LA HABANA, 14 dic (Xinhua) -- La creación en forma experimental de más de 200 cooperativas para actividades no agropecuarias es la más reciente medida que adopta el gobierno de Cuba en la "actualización" del modelo socialista de la isla.
Tras su publicación el martes último en la Gaceta Oficial Extraordinaria No.53, el nuevo decreto-ley aprueba la formación gradual de cooperativas en actividades de construcción, transporte, gastronomía, pesca y servicios domésticos.
También autoriza extender el cooperativismo a labores como la recuperación de materias primas y la producción de materiales.
Las nuevas entidades serán constituidas en forma voluntaria por sus socios, con un mínimo de dos personas, y no se subordinarán administrativamente a ninguna empresa estatal.
Sin embargo, sí deberán ajustarse a las normas generales establecidas por los organismos rectores de las actividades que realicen, aunque su órgano de gobierno será la Asamblea General de socios.
Los precios de sus productos y servicios serán determinados por las propias cooperativas según la oferta y la demanda, excepto aquellos que el Estado determine.
Según la nueva Ley Tributaria, que regirá a partir de enero de 2013, se les aplicará una escala para el pago del Impuesto sobre Utilidades inferior a la de los trabajadores "por cuenta propia".
Esta nueva forma de gestión "no estatal" (privada) tiene en cuenta experiencias adquiridas por las cooperativas de producción agropecuaria en la isla.
Hasta ahora, las únicas asociaciones productivas permitidas en la nación caribeña eran en el sector agrícola, que desde los años 60 cuentan con las de Créditos y Servicios (CCS), las de Producción Agropecuaria (CPA) --fundadas en 1976-- y las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), instituidas en 1993.
Entre esos tres tipos de producción suman unas 5.800 cooperativas en el sector agropecuario.
Durante el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, en abril de 2011, se acordó la creación de cooperativas "como una forma socialista de propiedad colectiva, en diferentes sectores".
Las cooperativas en general son descritas por esos acuerdos como "útiles a la sociedad y en la que sus asociados asumen, con sus ingresos, todos los gastos".
Esta disposición se incluye en el plan de reformas económicas del presidente Raúl Castro para "actualizar" el modelo cubano, en aras de impulsar el desarrollo socioeconómico del país.
Las autoridades cubanas autorizaron --mediante algunas medidas que comenzaron en 2008-- la ampliación de un sector privado que debe sobrepasar el millón de integrantes en los próximos cinco años.
Según cifras oficiales, en la actualidad existen en el país casi 400.000 trabajadores particulares en los 181 oficios autorizados.
El cooperativismo es parte de un programa oficial cuyo fin es llevar al sector no estatal a "aportar" cerca de un 50 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) hacia el fin del actual quinquenio, de acuerdo con planes oficiales.
Marino Murillo, vicepresidente cubano y jefe de la Comisión Permanente de Implementación y Desarrollo de los más de 300 lineamientos aprobados en el congreso partidista, dijo en abril que "dentro de las formas no estatales de producción le damos prioridad a las formas cooperativas, pues es una forma más social".
La intención de las autoridades es hacer "más dinámica la economía" interna y estimular la productividad, además de reducir los gastos del Estado con la disminución de plantillas y hacer ajustes, sin eliminarlos, de los presupuestos sociales.
Dentro de esos objetivos, el sistema cooperativo da un dinamismo "descentralizado" a la iniciativa personal, manteniendo el gobierno el poder de decisión en cuanto a la economía nacional.