, llamado así por el Wu Like, co-fundador, jefe neurólogo y director general del hospital al que acuden personas de todo el mundo y que en muchos casos representa la última esperanza de encontrar un tratamiento adecuado para los pacientes afectados por enfermedades neurológicas.
Gracias al uso de una tecnología única innovada por el Dr. Wu desde el 2005, él y su equipo médico han tratado con éxito a más de 2.000 pacientes que sufren de diversas enfermedades neurológicas. Su fama ha sido tal que también ha llevado esperanza a América Latina, donde los tratamientos con células madre todavía no han sido aprobados.
Desde esa región en las antípodas del gigante asiático llegó Marisol Saavedra con su hijo Benjamín Luengo, de seis años de edad, que padece de una parálisis cerebral, insuficiencia renal y pulmonar e hipotiroidismo.
Luego de enterarse de otros pacientes que habían realizado el tratamiento en China y que habían evolucionado de manera favorable, la familia de Benjamín se llenó de esperanza de que quizás Benjamín podía tener una oportunidad de mejorarse si viajaba hasta la capital china
En su Mendoza natal, junto al pie de los Andes argentinos, Marisol se convirtió en el centro de una campaña de beneficiencia en la que miles de personas contribuyeron para que el sueño de Benjamín y su familia pudiera hacerse realidad. El sueño del tratamiento sólo iba a ser posible si lograba juntar 50.000 dólares para poder hacer frente a los costos del tratamiento, además de todo el gasto que suponía recorrer los casi 20.000 kilómetros hasta el otro extremo del planeta.
Gracias a la ayuda generosa de toda la ciudad, Marisol logró juntar esa suma astronómica y emprendió el viaje con su hijo y su sobrina Débora Saavedra que desde entonces se convirtió en su mano derecha para afrontar todas las necesidades de Benjamín.
Al llegar a China, con la ayuda de las autoridades consulares de su país, Marisol se dirigió hasta la clínica donde Benjamín comenzó inmediatamente el tratamiento. Sin embargo, las complicaciones se hicieron esperar poco y las diferencias culturales e idiomáticas hicieron que esta madre luchadora tuviera que redoblar sus esfuerzos para poder hacerse entender con los profesionales del hospital.
El viaje hasta China representaba un gran desafío pero de posibilidades fructíferas. Sin embargo, Marisol nunca esperó el repentino cambio de panorama que significó el empeoramiento en la salud del pequeño Benjamín, que a pocas semanas de haber llegado cayó en un estado de coma en el que ha permanecido desde entonces.
“El hospital hará todo lo posible para sacar a Benjamín de esta situación en el menor plazo de tiempo posible”, dijo el Dr. Wu a Marisol, explicando que la situación de Benjamín es bastante delicada, debido a la lesión en su corazón que imposibilita toda continuación de su tratamiento hasta que no haya una mejoría sustancial de su estado físico.
A pesar de las enormes dificultades, Marisol tiene un espíritu luchador y es una madre que no se da por vencida. Hará todo lo posible para que Benjamín logre mejorarse y volver hasta su patria para reunirse con su papá Roberto Luengo y el resto de su familia.
La esperanza de muchas familias
El tratamiento de enfermedades neurológicas con teconologías de células madres no sólo ha traído esperanzas a Marisol, sino también a muchas otras madres de todo el mundo, incluida América Latina. De hecho, Benjamín no es el único latinoamericano que se encuentra en la clínica. Allí también se encuentran otros tres argentinos acompañados con sus familiares, como es el caso de Thiago Giovanni Torales (3), de General Rodríguez, y Catalina Mejuto (2), de Vernal, ambos en la provincia de Buenos Aires. Además, también se encuentra la joven Libertad Ríos Ojeda (20), que llegó hasta Pekín desde México.