El liderazgo regional de Latinoamérica deberá ser colectivo después del fallecimiento de Hugo Chávez, cuyo legado es "para todos", comentó el politólogo cubano Juan Cordero, del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI).
"Las banderas de Chávez son las del boliviano Evo Morales, el ecuatoriano Rafael Correa, la argentina Cristina Fernández, la brasileña Dilma Rouseff o el cubano Raúl Castro", expresó el académico durante una entrevista con Xinhua.
"Ahí está el legado de Chávez y entre todos ellos no hace falta un nuevo Chávez. Habrá suficientes Evo, Correa, Cristina, Dilma o Raúl, que impulsarán todo ese proyecto de unidad de América Latina y el Caribe", subrayó.
Para el experto en temas latinoamericanos, la pérdida de un líder como Chávez es un asunto que siempre tendrá su impacto, pero las banderas que hoy enarbola la Revolución Bolivariana "son muy importantes para los movimientos sociales".
"El legado de Chávez también va a ser para todos los movimientos sociales del mundo entero y América Latina va a ser la vanguardia en mantener con toda su vitalidad y esplendor el pensamiento político solidario y de apoyo a esos movimientos, que tenía el Comandante presidente", dijo el académico.
Acerca de los mecanismos de integración regional que han nacido en los últimos tiempos en la región, consideró que "esos espacios no se van a debilitar, van a seguir paso a paso consolidándose".
"La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que es el proyecto bolivariano por excelencia impulsado por Chávez, avanza y se consolida con una propuesta alternativa a la iniciativa norteamericana del ALCA", apuntó Cordero, quien entre 2000 y 2010 fue subdirector del Centro de Estudios de América.
Recordó que en los últimos 20 años se ha producido un reencuentro de América Latina con sus próceres, quienes han comprendido que la unidad era un sueño no solo de Bolívar, sino de todos los próceres latinoamericanos.
Tras citar instituciones como la Unión de Naciones de Suramérica (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), aseveró que ese espíritu latinoamericanista, que tiene su referente en el Congreso Anfictiónico de Panamá, en 1826, hoy está presente en las diferentes propuestas integracionistas de la región.
Al referirse a las alianzas estratégicas del bloque, estimó que tanto China como Rusia no son sólo aliados estratégicos de Cuba, sino dos potencias que ha encontrado en Latinoamérica un área donde la amistad, la solidaridad, la reciprocidad y el intercambio comercial, se han ido consolidando en los últimos años.
"Creo que es muy importante que América Latina, Venezuela, Cuba, sigan contando con aliados estratégicos como China y Rusia en el impulso y en la proyección de su desarrollo hacia el 2020", aseveró.
Cordero evaluó el futuro de los vínculos de Estados Unidos con la región, los que marcharán, dijo, en dependencia de cómo Washington realmente reorganice sus relaciones con la región.
"Creo que Estados Unidos, desde la década de los 90 hacia acá, ha ido perdiendo, de manera paulatina y relativa, la capacidad de liderazgo y de hegemonía en la región, como resultado de sus propios errores", ponderó. El politólogo recordó que Latinoamérica le ha criticado a Estados Unidos esa pérdida esa capacidad para impulsar la las relaciones tradicionales, pues -señaló- Washington prácticamente se quedó enarbolando, o tratando de impulsar el ALCA, un proyecto que murió en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, en el 2004. "Eso no implica que Estados Unidos haya perdido su capacidad de hegemonía y de dominación, pues sigue siendo un actor económico importante en América Latina y un actor desde el punto de vista político en un grupo de países, llámense México, llámense Colombia", indicó el especialista. Comentó que Washington hoy impulsa una nueva propuesta, la Alianza del Pacífico, una iniciativa a la que pidió prestar toda la atención, pues "puede tratar de socavar la unidad latinoamericana".