Las camas son duras.
En la antigua China, la gente literalmente dormía en camas de madera sin ningún tipo de colchón, y los ricos tenían incluso almohadas de jade. Aparentemente esta práctica traía buena suerte y era buena para la columna vertebral. Así que las camas duras que tenemos en China que hoy en día, son en realidad, muy suaves.