El ataque del pasado miércoles tuvo lugar dos días después que un grupo de inspectores de la ONU empezara a investigar el presunto uso de armas químicas en la ciudad de Khan al Assal (norte) y en dos otras localidades no reveladas.
El gobierno de Damasco acusó, por su parte, a los rebeldes de estar detrás del ataque químico en Khan al Assal y pidió a la ONNU el envío de sus inspectores al lugar de los hechos.
La guerra civil en Siria, desatada en marzo de 2011 entre las tropas gubernamentales y la oposición armada que busca el derrocamiento del presidente Bashar al-Assad, ha causado la muerte de más de 93.000 personas, además de 1,7 millones de desplazados.