Actualmente hay dos principales asuntos que dividen a las partes y causan el deterioro de las conversaciones, que se reanudaron en julio en medio de los incesantes esfuerzos de Kerry.
Primero, Israel demanda estacionar fuerzas de seguridad en el Valle del Jordan, en la parte oriental de Cisjordania, en tierras destinadas al futuro Estado palestino. El presidente palestino Mahmoud Abbas se opone vehementemente a esta demanda.
Además, varios ministros derechistas israelíes buscan legislar un proyecto para annexar el Valle del Jordan, a pesar de la objeción de más miembros conciliadores del gobierno israelí, incluyendo la jefa negociadora Tzipi Livni quien dijo que apelará la propuesta del proyecto.
Israel está por anunciar otra ronda de construcción en los asentamientos, luego de que el lunes liberó a 26 prisioneros palestinos de la cárcel.
El diario Ha'aretz reportó que Netanyahu dio instrucciones al ministro de Vivienda, Uri Ariel, para no anunciar las nuevas unidades habitacionales hasta que Kerry termine su visita a la región con el fin de evitar poner en apuros a los funcionarios israelíes.
Sobre ambos asuntos, parece que Netanyahu está trabajando para apaciguar a los miembros de extrema derecha de su coalición, es decir los miembros del Partido Hogar Judío, que se oponen a la liberación de prisioneros, rechazan vehementemente la suspensión de la construcción de asentamientos y denouncian la solución de "dos Estados".
Varios políticos israelíes encabezados por el ministro del Interior Gideon Sa'ar incluso visitaron un asentamiento en el Valle del Jordan horas antes de la llegada de Kerry y afirmaron que Israel permanecerá ahí por la "eternidad".