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Beijing descubre los primeros restos de la Gran Muralla de la dinastía Sui

Vista aérea del yacimiento de Dalinggou, en Beijing. Foto: Cortesía del Instituto de Arqueología de Beijing.
Arqueólogos chinos han descubierto, en el distrito de Changping (Beijing), el primer tramo conocido de la Gran Muralla perteneciente a la dinastía Sui (581-618). Asimismo, en el distrito de Fengtai, se han hallado tres antiguos naufragios que datan de hace unos 1.800 años, según ha informado el Instituto de Arqueología de Beijing (BIA, por sus siglas en inglés).
Estos hallazgos formaron parte de los descubrimientos arqueológicos más importantes anunciados el sábado durante el acto de clausura de la Temporada de Arqueología Pública de Beijing 2026.
Arqueólogos del BIA llevaron a cabo excavaciones en la guarnición de Dalinggou —un emplazamiento vinculado a una de las primeras etapas de la Gran Muralla, situado en Changping— entre el 16 de agosto y el 9 de octubre. El lugar fue identificado previamente durante los trabajos de prospección realizados en 2022 y 2023, centrados en los tramos más antiguos de la Gran Muralla.
El área excavada abarca 800 metros cuadrados y ha revelado un puesto militar adosado a la Gran Muralla. Su muro norte se integró en la estructura preexistente de la muralla, mientras que, en el interior, los arqueólogos hallaron restos de edificaciones y muros de contención.
Los muros del yacimiento fueron construidos principalmente con piedras toscamente labradas, unidas y rellenadas con loess (sedimento eólico), contando con un núcleo compuesto de tierra y piedra; una técnica constructiva menos sofisticada que la empleada durante la dinastía Ming (1368-1644).
Entre los hallazgos más significativos figuran piezas de cerámica celadón y monedas de la época Sui, elementos que han proporcionado pruebas clave para datar el yacimiento, según explica Shang Heng, investigador asociado del BIA.
Anteriormente, este tramo se clasificaba como parte de la Gran Muralla de la dinastía Qi del Norte (550-577). No obstante, a partir de los objetos recién descubiertos, los registros históricos y el análisis de expertos, los arqueólogos han concluido que la guarnición se utilizó principalmente durante las dinastías Qi del Norte y Sui, existiendo además indicios de que su uso continuó durante la dinastía Jin (1115-1234).
«Se trata del primer descubrimiento de restos de la Gran Muralla pertenecientes a la época Sui en Beijing», señaló Shang.
El hallazgo aporta pruebas importantes para datar la Gran Muralla primitiva en Beijing, determinar su ubicación y trazar sus recorridos, así como para comprender el antiguo sistema de defensa militar de la región. Asimismo, podría ayudar a los investigadores a identificar tramos de la Gran Muralla correspondientes a la dinastía Sui en las provincias vecinas de Hebei y Shanxi, señaló Shang.
Según indicó, descubrimientos anteriores de piedras con inscripciones y torres de señales en Hebei y Shanxi ya habían ofrecido indicios sobre la existencia de la Gran Muralla de la dinastía Sui. Añadió que su distribución a lo largo de rutas identificadas previamente como tramos de la Gran Muralla de la dinastía Qi del Norte sugiere que la dinastía Sui pudo haber reutilizado amplias secciones de la fortificación anterior.

Tres naufragios descubiertos en el distrito de Fengtai, Beijing
Por otra parte, en el distrito de Fengtai, arqueólogos desenterraron tres antiguas embarcaciones de madera —que datan de hace unos 1.800 años, correspondientes a las dinastías Han y Jin— a unos 7 metros de profundidad, cerca de las ruinas de Jinzhongdu, una antigua ciudad.
Las embarcaciones, denominadas «Río Yongding n.º 1», «n.º 2» y «n.º 3», constituyen el mayor conjunto de naves de navegación interior de la misma época hallado hasta la fecha en el norte de China, según el instituto arqueológico.
Uno de los indicios más significativos fue el carácter chino guan (que significa «oficial»), estampado en la parte superior de las paredes de los compartimentos de los barcos. Esta marca indica que las naves fueron construidas u operadas bajo autoridad oficial, lo que constituye una prueba material excepcional de la intervención estatal en la construcción naval y el transporte fluvial de aquella época.
Los barcos presentan, además, un sofisticado sistema de compartimentación que incorpora vigas, soportes de fondo, refuerzos verticales y tabiques divisorios.
Ding Lina, investigadora del Instituto Arqueológico de Beijing (BIA, por sus siglas en inglés), señaló que el hallazgo apunta a la existencia de una importante vía navegable en la zona, capaz de albergar embarcaciones oficiales.
El lugar de la excavación forma parte actualmente del Distrito Financiero y de Negocios de Lize, en Beijing; sin embargo, el descubrimiento sugiere que, en el pasado, esta área fue una importante ruta de transporte que conectaba diversas comunidades a través de vías fluviales.
Ding destacó también el uso extensivo de uniones de caja y espiga en la construcción de las naves. Algunas de estas uniones estaban reforzadas con pequeñas clavijas de madera, lo que conforma una técnica de sujeción combinada.
Los métodos de construcción guardan una gran similitud con los observados en el naufragio denominado «Ruta de la Seda n.º 1», descubierto en Xi'an, en la provincia de Shaanxi. Los expertos sugieren que estas técnicas podrían estar vinculadas a las tradiciones de construcción naval del Mediterráneo durante la época romana, lo que aporta nuevos elementos para investigar los antiguos intercambios tecnológicos entre China y Occidente.
Los objetos hallados dentro y alrededor de las embarcaciones también ofrecen pistas sobre la vida cotidiana de aquella época. En el interior de los barcos, los arqueólogos encontraron una maqueta de madera de un remo, lo que parecían ser esteras trenzadas y los restos de una mujer sin cabeza. Alrededor de las naves se desenterraron dos cráneos humanos y una gran cantidad de huesos de animales, entre ellos caballos, ganado vacuno, ovejas, cerdos y perros.
Según Ding, los arqueólogos han llegado a una conclusión preliminar —basada en el estado de las embarcaciones, el curso del antiguo río y los restos arqueológicos circundantes— de que los tres barcos podrían haber sufrido daños y haber sido reunidos en un recodo del río a la espera de reparaciones, antes de quedar sepultados por una inundación repentina.
Los restos humanos hallados en los barcos podrían pertenecer a personas que se ahogaron durante la inundación o en algún otro incidente ocurrido con posterioridad al periodo en que las embarcaciones estuvieron en uso, señaló.
«Los naufragios del periodo Han-Jin en Fengtai constituyen la primera prueba física del transporte fluvial antiguo en Beijing y representan un avance significativo en la arqueología del transporte acuático en el norte de China durante esa época», afirmó Ding.
Se trata de las tres embarcaciones de madera más grandes y mejor conservadas estructuralmente de su periodo descubiertas en el norte de China, indicó. Su hallazgo aporta nuevos datos sobre las técnicas de construcción naval durante el periodo Han-Jin y ofrece pruebas adicionales de los intercambios tecnológicos y culturales entre China y Occidente.


