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Hanban diversifica sus servicios (3)

Actualizado a las 11/09/2013 - 14:48
Los Institutos Confucios están diversificando sus servicios.
Palabras clave:
Los maestros vuelven con ideas frescas

Cuando le das un abrazo a alguien, por lo general recibes uno a cambio. Esto es exactamente lo que cientos de profesores y voluntarios chinos en el extranjero han experimentado tras trabajar para los Institutos Confucio en el extranjero.

“Casi todos los maestros que han enseñado en el extranjero dirían que él o ella ha vivido una vida extra en comparación con las personas que no han tenido esa experiencia”, dijo Xu Lin, director general de Hanban, sede del Instituto Confucio en Pekín.

“Sus horizontes se han ampliado y sus vidas han cambiado de muchas maneras, después de conocer a gente y ver cosas que nunca se habrían imaginado”, explicó.

La mayoría procede de universidades chinas, y algunos son graduados universitarios. Permanecen en el extranjero por un máximo de tres años, enseñando la lengua y la cultura chinas, según Xu.

“Tienen que superar muchas dificultades en la vida cotidiana y adaptarse a las diferencias en la cultura y las costumbres, pero también aprenden un montón”, dijo.

Algo que sorprende mucho a los maestros chinos es ver cómo se pone de relieve el interés de los alumnos en las escuelas primarias en Estados Unidos y otros países.

“En Estados Unidos y Gran Bretaña, debes tener por lo menos cinco estudiantes en una clase, de lo contrario se cancela”, dijo Xu. “Entonces los maestros del Instituto Confucio tienen que hacer sus clases lo más interesantes posibles, y a menudo tienen éxito”, agregó.

Xu dijo que frecuentemente, después de asistir a clases durante algunos meses, muchos alumnos no querían que sus profesores se vayan y algunos incluso lloraron cuando su maestro favorito volvió a China.

Cuando estos profesores vuelven a casa, aplican lo que han aprendido en el extranjero. Xu dijo que si continuaban enseñando en China, se esfuerzan para despertar el interés de los alumnos e interactuar con ellos más que de lo que los maestros hacen normalmente en China.

Durante un año desde julio del 2010, Ren Zexiang fue una maestra voluntaria en la Escuela Secundaria Marshalltown en Iowa, en los EE.UU. Dijo que estaba impresionada por la vida fácil y feliz en el campus estadounidense donde los intereses y las aficiones de los estudiantes estaban bien atendidos.

“La escuela tiene una gran cantidad de cursos selectivos para que los estudiantes puedan elegir, como carpintería, cerámica, cocina e incluso cuidado de bebés”, dijo Ren, que ahora enseña en el Colegio de Docentes de Yunyang en la provincia de Hubei, en el centro de China.

“No tienen tareas para las vacaciones de invierno y verano, y pueden tener trabajos de medio tiempo para ganar algo de dinero de bolsillo”, agregó.

Para aplicar lo que había aprendido de su experiencia en EE.UU. en su colegio, Ren se ofreció a impartir dos cursos de formación de profesores de inglés para escuelas primarias.

“Es una gran diferencia cuando se emplean diferentes métodos de enseñanza”, dijo.

“Estábamos acostumbrados a recurrir a las traducciones cuando enseñábamos vocabulario en inglés. Ahora les pido a los estudiantes que inventen cosas de la manera más agradable posible, como dibujar, narrar cuentos e incluso mostrar objetos. De esa manera, aprenden nuevas palabras mientras hacen estas cosas”, explicó.

Ren dijo que le gustaría enseñar de nuevo en un Instituto Confucio, porque, habiendo trabajado en China durante dos décadas, tiene cosas para compartir con los estudiantes extranjeros, y también quiere aprender más sobre la enseñanza de sus colegas extranjeros.

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