El Consejo Constitucional de Francia aprobó hoy el polémico impuesto a los ingresos superiores a un millón de euros (1,375 millones de dólares) que tiene el propósito de ayudar a reducir el déficit presupuestal.
Tras rechazar la propuesta del gobernante Partido Socialista en diciembre de 2012, es probable que el visto bueno del consejo sea música para los oídos de Francois Hollande, presidente que ha jugado con una bola difícil para hacer que las personas con abundantes recursos en el país contribuyan a que Francia alcance unas finanzas saludables.
"Se pedirá a las compañías que pagan salarios de más de un millón de euros al año que muestren solidaridad en 2013 y 2014", dijo el consejo.
En una declaración conjunta, los ministros de Economía, Pierre Moscovici, y Presupuesto, Bernard Cazeneuve, dieron la bienvenida a la decisión del Consejo Constitucional que "valida casi todas las disposiciones de la Ley de Finanzas 2014 y de la Ley de Finanzas 2013 enmendada".
En un intento por hacer que las personas con más altos ingresos en Francia inyecten de energía sus esfuerzos encaminados a ayudar al endeudado país a salir sus problemas financieros, el gobierno planteó la medida para imponer un impuesto del 75 por ciento a los ricos.
Una promesa de campaña de Hollande, el nuevo impuesto a los ingresos de los ciudadanos adinerados fue elogiado por los votantes de izquiera, quienes exhortaron al ocupante socialista del Elíseo a lograr su visión presidencial basada en más ingresos y en un bienestar justo.
Sin embargo, los líderes empresariales y los artistas con altos ingresos dijeron que enfrentan la otra cara de la moneda y argumentaron que el nuevo impuesto incitará al talento a huir de este país.
Como resultado, el famoso actor francés Gerard Depardieu buscó exilio fiscal en Bélgica y los clubes de fútbol amenazaron con irse a huelga.
Bajo la presión de respetar sus promesas financieras y económicas, el gobierno espera que con la nueva estrategia fiscal recaude impuestos adicionales por 500 millones de euros.
Viendo a 2014, el gobierno prometió acelerar el crecimiento 0,9 por ciento y pronosticó una reducción del déficit presupuestal del 3,6 por ciento del producto nacional francés gracias a los recortes en los gastos.