BEIJING, 16 sep (Xinhua) -- La zona industrial de Kaesong, operada conjuntamente por la República Popular Democrática de Corea (RPDC) y Corea del Sur, reanudó su actividad hoy lunes, cinco meses después de que las tensiones militares en la Península Coreana se intensificaran, llegando incluso a rumores de guerra en abril.
Como parte de la política de reconciliación Luz del Sol del expresidente surcoreano Kim Dae-Jung, Kaesong todavía no ha arrojado luz sobre la cuestión nuclear de la Península Coreana, con Washington, Seúl y Tokio decidiendo no enviar a funcionarios gubernamentales a la reunión de seis naciones el miércoles, propuesta por China como parte de los esfuerzos para reanudar las estancadas conversaciones.
Entre informes que apuntan a que Pyonyang ha reactivado su programa nuclear, EEUU y Corea del Sur celebraron unos ejercicios militares conjuntos el domingo para marcar el 63 aniversario del Aterrizaje de Incheon durante la Guerra Coreana (1950-1953).
Si echamos mano de la memoria, nos daremos cuenta de que todos los países deberían realizar mayores esfuerzos para acabar con la desconfianza, y demostrar sinceridad para volver a la mesa de conversaciones a seis bandas, la plataforma más fiable para estabilizar la Península Coreana.
Con la estrategia estadounidense de "Pivotar hacia Asia", Washington no debería utilizar la actual situación de la Península Coreana para justificar su presencia militar en Corea del Sur, lo que podría aumentar la tensión entre el país norteamericano y la RPDC, así como con otros países vecinos.
También es necesario subrayar que independientemente de la actual complicada situación en Siria, algunos comentarios oficiales e informes mediáticos parecen estar siguiendo la pista de las armas químicas utilizadas en Siria hasta la RPDC.
Enfatizar la conexión entre Damasco y Pyongyang no puede empeorar aún más la imagen internacional de Siria, mientras que incidir en temas especialmente sensibles sí podría acorralar aún más a la RPDC, así como acabar con la oportunidad de reanudar las conversaciones, causando daños colaterales a los esfuerzos diplomáticos encaminados a reducir las tensiones y conseguir la desnuclearización de la Península.
Pyongyang por su parte, debería saber que el invariable objetivo de todas las partes involucradas, incluida China, es conseguir la desnuclearización de la Península, por lo cual sus preocupaciones sobre la seguridad deberían ser tratadas de manera adecuada, y no violando las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
La RPDC solo puede conseguir seguridad y crecimiento económico cumpliendo con sus obligaciones internacionales y con su compromiso con el proceso de conversaciones a seis bandas.
Mientras tanto, en un momento en el que Washington y Moscú están demasiado involucrados en la crisis siria, Seúl debería invertir en más esfuerzos diplomáticos en la RPDC para reestructurar la relación intercoreana.
Esto jugaría un rol proactivo en estabilizar la cuestión nuclear en la Península Coreana haciendo a la relación entre las dos Coreas inmune a cambios adversos a escala internacional.
China, signatario del Acuerdo de Armisticio de la Guerra Coreana, siempre ha sido un mediador activo en el diálogo, y continuará realizando esfuerzos para reanudar las conversaciones a seis bandas, a través de la salvaguardia de la paz, la estabilidad y en el área también de la resolución de asuntos relacionados a través del diálogo y las consultas.