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China aprovecha los vehículos eléctricos para estabilizar la red eléctrica

Por DIARIO DEL PUEBLO digital | el 20 de octubre de 2026 | 09:36

Compradores internacionales conocen una batería de carga ultrarrápida para vehículos de nueva energía durante la Exposición del Ecosistema de Aplicaciones de Baterías Energéticas 2026, celebrada en Yibin, en la provincia de Sichuan (suroeste de China), el 3 de septiembre de 2026. (Foto: Lan Feng)

Compradores internacionales conocen una batería de carga ultrarrápida para vehículos de nueva energía durante la Exposición del Ecosistema de Aplicaciones de Baterías Energéticas 2026, celebrada en Yibin, en la provincia de Sichuan (suroeste de China), el 3 de septiembre de 2026. (Foto: Lan Feng)

Por Ouyang Minggao

Está en marcha una revolución energética global, centrada en la sustitución de los combustibles fósiles por energías renovables, y de los vehículos de gasolina y diésel por vehículos eléctricos (VE). China encabeza esta transición, y el desarrollo de un nuevo sistema eléctrico que integre la generación, la red, la demanda y el almacenamiento constituye un camino inevitable hacia el futuro.

A medida que el parque de vehículos de nuevas energías se acerca a la cifra de 100 millones, una gran cantidad de vehículos eléctricos dejará atrás su papel tradicional como simples medios de transporte. Estos están emergiendo como un componente fundamental de la infraestructura eléctrica de próxima generación.

Un trabajador inspecciona puntos de carga para vehículos eléctricos en un taller de una empresa de nuevas energías en Luoyang, en la provincia de Henan, en el centro de China. (Foto: Zhang Yixi)

Un trabajador inspecciona puntos de carga para vehículos eléctricos en un taller de una empresa de nuevas energías en Luoyang, en la provincia de Henan, en el centro de China. (Foto: Zhang Yixi)

Se espera que, para 2030, circulen por China entre 110 y 160 millones de vehículos eléctricos, una cifra que, según las proyecciones, alcanzará entre 300 y 400 millones para 2040. Con la expansión de las redes de carga ultrarrápida, la presión que ejerce la carga simultánea sobre las redes locales se hace cada vez más evidente.

Por ejemplo, si 5 millones de vehículos eléctricos se cargaran simultáneamente durante la noche a una potencia de 10 kW cada uno, la demanda resultante —50 millones de kW— superaría con creces la capacidad máxima de la mayoría de las redes eléctricas municipales.

Por tanto, es crucial pasar de un modelo de carga descentralizado y sin gestión a uno coordinado, basado en un flujo de energía bidireccional. La clave reside en la implementación de la tecnología «vehículo a la red» (V2G, por sus siglas en inglés), que permite a los vehículos eléctricos interactuar de forma dinámica con la red eléctrica.

En esencia, la tecnología V2G transforma a los vehículos eléctricos de consumidores pasivos de la red en unidades móviles y activas de almacenamiento de energía. Los vehículos pueden absorber electricidad durante las horas de baja demanda y devolverla a la red en los periodos de mayor consumo.

Esto no solo alivia la congestión de la red, sino que también genera nuevas fuentes de ingresos para los propietarios que participan en los mercados mayoristas de energía.

Con una batería de 70 kWh de capacidad media, aprovechar el excedente de capacidad de carga y descarga para prestar servicios a la red podría generar unos beneficios acumulados, a lo largo de la vida útil del vehículo, de entre 15.000 y 75.000 yuanes (entre 2.240 y 11.198 dólares). En definitiva, los vehículos eléctricos están pasando de ser productos de consumo que se deprecian a convertirse en activos capaces de generar ingresos. La vida útil y la seguridad de las baterías figuran entre las principales preocupaciones del público. Las investigaciones demuestran que, si se gestionan adecuadamente, las operaciones V2G no aceleran la degradación de la batería; por el contrario, pueden contribuir a prolongar su vida útil.

Las actuales baterías de fosfato de hierro y litio (LFP) utilizadas en vehículos eléctricos pueden soportar unos 3.000 ciclos completos de carga y descarga antes de que su capacidad descienda al 70 %. Sin embargo, un vehículo de uso doméstico típico solo consume alrededor de 500 ciclos a lo largo de 10 a 15 años, lo que deja una capacidad considerable para otras aplicaciones.

Tecnologías como la pulsación bidireccional permiten lograr una distribución más uniforme del litio, evitar la formación de depósitos de litio (litio metálico) y mejorar tanto la carga rápida como el rendimiento a bajas temperaturas. Por otro lado, la operativa V2G (del vehículo a la red) mantiene las baterías, en gran medida, en un estado de carga parcial. Esto evita la degradación por envejecimiento (degradación en reposo) que se produce cuando las baterías permanecen almacenadas durante largos periodos a plena carga. Si a esto se suma una monitorización inteligente de riesgos, estos sistemas minimizan eficazmente los incidentes de seguridad.

Las aplicaciones V2G ya se han materializado en tres escenarios típicos.

Vehículos eléctricos se cargan en Qingzhou, en la provincia de Shandong, en el este de China. (Foto: Wang Jilin)

Vehículos eléctricos se cargan en Qingzhou, en la provincia de Shandong, en el este de China. (Foto: Wang Jilin)

El primero es el escenario «puntual» en parques industriales, donde las baterías de los vehículos operan en coordinación con instalaciones de generación fotovoltaica y sistemas de almacenamiento de energía.

El segundo es el escenario «lineal» en el sector del transporte, donde los sistemas integrados de energía solar, almacenamiento y carga —así como las baterías destinadas al intercambio en estaciones para camiones pesados— pueden suministrar energía a vehículos de pasajeros, reduciendo así la carga sobre la red eléctrica principal.

El tercero es el escenario «de área» en edificios, donde los sistemas integrados que conectan el hogar, el vehículo y la red permiten una gestión integral del consumo energético del edificio y de las operaciones V2G.

De cara al futuro, se espera que el V2G se convierta en una forma importante de almacenamiento de energía distribuido de corta duración en China. Dado que el paisaje urbano chino está dominado por edificios de gran altura —donde las condiciones para instalar sistemas de almacenamiento de energía fijos en los hogares son limitadas—, el uso de vehículos eléctricos estacionados en garajes subterráneos como almacenamiento de energía resulta una opción más práctica.

Según el XV Plan Quinquenal de China (2026-2030) para el desarrollo de un nuevo tipo de sistema eléctrico, se prevé que la capacidad de carga ajustable mediante V2G alcance los 50 millones de kilovatios para el año 2030. Para 2040, a medida que el crecimiento del almacenamiento de energía fijo se ralentice, la capacidad de almacenamiento mediante V2G podría superar los 4.000 millones de kilovatios-hora. Según estimaciones conservadoras, la capacidad total de las baterías de 350 millones de vehículos eléctricos alcanzará los 25.000 millones de kilovatios-hora para el año 2050; una cantidad suficiente para cubrir la demanda eléctrica del país durante un día en caso de emergencia.

Los próximos cinco años constituirán una fase de lanzamiento para el sector V2G (tecnología de vehículo a red). A medida que se perfeccionen las normas técnicas, se establezcan mecanismos de mercado y maduren los modelos de negocio, más de 100 millones de vehículos eléctricos conformarán, en la práctica, una vasta red de «baterías móviles» al servicio de la red eléctrica, brindando un sólido respaldo a la transición energética.

(Ouyang Minggao es académico de la Academia China de Ciencias y profesor en la Universidad Tsinghua. El artículo fue elaborado por el periodista del Diario del Pueblo, Wang Zheng).

(Web editor: Zhao Jian, 周雨)