JERUSALEN, 13 mar (Xinhua) -- Las autoridades israelíes están deteniendo y obligando a los migrantes provenientes de Sudán y Eritrea a abandonar el país, denunció hoy un informe emitido por grupos de derechos humanos.
El informe fue publicado por Human Rights Watch, con sede en Estados Unidos, junto con la organización israelí Hotline for Migrant Workers.
De acuerdo con el informe, las autoridades israelíes, es decir, la Autoridad de Población e Inmigración Fronteriza (Piba, por sus siglas en inglés) detiene y luego amenaza a los ciudadanos africanos, incluyendo a los migrantes ilegales, a las personas que buscan asilo y a los refugiados, para que abandonen Israel.
"Desde el 11 de diciembre de 2012, la presión de Israel convenció a varios cientos de sudaneses detenidos y a un eritreo para que abandonaran Israel y en febrero de 2013 cerca de 50 eritreos detenidos aceptaron, por la misma presión, partir hacia Uganda. Los 50 eritreos permanecen bajo arresto israelí", indicó el informe.
Además, el informe denuncia que los migrantes enfrentan "riesgos reales de daño" en caso de que regresen a sus países de origen.
"De acuerdo con las leyes de Sudán, cualquiera que visite Israel enfrenta 10 años de prisión", advirtieron los grupos. "Debido a la temores creíbles de persecución relacionados con el castigo por evadir el servicio militar obligatorio en Eritrea, el 80 por ciento de los eritreos que buscan asilo en todo el mundo tienen garantizada su protección", agregaron los grupos.
"La prolongada detención en Israel de quienes solicitan asilo tiene como propósito acabar con todas sus esperanzas hasta que sientan que no tienen ninguna otra opción más que abandonar del país", escribió en el informe Gerry Simpson, un importante investigador sobre los refugiados en Human Rights Watch.
"Israel debe liberar a quienes asilo mientras sus peticiones son examinadas y proteger a cualquiera que corra un riesgo grave riesgo en caso de regresar", agregó Simpson.
Hay más de 2.000 ciudadanos africanos detenidos en dos centros del sur de Israel, cerca de su frontera con Egipto. Hay cerca de 50.000 eritreos y sudaneses viviendo en ciudades israelíes, principalmente concentrados en el sur así como en los barrios sureños de Tel Aviv, en donde las tensiones con la población local pobre aumentan en medio de elevadas tasas de criminalidad.
El ministro del Interior de Israel emprendió un plan para repatriar a los migrantes y hasta ahora varios miles han sido deportados. A otros se les ha prohibido trabajar.