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La esperanza de la relación entre China y Estados Unidos reside en el pueblo
"Aunque geográficamente distantes, nuestros pueblos cuentan con una larga historia de intercambios amistosos", declaró el presidente chino, Xi Jinping, durante la cena de bienvenida ofrecida por gobiernos locales y organizaciones de amistad de Estados Unidos el 22 de septiembre de 2015.
A lo largo de los años, Xi ha otorgado gran importancia a los intercambios entre los pueblos de China y Estados Unidos, promoviéndolos personalmente y compartiendo en numerosas ocasiones historias de amistad entre ambas naciones.
En 1985, Xi —entonces jefe del Partido en el condado de Zhengding, provincia de Hebei (norte de China)— encabezó una delegación a Iowa, estado conocido como el "granero de Estados Unidos", para estudiar agricultura y ganadería. Allí nació una amistad sincera que ha perdurado durante cuatro décadas y se ha fortalecido con el paso del tiempo.
Hace un siglo, Kuliang —en Fuzhou, provincia de Fujian (sureste de China)— se convirtió en un lugar donde personas de China y Estados Unidos forjaron cálidos vínculos de amistad y entendimiento mutuo. Con el paso de los años, los "Amigos de Kuliang" han seguido cultivando esta amistad más allá de las fronteras.
Durante la Segunda Guerra Mundial, miembros de los "Tigres Voladores" estadounidenses cruzaron el océano para luchar junto al pueblo chino. Hoy en día, sus descendientes siguen atesorando y transmitiendo este valioso recuerdo histórico.
En 1971, el equipo de tenis de mesa de Estados Unidos visitó Beijing, convirtiéndose en la primera delegación estadounidense en visitar China en décadas. Aquello dio origen a la famosa frase: "una pelota pequeña mueve a la gran bola". La "diplomacia del ping-pong" rompió el hielo entre ambas naciones y reabrió una puerta que terminaría transformando el mundo.
Una historia conmovedora tras otra ha dado testimonio de la amistad duradera entre los pueblos chino y estadounidense.
La esperanza de la relación entre China y Estados Unidos reside en sus pueblos, sus cimientos se encuentran en nuestras sociedades, su futuro depende de la juventud y su vitalidad emana de los intercambios a nivel subnacional.


