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Vendedores de calendarios tienen los días contados |
Pekín, 02/01/2014(El Pueblo en Línea)- La prohibición de usar dinero público para comprar regalos afecta a este tipo de negocios.
Ren Yongjun dejó de fumar cuando nació su hijo hace dos años. Sin embargo, ha retomado el mal hábito y ahora fuma más que nunca.
"Si tú compraras un gran número de tarjetas de felicitación y calendarios a altos precios, y solo pudieras malvenderlas, seguramente te pasaría lo mismo", dijo el dueño de una papelería, señalando con el dedo hacia una pared donde se amontonan cajas y cajas de tarjetas.
Ren, un empresario con doce años de experiencia en la venta de productos de papelería del mercado de material de papelería, dijo que este invierno ha sido el más frío de todos. Y no está hablando de temperatura.
"El volumen de ventas ha sido solo una quinta parte del volumen del año pasado, y la mayoría de los artículos se han vendido por debajo de precio de coste.
"No es suficiente para cubrir el alquiler anual de 160.000 yuanes. La venta de calendarios solía ser un sueño, pero ahora se ha convertido en una pesadilla. Definitivamente no lo haré en 2014", dijo el empresario de Wenzhou de 35 años, en la provincia de Zhejiang.
Yongwaicheng es el mercado de artículos de papelería más grande de la capital. Los calendarios y tarjetas de felicitación solían ser los artículos más vendidos, especialmente en año nuevo.
Según los dueños de las tiendas, la crisis en la venta de estos artículos se debe a dos instancias publicadas a finales de octubre y noviembre por la Comisión del Partido Comunista sobre la prohibición de usar dinero público para comprar regalos.
Eso significa que tanto funcionarios del gobierno como personal de las empresas estatales no recibirán calendarios ni tarjetas de felicitación en el próximo Festival de Primavera y no habrá fuegos artificiales ni flores a menos que los paguen de sus propios bolsillos.
Las instancias forman parte de las medidas de austeridad y lucha contra la corrupción aprobadas por el nuevo liderazgo poco después de asumir el poder.
Las medidas suponen un fin de la era del gasto gubernamental para impulsar la economía y mejorar la supervisión de los funcionarios.
Cuando los líderes de China elaboraron sus primeros planes para acabar con el uso indebido de los fondos públicos en diciembre de 2012, mucha gente dudó de la política y predijo que no llegaría a buen fin. Un año más tarde, las medidas han empezado a surtir efecto.
Unos días después de la publicación de las instancias del gobierno, se produjo una ola de cancelación de pedidos relacionados con flores y otros regalos.