Unos días después de la visita del primer ministro japonés, Shinzo Abe, al controvertido santuario Yasukuni, realizada el pasado 26 de diciembre, la decepción y la condena por tan irresponsable decisión son cada vez mayores.
Singapur lamentó el domingo la visita de Abe, temiendo que su decisión "pueda evocar sentimientos y reacciones más negativos en la región".
"Nuestra postura siempre ha sido que las visitas de esta índole reavivan el resentimiento y no ayudan a promover la confianza en la región", afirmó un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores singapurense.
"Es del interés de todas las partes guardar la compostura y evitar acciones que puedan incrementar la tensión, así como trabajar para crear un ambiente de gran confianza y entendimiento mutuos", agregó.
Mientras, países vecinos como China y República de Corea, que sufrieron grandemente por la invasión y colonización japonesas durante la Segunda Guerra Mundial, continuaron denunciando la visita de Abe.
La delegación en Washington del Consejo de China para la Promoción de la Reunificación Nacional Pacífica condenó enérgicamente el sábado la visita de Abe a través de un comunicado, en el que advirtió al premier nipón que "quien con fuego juega, se quema".
El comunicado destacó que Abe rindió tributo abiertamente como primer ministro en funciones a un santuario donde se rinde homenaje a criminales de guerra de clase A de la Segunda Guerra Mundial.
Su acción ignoró por completo la justicia y la conciencia humana y constituyó un osado desafío al orden internacional de la posguerra basado en la Carta de la ONU, indicó el texto.
Zhou Guangming, presidente de la delegación del referido consejo en Australia, dijo a Xinhua el domingo que la visita de Abe había dañado la paz mundial e intensificado la tensión en la región de Asia Oriental.
Por su parte, la presidente surcoreana, Park Geun-hye, criticó a Japón este lunes por "reabrir heridas del pasado", según la agencia de noticias Yonhap.
"En el nuevo año (...) espero que no tengan lugar acciones que perjudiquen la confianza entre los países y dañen los sentimientos de los pueblos al reabrir heridas del pasado", apuntó Park en declaraciones citadas por Yonhap, que aseguró iban dirigidas a Japón aunque la mandataria no mencionara su nombre.
La visita de Abe ha generado preocupaciones incluso dentro de Japón.
La agencia de noticias nipona Kyodo publicó el domingo el resultado de una encuesta nacional, realizada vía telefónica, en la que el 70 por ciento de los participantes consideró que Abe debería prestar atención a las implicaciones diplomáticas de su visita al santuario.
"Japón enfrenta un futuro incierto en sus relaciones con otros países en 2014 después de que la sorprendente visita de Abe provocara una dura respuesta de países clave a nivel mundial, como China y Estados Unidos, y pusiera a Japón en riesgo de un aislamiento", subrayó la agencia de noticias en otro editorial.
El temor sobre las dificultades para mejorar las relaciones con China y República de Corea es actualmente mucho mayor, añadió.