NACIONES UNIDAS, 16 ene (Xinhua) -- La misión de mantenimiento de paz de la ONU en Sudán del Sur está reforzando la seguridad en sus bases en el país con el fin de proteger mejor a los cerca de 65.000 civiles que se refugian ahí, dijo hoy un vocero de la ONU.
"Entre las medidas de seguridad implementadas se encuentran los registros en busca de armas y los patrullajes conjuntos de la policía y el ejército dentro de todas las bases y sus inmediaciones", dijo el portavoz asociado, Farhan Haq, en la sesión informativa regular.
Los registros en busca de armas se están llevando a cabo en todas las bases principales, las cuales incluyen la de Yuba, capital del país; la de Bor, en el estado de Jonglei; la de Bentiu, en el estado de Unity; y la de Malakal, en el estado de Alto Nilo, según la Misión de Naciones Unidas en Sudán del Sur (Unmiss, por sus siglas en inglés).
Se levantaron alambradas y se cavaron zanjas y las personas desplazadas que entran y salen son inspeccionadas y controladas de forma sistemática, dijo la misión. La Unmiss también está planeando implementar medidas de seguridad adicionales para reforzar aún más el perímetro de los campamentos.
Otros 63 elementos policiales de la ONU llegaron hoy, lo que eleva a 315 el número total de refuerzos policiales para la misión, indicó la Unmiss Se espera que el último grupo de unidades policiales adicionales autorizado el mes pasado por el Consejo de Seguridad llegue para fines de la próxima semana. Sin embargo, Haq dijo que la misión sigue enfrentando restricciones en cuanto al movimiento de las municiones para sus tropas.
La misión informó el miércoles que un civil que buscaba refugio en la base de Malakal murió el martes a causa de una bala perdida cuando tropas gubernamentales y fuerzas opositoras sostenían un intenso enfrentamiento cerca de la base. La misión protege a aproximadamente 20.000 civiles en su base de Malakal.
A mediados de diciembre de 2013, estallaron los enfrentamientos en Sudán del Sur entre dos grupos militares, uno descendiente de la tribu dinka, a la que pertenece el presidente sursudanés Salva Kiir, y el otro descendiente de la tribu nuer, a la que pertenece el ex vicepresidente Riek Machar.
Los enfrentamientos han ido en aumento a pesar de que las partes están negociando en Addis Abeba, capital de Etiopía, con la mediación de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (AIGD). Hasta ahora, las partes no han logrado alcanzar un acuerdo sobre un cese al fuego.