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China se desacelera y ayuda a estabilizar el mercado global del petróleo

Robots industriales ensamblan vehículos en la línea de producción de una planta de NEV de Audi FAW en Changchun, provincia de Jilin. (Foto: China Daily)
Por Zhang Mengxu
Recientemente, un video titulado «La China silenciosamente salvó al mundo», publicado por Max Fisher, excolumnista de The New York Times, generó una amplia repercusión en las redes sociales.
En el audiovisual, Fisher presenta un mapa de las rutas mundiales de los petroleros y afirma: «Lo más sorprendente no es quién corre a comprar petróleo, sino quién está bajando el ritmo».
El video de Fisher ya supera las 6 millones de reproducciones y los 20 mil comentarios. Muchos internautas utilizaron términos como «lúcido» y «prudente» para describir la respuesta de China.
Como una de las principales arterias del transporte energético mundial, el estrecho de Ormuz ha enfrentado recientemente una situación de navegación cada vez más tensa, elevando la prima de riesgo del crudo en el mercado internacional. De acuerdo a la lógica tradicional del mercado, cuando los conflictos geopolíticos generan preocupaciones sobre el suministro, los grandes países consumidores suelen acelerar sus compras y aumentar sus reservas. En consecuencia, la ampliación del desequilibrio entre la oferta y la demanda tiende a presionar aún más los precios del petróleo, transmitiendo los costos energéticos a la inflación global.
Tras la reciente escalada de la situación en Oriente Medio, aumentaron las preocupaciones de que una recuperación de los precios de la energía pudiera afectar la reactivación de la economía mundial, y la expectativa de una “carrera por el petróleo” llegó a extenderse por los mercados de materias primas.
Sin embargo, el mercado chino presentó una respuesta diferente. Las empresas chinas de refinación y procesamiento ajustaron sus ritmos de producción y, de manera flexible y ordenada, redujeron las nuevas compras de petróleo crudo que se ofertaban a precios elevados, desacelerando el crecimiento de las importaciones por el lado de la demanda.
China, de una manera sumamente contenida, accionó un “botón de amortiguamiento” para aliviar las tensiones entre la oferta y la demanda en el mercado global.
The Wall Street Journal afirmó en un artículo que la reducción de las importaciones de petróleo por parte de China ofreció un importante apoyo a la economía mundial.
Por su parte, el diario francés Le Figaro señaló que esta es la segunda vez, desde la crisis financiera internacional de 2008, que China desempeña un papel fundamental en la estabilidad de la economía global.
Durante mucho tiempo, las estrategias globales para hacer frente a las crisis petroleras se centraron principalmente en el lado de la oferta, mientras que los grandes países consumidores tenían, en su mayoría, la única posibilidad de absorber pasivamente las fluctuaciones de los precios. En esta ocasión, China demuestra que un mercado de consumo de escala gigantesca también puede desempeñar un papel amortiguador mediante el ajuste de su capacidad productiva y la gestión de inventarios, convirtiéndose en una fuerza importante para mantener el equilibrio del mercado.
Reuters evalúa que, desde la reciente escalada de la situación en Oriente Medio, la reducción de las compras chinas de crudo compensó, en cierta medida, el impacto provocado por las fluctuaciones de la oferta.
Financial Times también comentó que China se está convirtiendo en una variable fundamental para el equilibrio del mercado mundial del petróleo.
¿Por qué China pudo ir en dirección opuesta y trazar un camino diferente? La confianza para ello proviene de su visión estratégica a largo plazo.
En años anteriores, cuando los precios internacionales del petróleo atravesaban un período a la baja, China avanzó de manera constante en la construcción de su sistema de inventarios comerciales, acumulando gradualmente reservas sustanciales. Durante la actual subida de los precios del petróleo, el mercado interno interrumpió temporalmente el ritmo habitual de aumento de las existencias comerciales y utilizó parte de los inventarios acumulados anteriormente para sustituir algunas importaciones realizadas a precios elevados. Con ello, garantizó las necesidades básicas de operación de las refinerías nacionales y, al mismo tiempo, evitó que una carrera de compras en el mercado internacional, en un momento de precios altos, agravara aún más el desequilibrio entre la oferta y la demanda.
Tras años de desarrollo continuo, China ha establecido un sistema comercial de rotación de inventarios eficiente y fluido, al tiempo que diversifica sus fuentes de importación de petróleo crudo incorporando a Brasil y África, reduciendo continuamente su dependencia de una sola ruta de transporte.
Más importante aún, el mecanismo operativo orientado al mercado del sector de refinación y procesamiento se ha vuelto cada vez más maduro. Las empresas son capaces de identificar rápidamente las señales de precios y los riesgos, y de ajustar con flexibilidad sus planes de compra y producción. Este sistema diversificado y flexible de suministro energético le otorga a China un mayor margen de maniobra frente a las perturbaciones causadas por las tensiones geopolíticas.
Mirando desde una perspectiva aún más amplia y a largo plazo, lo que realmente está remodelando la lógica energética es una transformación verde que avanza cada vez más profundamente. Datos de la Agencia Internacional de Energía muestran que, solo en el segundo trimestre de este año, los vehículos eléctricos en China sustituyeron un promedio de 1,5 millones de barriles de petróleo crudo al día, muy por encima de las expectativas predominantes del mercado. El rápido desarrollo de las nuevas energías en China no solo está remodelando su propia matriz energética, sino que también está alterando silenciosamente la lógica fundamental de funcionamiento del mercado mundial de la energía.
De ser una receptora pasiva de las fluctuaciones de los precios internacionales de la energía en el pasado, China ha pasado a ser hoy una estabilizadora activa del equilibrio del mercado global.
Detrás de esta renovada actitud hay una lógica coherente y prudente del nuevo desarrollo energético chino.
Al garantizar China su propia seguridad energética y hacerle frente a la incertidumbre del entorno externo con la certeza de su propio desarrollo constituye una contribución concreta y duradera a la estabilidad del mercado global.


