BEIJING, 25 dic (Xinhua) -- "Él puede hacerlo" fue la respuesta de muchos observadores cuando Wang Qishan asumió el mes pasado la desafiante misión de encabezar el máximo órgano de control disciplinario de China en medio del aumento de las demandas de lucha contra la corrupción.
Con poco más de un mes en su nuevo cargo, Wang ha demostrado el mismo estilo con el que antes se ganó su reputación de solucionador de problemas en el terreno económico: duro, firme y seguro frente a las dificultades.
"La ética del Partido determina su supervivencia o su desaparición", dijo Wang en un simposio celebrado a finales de noviembre, dos semanas después de convertirse en el secretario de la Comisión Central de Control Disciplinario del Partido Comunista de China (PCCh).
En la reunión para solicitar las opiniones sobre la lucha contra la corrupción, Wang pidió a los asistentes que olvidaran las fórmulas vacías y expresaran directamente sus puntos de vista. Además, les animó a olvidar sus discursos preparados y compartir sus conocimientos.
"Por favor, siéntanse libres de decir lo que quieran", les dijo.