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“Te del Pozo del Dragón”, la bebida para la primavera |
Por Zhou Yutong y Sun Ye (China Daily)
El emperador Qianlong, quien gobernó China durante más de 60 años en la dinastía Qing (1644-1911), está estrechamente relacionado con este té. Según una historia, una vez llevaba un paquete de hojas de té verde del Pozo del Dragón en su pecho mientras volvía a Pekín para ver a su madre.
La viuda había estado enferma y había enviado a su hijo en una gira a Hangzhou. Según se dice, Qianlong estaba en el pueblo del “Pozo del Dragón” en la provincia de Zhejiang, recogiendo hojas de té verde con las muchachas del lugar cuando le llegó la noticia. Se metió las hojas de té en los bolsillos y se apresuró en volver. Cuando llegó a casa, las hojas de té habían fermentado y tenían una fragancia especial. Su madre las olió y se sintió mejor inmediatamente.
Esta historia es uno de los cuentos de las aventuras del emperador, pero el jardín donde recogió las hojas de té continúa en el mismo lugar, al pie de la Colina Pico del León, y de ahí en adelante, el sello real de aprobación de Qianlong se plantó firmemente sobre el té “Pozo del Dragón”.
Más allá de las anécdotas, “Pozo del Dragón” es el uno de los primeros tés más conocidos de China.
Para saber si es bueno, la mejor manera de comprobar su calidad es con los ojos. Las hojas secas deben tener la forma de pétalos marchitos de orquídeas, con dos hojas que abrazan la punta del brote.
El sabor “fresco y limpio”, característico de este tipo de té, se encuentra en la punta de las hojas que deben ser “suaves en planos rectos” y del color del arroz sin pulir.
El mejor té “verde” del Pozo del Dragón no es realmente verde, así que no hay que dejarse engañar por eso.
Una vez que se consiguen hojas genuinas, se debe procurar prepararlas bien. Se debe preparar agua caliente a 80ºC, una taza de té de vidrio con una abertura ancha y una tetera de porcelana. Con cuidado, se colocan las hojas en la tetera, se vierte el agua rápidamente y se vacía el vaso de agua con la misma rapidez.
La Organización Mundial de la Salud reconoce que el té verde es bueno para la salud.
Los chinos han conocido los beneficios del té verde del Pozo del Dragón durante más de mil años y comenzaron a beberlo en la dinastía Tang (618-907), le pusieron ese nombre en la dinastía Song (960-1279) y se convirtió en una propiedad del emperador en la dinastía Qing.
(Zhou Yutong es sommelier de té en el hotel Four Seasons de Pekín)