El presidente Rafael Correa declaró hoy estar a la espera de una explicación del gobierno de Estados Unidos sobre la presunta participación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su siglas en inglés) en un bombardeo militar colombiano a la guerrilla ocurrido en territorio ecuatoriano en 2008.
En conferencia de prensa en Quito, el mandatario ecuatoriano aseguró que hasta ahora Washington no ha enviado ninguna respuesta tal como lo exigió su gobierno a través del embajador estadounidense en este país, Adam Namm.
"Tengo entendido que una contestación inmediata del embajador fue que Estados Unidos no da declaraciones sobre cuestiones de inteligencia, que sí las debiera dar", afirmó Correa.
El gobernante expuso que "aquí no fueron cuestiones de inteligencia, fue un ataque a un país soberano, que es otra cosa totalmente distinta".
"Entonces seguiremos esperando (la respuesta de Estados Unidos) y tomaremos las medidas del caso en el momento oportuno", dijo Correa e insistió en que "ojalá todos se den cuenta de lo grave de esta situación".
El pronunciamiento de Correa sigue a un encuentro que mantuvo el 27 de diciembre de 2013 el canciller Ricardo Patiño con el embajador Namm, quien fue llamado para dar una respuesta oficial de Washington sobre el caso.
El reclamo ocurrió después de difundirse una investigación del diario estadounidense "The Washington Post" publicada el 22 de diciembre pasado, según la cual la CIA colaboró en un bombardeo del ejército colombiano contra un campamento de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en la localidad de Angostura, en la provincia ecuatoriana fronteriza de Sucumbíos, el 1 de marzo de 2008.
De acuerdo con el rotativo, la colaboración de la CIA se dio a través de un programa secreto con "presupuesto multimillonario" para ayudar a Colombia a eliminar a líderes de la organización, que incluía la entrega de armas y equipos para transformar municiones normales en "bombas inteligentes".
En el ataque, que Quito rechazó por considerar una violación a su soberanía, murió el entonces portavoz internacional y número dos de las FARC, "Raúl Reyes", así como otras 25 personas, entre ellas cuatro estudiantes universitarios mexicanos y un ecuatoriano.