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China coincide con declaraciones de canciller ruso sobre Japón, dice portavoz
China coincide con lo expresado por el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, sobre Japón, dijo hoy miércoles el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino Lin Jian.
El lunes, el canciller Lavrov comentó a los medios de comunicación que Japón fue designado inicialmente como un "Estado enemigo" en la Carta de la ONU. Japón se incorporó a la ONU tras haber expiado sus políticas militaristas y los crímenes que cometió. Al unirse a la ONU, Japón reconoció en su totalidad los principios consagrados en la Carta.
Las "Cláusulas de Estado Enemigo" son una disposición importante de la Carta de la ONU, expresó Lin cuando se le pidió que comentara sobre las declaraciones de Lavrov.
Como este año se cumple el 80º aniversario del comienzo de los Juicios de Tokio, reafirmar estas cláusulas y subrayar su fuerza vinculante reviste una especial importancia para defender los resultados de la victoria de la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y la Guerra Mundial Antifascista y frustrar el resurgimiento del militarismo, explicó Lin.
Es necesario recordar a Japón que los instrumentos con efecto jurídico bajo el derecho internacional, entre ellos la Declaración de El Cairo, la Proclamación de Potsdam y el Instrumento de Rendición de Japón, estipulan las obligaciones internacionales de Japón como un país derrotado y sirven como piedras angulares del orden internacional de posguerra, agregó Lin.
Señaló que el cumplimiento de estas obligaciones es el prerrequisito político y legal para que Japón sea readmitido en la comunidad internacional. Sin embargo, en la actualidad la administración Takaichi sigue eludiendo la cuestión de los crímenes históricos sin muestra de arrepentimiento, e incluso llega a extremos para blanquearlos y glorificarlos, como parte de su plan para abandonar el pacifismo, liberarse de las restricciones de su Constitución y de las leyes nacionales e internacionales, e intensificar la remilitarización.
"Esto representa un desafío descarado al orden internacional de posguerra y una flagrante provocación a la paz y la justicia. Todas las naciones amantes de la paz deben rechazar y frenar conjuntamente la peligrosa búsqueda de las fuerzas derechistas japonesas, en aras de salvaguardar los resultados de la victoria en la Segunda Guerra Mundial y el orden internacional de posguerra, así como garantizar que las tragedias de la historia nunca se repitan", mencionó el portavoz.


