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Número de “nómadas digitales” aumenta tras los despidos por COVID-19

Por DIARIO DEL PUEBLO digital | el 09 de mayo de 2023 | 16:40

El nómada digital Jiuli (al frente) trabaja como diseñador de comercio electrónico en el lugar de trabajo compartido en el Centro de Diseño Creativo de Anji, 24 de abril del 2023. (Foto: Yan Dongjie/China Daily)

Por Yan Dongjie

Pan Guanghao solo necesita sus computadoras portátiles y Wi-Fi para trabajar. Él compró una camioneta remodelada y ahora vive en ella. Tiene la libertad de conducir y trabajar en cualquier lugar mientras pueda conectarse a Internet. Eso lo convierte en un típico “nómada digital”.

Antes, Pan Guanghao solía trabajar en imponentes edificios en Auckland, Nueva Zelanda, y Hangzhou, provincia de Zhejiang, pero ahora instala sus computadoras portátiles frente a hermosos prados y prístinos estanque y comienza a trabaja apenas asoma el sol.

Cuando se dice "nómada digital" se refiere a las personas que para trabajar no tienen que estar físicamente en una oficina. Es por ello que explotan esa "obicuidad geográfica", aprovechan las diferencias del costo de la vida entre distintos lugares, disfrutan de variados entornos y gana un salario de primer nivel.

A medida que aumentan las presiones de la vida en las grandes ciudades como el costo de la vivienda, las largas horas de trabajo y el neijuan (competencia excesiva e innecesaria entre pares), el número de nómadas digitales chinos ha ido creciendo. Y la tendencia se ha acelarado durante la epidemia de COVID-19, período en que muchas personas estuvieron obligadas a trabajar de forma remota.

Pan Guanghao trabaja como ingeniero de programación para Mega, una compañía de unidades en la nube de Nueva Zelanda. Sin embargo, se tuvo que quedar en China después de regresar de vacaciones en 2020 y no pudo regresar a Auckland debido a las regulaciones de cuarentena. Una situación similar afectó a algunos de sus colegas de países como Filipinas, India y Sri Lanka. Como solución temporal, comenzó a trabajar de forma remota.

La nueva forma se ajustaba a sus deseos. A Pan Guanghao no le gustan los rascacielos ni las grandes ciudades. En 2021, compró un vehículo recreativo de segunda mano en Dali, provincia de Yunnan, y lo condujo hasta Wenzhou, su ciudad natal en Zhejiang.

"Compré un apartamento en Hangzhou a un precio máximo, porque quería darle a mi novia de entonces un hogar para proporcionarle estabilidad", recuerda Pan. "La hipoteca era una gran carga, así que tuve que trabajar horas extras para pagarla lo más rápido posible. Sin embargo, ese esfuerzo no condujo a la feliz estabilidad".

Las personas con préstamos tienen miedo a la incertidumbre. Cualquier cambio puede ser una amenaza para los pagos mensuales. Muchos jóvenes en China enfrentan la misma presión, por lo que Pan abandonó la ciudad. A pesar de vivir en una casa rodante, él no siente que está a la deriva. En cambio, se siente que tiene un control sin precedente en su vida.

"Demasiados cambios ocurren ahora en el mundo. Pero pase lo que pase, las formas básicas de vida no se verán alteradas. Me siento seguro con este estilo de vida", destaca.

Centros de servicio

A medida que crece el número de nómadas digitales en China, ya han comenzado a aparecer centros de servicios y comunidades relacionadas. Dalí ha sido durante mucho tiempo un espacio popular entre los trabajadores remotos por su bello entorno y paisaje. Hegang, en la provincia de Heilongjiang, fue muy popular hace unos dos años gracias a los bajos precios de la vivienda. Un apartamento de una habitación se vendía por unos 100.000 yuanes (14.500 dólares), lo que ronda adquirir un metro cuadrado en Beijing. También el condado Anji de Zhejiang, cerca de la ciudad natal de Pan, ha ganado notoriedad gracias a la construcción de una comunidad diseñada para nómadas digitales.

"Los problemas llegan cuando alguien se queda solo demasiado tiempo: ese es el momento en que quieres unirte a una comunidad y hacer conexiones sociales", resalta Pan.

Pan Guanghao llegó el 5 de abril al Centro de Diseño Creativo Anji de Xilong (ACDC, por sus siglas en inglés), en Huzhou, provincia de Zhejiang. Decidió quedarse después de conocer a jóvenes de diferentes ciudades. Ellos trabajan en varios campos como el diseño, la fotografía, blogeros y programadores. Incluso algunos se dedican a las finanzas digitales.

"Son divertidos. Cuando alguien viene a hablar conmigo después de un largo día de trabajo enterrado entre mis pantallas, me encanta charlar con ellos y compartir experiencias", confiesa Pan.

Los residentes temporales organizan una variedad de actividades como espacios para compartir ideas, barbacoas, clases de gimnasia, juegos de mesa y ferias de arte. Las personas que asisten pueden vender sus obras de arte, hablar e intercambiar historias.

De acuerdo a Digital Nomad Anji (DNA), el edificio residencial del ACDC, el 30 por ciento de los que han vivido allí tienen una maestría, y algunos ya han alcanzado su libertad financiera.

El ACDC y el DNA se construyeron en 2021. Desde su apertura de prueba en diciembre de 2021, casi 700 nómadas digitales han residido en el DNA.

Las cuotas de membresía y residencia son bajas. Una habitación de contenedor cuesta solo 1.900 yuanes al mes, mientras que una cama en una habitación compartida para varias personas cuesta menos de 800 yuanes mensuales. Por el contrario, un dormitorio en el centro de Shanghai puede llegar a costar 4.000 yuanes.

"Tengo esta metáfora: este lugar es el centro de un círculo. Venimos aquí y nos hacemos amigos, luego después de quedarnos por un tiempo, nos separamos para viajar a otro lugar. Pero el ADN sigue siendo un segundo hogar, donde a veces nos reunimos", precisa Chen Qincong, uno de los primeros solicitantes para la apertura del ensayo.

(Web editor: Rosa Liu, Zhao Jian)