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China, contribuyente activo y sólida ancla de estabilidad para el crecimiento económico mundial
Por Zhong Caiwen, Diario del Pueblo
Este año, ante un entorno externo complejo y turbulento, la economía china avanza bajo presiones, evoluciona constantemente hacia la innovación y la calidad, y muestra una vigorosa vitalidad y una fuerte resiliencia. No solo ha sentado unas bases sólidas para un buen inicio del XV Plan Quinquenal (2026-2030), sino que también ha inyectado una potente dinámica y una valiosa certidumbre a la economía mundial.
China es el motor principal de la economía mundial y realiza importantes contribuciones a la prosperidad del desarrollo global. Durante años, su tasa de contribución al crecimiento económico mundial se ha mantenido en torno al 30 %, siendo sin lugar a dudas el «primer motor». En línea con los objetivos previstos para todo el año, en el primer semestre de este año, la economía china creció un 4,7 %, , ocupando una posición destacada entre las principales economías. La demanda interna desempeña un papel dominante, con una tasa de contribución al crecimiento económico superior al 80 %, de la cual el consumo representa casi el 50 %.
El recientemente publicado Plan sobre la Ampliación del Consumo para el XV Plan Quinquenal es el primer plan especial a nivel nacional dedicado al sector del consumo, que permitirá liberar aún más el potencial y el margen de consumo de China. En el primer semestre de este año, el índice de precios al consumidor registró un aumento interanual del 1 %. La razonable recuperación de los precios se ajusta a los requisitos de la regulación macroeconómica, lo que contrasta marcadamente con la alta inflación y la caída del poder adquisitivo de la población en muchos países, provocadas por la subida de los precios mundiales de la energía y las materias primas. La economía china tiene bases sólidas, múltiples ventajas, gran resiliencia y amplio potencial. Sus condiciones de sustento y su tendencia fundamental de desarrollo positivo a largo plazo no han cambiado, y seguirá siendo la fuente de impulso más potente, estable y fiable para el crecimiento económico mundial.
China constituye el ancla de estabilidad de las cadenas mundiales de producción y suministro y brinda un sólido respaldo al funcionamiento fluido de la economía mundial. Ya sea ante los impactos de la pandemia de COVID‑19 o de los conflictos geopolíticos, China siempre ha sido una firme defensora de la resiliencia y la estabilidad de las cadenas globales de producción y suministro. Desde finales de febrero de este año, el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha obstaculizado el tránsito por el Estrecho de Ormuz y ha generado tensiones en el suministro internacional de crudo y materias primas clave. Gracias a la acelerada transformación verde de su economía y sociedad, casi 4 de cada 10 kilovatios‑hora del consumo eléctrico total en China proceden actualmente de energías renovables. La tasa de vehículos de nueva energía sigue aumentando y ya alcanzó el 54,1 % durante el primer semestre del año. Apoyándose en sus potentes ventajas en el sector de las energías renovables, China ha respondido activamente reduciendo sus importaciones de petróleo crudo, lo que ha aliviado considerablemente la presión ante el aumento de los precios internacionales. Al mismo tiempo, su industria mantiene una producción eficiente y estable, compensando las carencias de suministro provocadas por el estancamiento productivo y las perturbaciones logísticas en algunas regiones.
The Wall Street Journal señaló que China ha contribuido a sostener la economía mundial al reducir sus importaciones de petróleo. Por su parte, Le Figaro de Francia opina que China ha salvado la economía mundial por segunda vez desde la crisis financiera internacional de 2008. Gracias a la innovación tecnológica y a la competencia plena del mercado, China ha construido el sistema de cadenas de producción y suministro de energías renovables más grande y completo del mundo. En más de diez años, ha impulsado una reducción acumulada superior al 60 % y el 80 % en el coste medio por kilovatio‑hora de la energía eólica y fotovoltaica a escala mundial, respectivamente. Las tecnologías avanzadas y adaptables chinas, como la fotovoltaica, la eólica y el almacenamiento de energía, así como sus productos de alta calidad entre los que figuran vehículos y motocicletas eléctricas, han convertido en realidad el sueño de la transición energética para numerosos países en desarrollo. Los proyectos de fotovoltaica distribuida y microrredes ejecutados por empresas chinas en el África subsahariana han iluminado las noches de África. En el futuro, China orientará aún más la disposición transfronteriza racional y ordenada de sus cadenas de producción y suministro, responderá a las aspiraciones de industrialización de los países del Sur Global y ayudará a más naciones a desarrollar su economía, ampliar el empleo y mejorar el bienestar de su población.
Por otra parte, China es una de las principales fuentes de innovación científica y tecnológica a escala mundial, y está inyectando una poderosa “fuerza de renovación” en el desarrollo de la economía global. La innovación constituye un importante motor endógeno del desarrollo económico. Con sus propias ideas sobre el desarrollo impulsado por la innovación y sus exitosas experiencias prácticas, China se está convirtiendo en uno de los principales escenarios mundiales de la innovación a gran escala.
La capacidad de innovación de China se ha fortalecido notablemente. Según un informe de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), la posición de China en el Índice Mundial de Innovación pasó del puesto 34 en 2012 al puesto 10 en 2025. Además, el número de conglomerados de innovación científica y tecnológica de China incluidos entre los 100 mejores del mundo ocupa el primer lugar a nivel global por tercer año consecutivo. Desde comienzos de este año, los logros innovadores de China han seguido atrayendo la atención mundial. El robot humanoide “Lightning” batió de una sola vez el récord mundial humano en una media maratón; surgió con fuerza la denominada “Ley de Escalado Tau” en el ámbito de los semiconductores; el programa espacial chino ha logrado una serie de importantes avances, entre ellos la recuperación de cohetes tanto en el mar como en tierra; y se presentó con gran impacto Kimi K3, el primer gran modelo de código abierto del mundo con cerca de tres billones de parámetros.
Los logros de la innovación china están acelerando su expansión internacional. Durante el primer semestre de este año, ocho de cada diez robots inteligentes humanoides y cuadrúpedos vendidos en todo el mundo fueron fabricados en China, mientras que el valor total de las operaciones de licencias internacionales de medicamentos innovadores chinos alcanzó aproximadamente los 110.000 millones de dólares. Cada vez más empresas extranjeras señalan que China se ha convertido en un “campo de entrenamiento superintensivo” para la innovación tecnológica mundial y en un auténtico “gimnasio de alto rendimiento” para fortalecer la competitividad. Desarrollarse en China permite fortalecer aún más los “músculos” de la innovación y forjar una mayor “estructura ósea” competitiva.
China se está convirtiendo cada vez más en un facilitador de la innovación mundial. En julio de este año, se estableció oficialmente en Shanghai la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial. Se trata de una importante iniciativa mediante la cual China responde a las demandas del Sur Global, une a la comunidad internacional y promueve activamente el desarrollo y la gobernanza de la inteligencia artificial. Medios de comunicación extranjeros han señalado que el concepto de “poner al ser humano en el centro y promover el progreso para el bien común”, defendido por China, así como el carácter abierto de sus tecnologías de inteligencia artificial, se alinean mejor con las tendencias actuales de la innovación científica y tecnológica y con las necesidades de los países del Sur Global. Todo ello puede contribuir a reducir la brecha de inteligencia artificial, así como a promover que todas las partes se beneficien de manera equitativa de los avances tecnológicos.
China es un ejemplo de la práctica del beneficio mutuo y la cooperación ganar-ganar, ofreciendo un amplio espacio para la cooperación y el desarrollo de los países de todo el mundo. Frente a las tergiversaciones y difamaciones como el “China Shock 2.0” o el “Apretón chino”, los hechos constituyen la mejor respuesta. La manufactura china contribuye a mejorar el bienestar de la población de todos los países. Como principal potencia manufacturera del mundo, China continúa proporcionando a escala global productos de alta calidad, precios competitivos, suministro estable y fiable.
Durante la reciente ola de calor que azotó Europa, los equipos de aire acondicionado fabricados en China llevaron alivio y frescor a los ciudadanos europeos, hasta el punto de que algunos modelos resultaron difíciles de conseguir. Detrás de esta “capacidad de refrescar” se encuentran la aguda capacidad de las empresas chinas para percibir la demanda de los mercados extranjeros, la rápida respuesta de toda la cadena industrial, sus avanzadas tecnologías de ahorro energético y protección medioambiental, así como la rápida entrega facilitada por los servicios ferroviarios de carga China-Europa. Los beneficios de la manufactura china llegan a los consumidores y socios comerciales de todo el mundo. El mercado chino ofrece nuevas oportunidades para el desarrollo mundial.
En el mundo actual, el recurso más escaso es el mercado. China registra un volumen anual de importaciones superior a los 20 billones de yuanes y constituye uno de los principales destinos de exportación para cerca de 80 países. Mientras algunos países han optado por el proteccionismo, China ha mantenido firmemente su compromiso con una mayor apertura, mediante medidas como la reducción de los aranceles de importación, la celebración de la Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE) y el lanzamiento de una serie de actividades bajo el lema “Exportar a China”, proporcionando así un amplio espacio de mercado para los bienes y servicios de todo el mundo. A partir del 1º de mayo de este año, China aplica plenamente el trato arancelario cero a los 53 países africanos con los que mantiene relaciones diplomáticas, lo que constituye otro hito en la cooperación económica y comercial entre China y África. Los hechos demuestran que el llamado “China Shock 2.0” o el “Apretón chino” son planteamientos falaces que tergiversan la realidad. El desarrollo de alta calidad de la economía china ha generado nuevas y mayores oportunidades para el mundo.


