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Lluvias de 2026 permiten delimitar mejor el Desierto Florido chileno, destaca ecólogo

Por Xinhua | el 28 de octubre de 2026 | 09:28

La extensión de las lluvias registradas este 2026 en el norte de Chile permite delimitar de mejor manera el espacio donde puede ocurrir el llamado Desierto Florido, considerado un laboratorio natural, explicó el ecólogo Cristián Delpiano.

"Lo relevante de este año es que llovió en una franja costera. De La Serena a Arica hay más de 1.500 kilómetros y eso es bastante espectacular", afirmó en entrevista con Xinhua el investigador del Laboratorio de Ecología del Desierto de la Universidad de La Serena.

En el Desierto Florido, ubicado en la región chilena de Atacama (norte), las lluvias del invierno austral hacen germinar semillas y bulbos que duermen bajo la arena, en un espectacular fenómeno natural.

Delpiano, quien también es integrante del Instituto de Ecología y Biodiversidad, señaló que el evento de este año se asemeja a uno ocurrido en 1997, aunque entre ambos hubo lluvias suficientes para que se manifestara el fenómeno, al apuntar que en esta ocasión es relevante la extensión del territorio donde llovió.

Explicó que además de la extensión normal de floración que ocurre cada cinco o seis años, podría aparecer en dunas y arenales que no han florecido durante décadas.

"Cuando ocurren estos fenómenos de lluvia, sobre todo tan extensos, ayuda a delimitar mejor el espacio donde puede ocurrir el desierto florido", sostuvo el experto sobre el fenómeno que no se puede predecir.

Abundó que esos episodios permiten identificar dónde se encuentran ciertas especies y sus poblaciones, así como observar los cambios en el tiempo y el espacio, lo que ayuda a comprender cómo la aridez modula la composición de la biodiversidad.

El ecólogo detalló que el fenómeno ocurre en una porción del desierto de Atacama, uno de los más áridos del mundo, donde las plantas tienen mecanismos de adaptación tanto a la escasez de agua como a la incertidumbre, sobre cuando volverá a llover.

Explicó que tras las precipitaciones, las especies que permanecen en estado de latencia germinan o brotan y sus flores atraen polinizadores, lo que permite completar el ciclo de producción de frutos y semillas antes del siguiente evento de lluvia.

"Lo interesante es que el desierto, el concepto de desierto, es bien engañoso, porque se habla de vacío, de un lugar que no tiene nada y el desierto es todo lo contrario; es un lugar muy rico en especies", afirmó el investigador.

Indicó que gran parte de las especies son endémicas y la distribución cambia a medida que aumenta la aridez hacia el norte, por lo que las presentes en el sur del desierto de Atacama no son las mismas que se encuentran en la parte septentrional.

Describió también un recambio temporal de las floraciones, lo que hace que quienes visiten un mismo lugar con dos o tres semanas de diferencia pueden observar otras especies dominantes y con ellas distintos colores en el paisaje.

Sobre la capacidad de persistir sin lluvias, señaló que las plantas de bulbos almacenan recursos bajo tierra y algunas semillas pueden permanecer más de una década sin germinar, según experimentos realizados por el equipo de investigación.

"Independiente de la cantidad de lluvia que caiga, no todas las semillas van a germinar", dijo el entrevistado, al describir un mecanismo de resguardo ante precipitaciones insuficientes para completar el ciclo de vida.

El investigador recalcó que esos ecosistemas también incluyen polinizadores, roedores, lagartos y lagartijas, mientras que los episodios de lluvia permiten observarlos con mayor disponibilidad de recursos y comparar sus períodos sin agua.

"El desierto tiene una gracia que es muy resistente. Son ecosistemas que toleran muy bien la falta de agua", explicó el ecólogo.

Delpiano identificó también el cambio de uso del suelo como una afectación al Desierto Florido y señaló que cuando no llueve, parte de la vida permanece oculta bajo tierra y puede no ser considerada en los estudios.

Las regiones de Atacama y Coquimbo, en el norte chileno, se llenan de colores gracias a especies que florecen cuando llueve en el desierto, un fenómeno que no tiene fecha exacta, pero ocurre cada unos seis años en promedio.

(Web editor: 周雨, Zhao Jian)