Al menos nueve personas murieron a consecuencia de los enfrentamientos violentos entre opositores y seguidores del presidente egipcio hasta la madrugada del lunes en todo Egipto, mientras que más de 630 resultaron heridas, informó la televisión estatal.
La primera víctima, un veinteañero, falleció en el hospital a causa de las heridas sufridas durante un ataque armado contra los manifestantes opuestos al controversial presidente Mohamed Morsi en Beni Suef, en tanto otros tres murieron en enfrentamientos entre seguidores y opositores de Morsi en Assiut, fuera de la sede del ala política de la Hermandad Musulmana (MB), integrante del gobernante Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ).
Otros cinco, incluido un niño, murieron a tiros frente a la sede de la MB. Un testigo dijo a Xinhua que unos 500 manifestantes atacaron el edificio la noche del domingo lanzando piedras y cócteles molotov, además de incendiar neumáticos.
En las protestas más grandes vividas en Egipto desde las revueltas de 2011 que derrocaron al presidente Hosni Mubarak, los manifestantes contra Morsi tomaron la plaza Tahrir y las áreas aledañas al palacio presidencial en El Cairo, así como varias plazas en otras gobernaciones.
Mientras, los seguidores de Morsi continuaron su sentada por cuarto día consecutivo en la plaza Rabia al-Adawiya en la ciudad Nasr de la capital "para defender la legitimidad" de Morsi.
La presidencia egipcia defendió el domingo el diálogo como única opción para sacar al país de la actual crisis política en que los grupos de oposición demandan en sus masivas protestas la renuncia del mandatario.
La campaña Tamarod de la oposición, que anunció haber conseguido más de 22 millones de firmas para pedir la celebración de elecciones generales anticipadas, ha dado de plazo hasta el martes al líder islamista para presentar su renuncia, llamando a la desobediencia ciudadana en caso que se mantenga en el puesto.
El opositor Frente de Salvación Nacional (NSF) emitió el domingo una declaración titulada "Declaración de revolución No.1", en que anunció un referéndum sobre la demanda de los opositores de acabar con el actual régimen.
Durante la última semana, al menos 17 personas murieron y más de mil resultaron heridas en enfrentamientos entre seguidores y opositores de Morsi en todo el país.