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Un juguete sexual pone en peligro la intimidad de sus usuarios

Actualizado a las 16/08/2016 - 10:57
Palabras clave:peligro, juguete sexual
Un juguete sexual pone en peligro la intimidad de sus usuarios
Un juguete sexual pone en peligro la intimidad de sus usuarios

Fuente:agencias

Las Vegas,16/08/2016(El Pueblo en Línea)-El peligro de seguridad que entraña el conocido como «internet de las cosas» es mayor de lo que parece. A pesar de que cada vez hay más advertencias que hablan de este riesgo, seguimos obvíandolas, quedando cada vez más expuestos a sorpresas como estas, según ABC.

La alarma ha saltado esta vez tras la conferencia sobre piratería que ha tenido lugar en la Def Con de Las Vegas. Dos hackers de Nueva Zelanda advirtieron de que el jueguete We-Vibe 4 Plus estaba enviando a la empresa fabricante información sobre el uso que se le está dando al dispositivo. Esto sucede en gran cantidad de objetos que están conectados, pero no tendría tanta relevancia si no se tratara de uno de los juguetes sexuales más populares, utilizado por dos millones de personas en todo el mundo.

Este dispositivo cuenta con Bluetooth, que permite que, gracias a la descarga de una aplicación en el smartphone, se pueda controlar a distancia desde cualquier lugar del planeta. Es en ese momento, en el que lo conectamos al teléfono, cuando el jueguete manda la información que ha recogido a la empresa creadora, Standard Innovation. El envío de información se realiza cuando se enciende, y desde entonces cada minuto hasta que es apagado. Los datos que recoge van desde la frecuencia y duración de uso, la velocidad elegida o la temperatura a la que se encuentra, tanto el usuario como el propio juguete.

Los expertos en la materia han analizado el código de seguridad de los envíos de datos, y han comprobado que son hackeables. Esto supone que información comprometedora de dos millones de personas estarían en peligro, y con ello su privacidad. Estos datos podrían ser usados para chantajear a sus usuarios. Además, han demostrado que se podrían controlar cualquiera de los dispositivos a distancia y sin autorización, algo que, de llevarse a cabo, supondría un delito de abuso sexual.

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