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Padres emigran para reunirse con sus hijos

Actualizado a las 23/07/2013 - 16:39
Más padres chinos se trasladan al extranjero para estar con sus hijos y nietos.
Palabras clave:hijos,padres
Padres emigran para reunirse con sus hijos

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Pekín, 23/07/2013(El Pueblo en Línea)-Un creciente número de jóvenes chinos que se fueron de casa para estudiar en universidades extranjeras ha decidido establecerse en sus países de acogida. Allí han conseguido buenos puestos de trabajo, se han casado y han comenzado sus propias familias. Ahora, muchos están llamando a sus padres a unírseles.

Liang Lixia, una jubilada de 55 años de edad, de Shijiazhuang, provincia de Hebei, ha estado viviendo durante tres años con su hija, su yerno y su nieta en una casa grande, de tres pisos, en Auckland, Nueva Zelanda.

“Mi hija decidió quedarse en Nueva Zelanda después de la graduación. Mi marido y yo respetamos su decisión y hemos tratado de hacerle la vida más fácil viniéndonos a vivir aquí con la familia”, dijo Liang, a quien se le ha concedido la residencia permanente en Nueva Zelanda con el patrocinio de su hija, una contadora en una empresa local.

Según las leyes neozelandesas, los padres pueden de un inmigrante pueden ser patrocinados para la residencia si “el principal progenitor solicitante no tiene hijos a su cargo, y el número de sus hijos adultos que se encuentren legalmente y de forma permanente en Nueva Zelanda es igual o mayor a los que viven legalmente y de forma permanente en cualquier otro país”, según el sitio web de inmigración de ese país.

“Vine aquí para cuidar de la niña de 4 años de edad, y asegurarme de que mi hija y mi yerno tengan más tiempo y energía para ganar dinero para la familia. Eso significa que sólo soy una niñera por el momento”, dijo Liang riéndose.

China se ha convertido en el principal país de origen para los inmigrantes autorizados a través de la categoría de padres, lo que representa el 47 por ciento de todos los inmigrantes de Nueva Zelanda el año pasado.

En promedio, el 10,7 por ciento de los inmigrantes a Nueva Zelanda tenían 50 o más años de edad en 2012. Sin embargo, el número de chinos representó el 39,9 por ciento del total, lo que significa que 4 de cada 10 chinos que obtuvieron la residencia permanente en 2011 y 2012 se encontraban dentro de ese grupo de edad, de acuerdo con las últimas estadísticas de inmigración de Nueva Zelanda.

“Hemos solicitado la residencia permanente, simplemente para pasar más tiempo con mi hija y su joven familia”, dijo Liang.

Su hija comenzó a estudiar en Nueva Zelanda en 2002. Se casó con un hombre de ahí en 2008, dos años después de graduarse, y dio a luz a una niña un año más tarde. Cuando la niña tenía 3 meses de edad, la llevaron a China para que Liang cuidara de ella, dejando a los padres libres para dedicarse a su carrera. Dos años más tarde, la niña fue llevada de vuelta a Nueva Zelanda para asistir al jardín de infantes.

Liang ahora pasa sus días en Auckland al cuidado de su nieta, además de cocinar y mantener la casa impecable.

“También tengo tiempo para conducir y participar en algunas de las actividades de la comunidad china en las inmediaciones. También estoy tratando de aprender inglés”, dijo.

En cuanto a sus planes a futuro, no está segura si ella y su esposo seguirán viviendo con su hija cuando sean mayores.

“A pesar de las buenas condiciones de vida en Nueva Zelanda, seguimos prefiriendo pasar nuestros últimos años con amigos y familiares en China, que es adonde pertenecemos, está en nuestra sangre”, explicó.

Añadió que probablemente volverá a vivir en China de forma permanente en dos o tres años, cuando su nieta comience la escuela primaria. Después de eso, viajarán a Nueva Zelanda cada año para pasar unos meses con la familia.

De vuelta al hogar

Zhou Zhifa tiene una historia similar. Después de pasar más de 10 años viviendo en Italia, el anciano de 80 años de edad insistió en regresar a su ciudad natal de Wenzhou en la provincia de Zhejiang.

“Quisimos irnos de China para ayudar a nuestros hijos a comenzar un negocio en el extranjero. Ahora hemos ampliado y hemos contratado a algunos empleados locales”, dijo Zhou, quien solía visitar Wenzhou durante unos tres meses al año. Sin embargo, se ha revertido el proceso y ahora pasa sólo tres meses al año en Italia.

Junto con su esposa, Zhou llegó a Milán en 1997 y ayudaba a sus hijos con su cadena de tiendas de venta de ropa accesorios y souvenirs de fabricación china.

“Al principio, pensamos que nos quedaríamos en Italia de forma permanente, incluso después de que nuestros hijos ya no necesitaran nuestra ayuda para la empresa, pero después nos dimos cuenta de que no hablar italiano con fluidez significaba que no nos adaptaríamos a la sociedad y nos veríamos obligados a permanecer en casa y no salir mucho”, dijo Zhou.

El retorno a Wenzhou ha sido terapéutico para Zhou, quien dijo que le gusta pasear a un parque cercano para jugar al ajedrez con viejos amigos. Mientras tanto, organiza regularmente viajes cortos a las zonas rurales para poder disfrutar del aire más limpio con su esposa.

Muchos chinos de las generaciones más jóvenes, por lo general únicos hijos de sus familias, intentan convencer a sus padres para pasar el otoño de su vida en el extranjero.

“Mis padres me enviaron a Canadá para estudiar después de que me gradué de la Universidad de Leeds en el Reino Unido”, dijo Yang Xixi, una asesora financiera de 28 años de edad, en Vancouver, que se casó con un hombre chino-canadiense en 2012.

Mientras buscaba trabajo en una compañía local en 2009, Yang les pidió muchas veces a sus padres que fueran a vivir con ella. Siente que ha estado lejos de ellos por mucho tiempo.

“Creo que ahora soy capaz de dejar que mis padres disfruten de sus últimos años sin la preocupación de hacer más dinero para darme una vida mejor. Mi vida estaría completa si pudieran vivir aquí de forma permanente”, dijo Yang.

Sin embargo, sus padres todavía están ocupados con su empresa de logística en Shenyang, provincia de Liaoning, y se han negado a abandonar China.

“Tengo la intención de tener un bebé el año que viene o el otro, y espero que mis padres cambien de opinión por el bien de su nieto, para que podamos disfrutar de una maravillosa reunión familiar”, dijo.

Según los expertos, el deseo es perfectamente normal, especialmente para las personas chinas que ponen una gran importancia en la unidad familiar, especialmente la generación más joven, que al ser hijos únicos sienten con mayor intensidad la pérdida de la vida familiar.

“La mayoría de las personas de edad avanzada que han solicitado emigrar a países como Canadá, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda en los últimos dos años son padres de graduados que estudiaron en universidades extranjeras, y han visto cómo sus hijos se establecen en esos países”, dijo Zhang Yuehui, un experto en inmigración con sede en Pekín.

Añadió que la salida de los ancianos es el resultado de una tendencia que ha visto un número creciente de jóvenes que optan por trasladarse al extranjero para estudiar o trabajar con la intención específica de permanecer en el país de acogida de forma permanente.

Envejecimiento de la población

Sin embargo, algunos padres de edad avanzada están más que dispuestos a emigrar y disfrutar de una vida más tranquila y más cómoda.

“Compré a mi hijo una casa en los Estados Unidos cuando se graduó de la universidad y se fue a estudiar una maestría para que pudiera encontrar un trabajo mejor allí. Teníamos ganas de vivir en el extranjero cuando éramos jóvenes”, dijo Yan Keqin, una profesora jubilada de 58 años de edad, oriunda de Hangzhou, en la provincia de Zhejiang.

Agregó que ella y su marido, un abogado jubilado, han viajado al extranjero en muchas ocasiones y, por lo tanto, son capaces de adaptarse a diferentes culturas y estilos de vida muy rápidamente. Decidió acompañar a su hijo cuando emigró.

Ahora, Yan y su marido viven a pocas cuadras de su hijo en Seattle. Ella pasa la mayor parte de su tiempo libre dedicándose a la jardinería, visitando bibliotecas, comprando y cocinando, además de ir a la casa de su hijo todas las semanas para compartir una cena familiar.

“El entorno de vida es mucho mejor aquí que en Hangzhou, se siente como si estuviéramos en unas vacaciones permanentes, todo parece estar lleno de sol y aire fresco y tenemos un montón de tiempo para hacer las cosas que realmente queremos hacer”, dijo .

Como tendencia a futuro, Zhang opina que más emigrantes ancianos se darán cuenta de que es una buena opción vivir en el extranjero en sus últimos años.

“A medida que el problema del envejecimiento de la población se vuelva más grave en China, más personas mayores planearán mudarse al extranjero durante la próxima década. Querrán ir a países que ofrecen un sistema de salud más amplio, un mejor medio ambiente más protegido y un ritmo más lento de vida”, dijo.

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