La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, consideró que las manifestaciones populares que tienen lugar en varias ciudades del país son "legítimas y propias de la democracia", reveló este lunes la ministra de la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia, Helena Chagas.
"La presidenta considera que las manifestaciones pacíficas son legítimas y propias de la democracia y que es propio de los jóvenes manifestarse", dijo la ministra.
Este lunes, millares de ciudadanos salieron a las calles de las principales ciudades brasileñas, como Brasilia, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Porto Alegre, Maceió, Fortaleza, Belém y Vitoria, así como varias urbes del interior para manifestarse contra la subida de las tarifas del transporte público y otras decisiones tomadas por el gobierno.
Según Chagas, la mandataria acompaña la actuación de la policía en todo el país, pero "no está directamente involucrada".
"(La presidenta) está encarando esto como una cuestión normal de la democracia", reafirmó.
En la capital, Brasilia, miles de jóvenes ocuparon los jardines del Congreso Nacional y manifestaron su descontento con los privilegios de la clase política.
Entre las demandas está el rechazo a un proyecto de ley que quitaría el poder de investigación al Ministerio Público Federal, propuesta que la opinión pública interpreta como una tentativa para reducir la posibilidad de controlar los abusos en la administración pública.
Las manifestaciones se iniciaron la semana pasada en Sao Paulo a partir de una protesta estudiantil para pedir la reducción de la tarifa de los ómnibus.
El movimiento se extendió rápidamente a todo el país a través de las redes sociales, con banderas como el fin de la corrupción y críticas a los gastos del gobierno en las obras para la Copa Confederaciones de Fútbol 2013, inaugurada el sábado pasado, y la Copa del Mundo de Fútbol2014.
También se protagonizaron actos de protesta en los partidos de la Copa Confederaciones disputados en Brasilia y Río de Janeiro, donde las manifestaciones fueron reprimidas.
Las protestas tuvieron alcance internacional, dando lugar al movimiento "La democracia no tiene fronteras", que ha convocado manifestaciones de solidaridad de brasileños en el exterior para los próximos días en al menos 28 ciudades de América y Europa.