NAVEGADOR DE INTERNET
Bajo la dirección de Liu, el Departamento de Publicidad del Comité Central del PCCh se dedica a la construcción de la ideología, la cultura y la teoría, puesto que la publicidad siempre ha sido una parte importante del trabajo para los comunistas a la hora de gobernar el país.
En 2004, como subdirector del Grupo Dirigente de Trabajo de Publicidad e Ideología del Comité Central del PCCh, Liu movilizó a cerca de 3.000 expertos e investigadores a un proyecto de ocho años cuyo objetivo era estudiar cómo adaptar el marxismo a las condiciones chinas en los cursos y libros de texto de la universidad.
Liu anima a los departamentos gubernamentales y del Partido a tratar, utilizar y manejar apropiadamente los medios de comunicación y crear las condiciones necesarias para que éstos puedan descubrir las irregularidades y corruptelas.
Poco minutos después del terremoto de 8,0 grados en la escala Richter que sacudió las provincias de Sichuan, Gansu y Shaanxi el 12 de mayo de 2008 dejando 87.000 muertos o desaparecidos, Liu pidió a la Televisión Central de China (CCTV, siglas en inglés) que transmitiera en directo la catástrofe sin ningún tipo de interrupción para informar a todo el país de las operaciones de paliación de desastres.
La información en tiempo real ofrecida por los medios de comunicación despertó el patriotismo del pueblo chino, que donó miles de millones de yuanes para ayudar a los supervivientes del seísmo, que dejó unos 87.000 muertos y desaparecidos.
Tras el terremoto, el Departamento de Publicidad del Comité Central del PCCh pidió a los medios que informaran de manera rápida, precisa, abierta y transparente de los principales problemas sociales bajo la administración efectiva y la dirección apropiada de las autoridades superiores.
En los últimos años, este clima mediático ha ayudado a destapar varios escándalos relacionados con la seguridad alimentaria y de los medicamentos, entre ellos la inclusión de clenbuterol, una sustancia cancerígena, en los piensos para cerdos; el uso de aceite reciclado, conocido como "aceite de alcantarilla", en restaurantes; la leche en polvo contaminada con melamina y las cápsulas contaminadas con cromo.
Además, los medios de comunicación están experimentando un profundo cambio como consecuencia del desarrollo de internet, una tecnología que Liu describe como "revolucionaria".
Como uno más de los 500 millones de internautas de China, Liu navega todos los días para seguir de cerca las últimas noticias y estar al tanto de los asuntos más discutidos por los medios y el público.
"China no rechaza los avances. Apoyamos la libre circulación de la información en internet de una manera ordenada y segura", dice Liu.
Liu se enfrenta al desafío de convertir a China en un poder cultural. En 2010, Liu expuso su opinión sobre la concienciación cultural, la confianza cultural y la autodependencia para construir una cultura socialista. Algunos críticos han señalado que sus ideas reflejan una visión estratégica.
Liu dio otro paso audaz hacia la reforma del sistema cultural con el fin de estimular el "poder blando" de China, una acción que algunos han comparado a las dificultades experimentadas en las etapas iniciales de la campaña de reforma y apertura en la década de 1980.
La reforma del sistema cultural llevó a decenas de miles de instituciones culturales públicas y millones de trabajadores culturales al mercado y benefició a mucha gente, especialmente a los habitantes de las zonas rurales.
En la última década, China ha establecido gradualmente un sistema integral para ofrecer al público creaciones culturales, producciones y entretenimiento.
Liu ha repetido en muchas ocasiones que el desarrollo del sector cultural debe satisfacer las demandas del pueblo, sobre todo las de las masas de gente corriente.
Como resultado, cada aldea del país tiene hoy acceso a los programas de radio y televisión, se han ido abriendo cada vez más librerías en aldeas remotas y se han montado cines ambulantes para los aldeanos que rara vez tienen la oportunidad de ir a ver una película.
Liu no se va casi nunca de vacaciones y su agenda siempre está llena. Cuando tiene tiempo libre le gusta leer, que es su afición favorita, y de vez en cuando escribe algún ensayo.
Liu mantiene unas buenas relaciones personales con artistas y conocidos personajes del sector cultural y de los medios de comunicación.
Liu está casado con Li Sufang, ya jubilada. La pareja tiene dos hijos.