Omar de Felippe, combatiente de la Guerra de Malvinas en 1982, conflicto entre Argentina y Reino Unido en el que sobrevivió al estallido de una bomba, asumió hoy como nuevo entrenador de Independiente, uno de los cinco equipos más populares del fútbol argentino, ahora en la segunda división.
"No prometo cosas mágicas, sino que confío en el trabajo", advirtió el técnico, de 51 años, quien ocupará el lugar que dejó vacante Miguel Angel Brindisi, desplazado por la dirigencia a causa de los malos resultados.
Independiente, máximo ganador de la Copa Libertadores de América, con siete títulos, afronta su primera temporada en la segunda categoría (Primera B Nacional).
En cuatro fechas los "Diablos Rojos"aún no pudieron ganar: empataron dos partidos y perdieron los dos restantes.
"Uno no viene acá a enseñarles a jugar al fútbol, sino que hay que volver a creer, ellos tienen mucho para dar. Hay que tener fe y trabajar. Podemos sacar este equipo adelante entre todos", expresó De Felippe al ser presentado en la sede del club de la localidad de Avellaneda, al sur del Gran Buenos Aires.
Dijo que aunque hay que ganar los partidos, para eso primero tiene que "darle seguridad al jugador y que la gente siga acompañando al equipo".
El técnico, cuyo último trabajo fue en Quilmes, señaló que "el campeonato es muy largo (son 42 fechas y ascienden los tres primeros de la clasificación), y todo el mundo se desespera".
De Felippe combatió en la Guerra de Malvinas, que libraron Argentina y el Reino Unido del 2 de abril al 14 de junio de 1982, con un resultado de 907 muertos: 649 soldados argentinos, 255 militares británicos y tres isleños.
El 7 de abril de aquel año, cuando aún jugaba en las divisiones inferiores de Huracán, fue llamado por el ejército para ir a la Guerra de Malvinas.
A los pocos días desembarcó en Isla Soledad y, tras caminar más de 12 kilómetros por una senda sinuosa y acechado por las bajas temperaturas, llegó a Puerto Argentino.
Durante el conflicto bélico no sufrió heridas aunque estuvo cerca de la muerte. En una ocasión, su capitán le salvó la vida al ordenarle que abandonara su posición en el momento justo, ya que una bomba cayó en el lugar exacto en el que se había estado resguardando segundos antes.