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Red cooperativa maya apuesta por turismo comunitario como herramienta de desarrollo local en sureste de México
En la península de Yucatán, marcada durante años por el auge del turismo masivo, la expansión inmobiliaria y las tensiones derivadas de la gentrificación, una red de cooperativas mayas busca abrir otro camino para la industria turística en el sureste de México: uno basado en el comercio justo, la preservación cultural y el desarrollo comunitario.
Desde cenotes administrados por familias locales hasta senderos ecológicos y experiencias culturales en comunidades mayas, la unión de cooperativas Co'ox Mayab se ha consolidado en el estado de Yucatán como una de las principales iniciativas de turismo comunitario en México.
Lo ha hecho con una propuesta simple, poco invasiva y respetuosa de la naturaleza, a la vez que auténtica y original en estos tiempos de cambios diarios, que intenta equilibrar crecimiento económico, identidad cultural y sostenibilidad social.
"Nosotros somos conscientes de que el mundo está bajo mucha tensión y se están construyendo muchos muros. Pensamos que el turismo puede ser una herramienta para destruir esos muros y construir puentes para comprender y generar una mayor empatía como una herramienta de paz", dijo a Xinhua el coordinador general de Co'ox Mayab, Alejandro Montañez.
El nombre de la organización resume su filosofía, pues Co'ox Mayab significa en lengua maya "vamos al Mayab", mientras que en lo comunitario se trata de una unión de 10 sociedades cooperativas dedicadas al turismo comunitario en Yucatán.
Creada en 2015 tras un diagnóstico impulsado por universidades, organismos públicos y organizaciones civiles, la red surgió para enfrentar problemas comunes entre proyectos turísticos comunitarios como baja rentabilidad, poca visibilidad y dificultades de organización.
Poco más de una década después, Co'ox Mayab articula esfuerzos de comercialización, capacitación y gobernanza entre cooperativas de distintas comunidades de Yucatán y otros estados de la homónima península mexicana como Quintana Roo y Campeche.
La organización funciona como una plataforma que conecta a las cooperativas con viajeros nacionales e internacionales, pero también como un espacio de fortalecimiento interno.
Desde la gestión de financiamientos hasta programas de formación para jóvenes, idiomas y guías de naturaleza, la red intenta evitar que las iniciativas locales desaparezcan con el paso del tiempo.
"Hay a veces ideas que de forma aislada serían muy difíciles, por ejemplo, asistir a una feria, tener una página Web o negociar con el Gobierno. Organizados en red se ha logrado un mayor posicionamiento", señaló Montañez.
En comunidades como Yokdzonot o Kaua, los visitantes encuentran una experiencia distinta a la del turismo tradicional de playa, en que la lógica no es la de grandes complejos hoteleros ni cadenas internacionales, sino la de cooperativas administradas por habitantes locales que combinan la actividad turística con su vida cotidiana y productiva.
Montañez considera que uno de los principales desafíos es diferenciar el turismo comunitario del modelo dominante en la región.
"Creemos que es un turismo justo donde, con base en los valores del comercio justo, ni los turistas son 'dólares con patas' ni tampoco los prestadores de servicios locales son esclavos a merced del turista. Puede ser una forma de relación comercial justa que beneficie a ambos lados", expresó.
El crecimiento acelerado del turismo en el sureste mexicano ha provocado transformaciones urbanas y sociales que preocupan también a quienes trabajan en iniciativas comunitarias.
En la capital yucateca, Mérida, el auge de plataformas de renta temporal de viviendas y el incremento del valor inmobiliario han desplazado a habitantes locales hacia las periferias.
Para la coordinadora de comunicación de Co'ox Mayab, Mariana Ramos, trabajar dentro del turismo comunitario implica desarrollar una mirada crítica frente a esas dinámicas.
"Es todo un cambio de 'chip'. Al hacer turismo comunitario, tal vez estás poniendo tu granito de arena para no seguir alimentando el turismo de masas que tanto daño ha hecho a la península", sostuvo.
La participación femenina es otro de los rasgos más visibles de la red, que de acuerdo con Ramos, alrededor del 75 por ciento de las personas que la integran corresponde a mujeres.
"La agenda de género no llega de igual manera a todos, pero el turismo comunitario tiene este valor de hacer justicia social", explicó.
Actualmente, Co'ox Mayab busca ampliar la comprensión del turismo comunitario entre nuevos viajeros y reforzar la idea de que existen alternativas al modelo tradicional de sol y playa que domina en la península.
"Nosotros confiamos y creemos que existe otro tipo de turismo, que no todo el turismo es Cancún, que no todo el turismo es Mérida y que para ello hay que tener valores", afirmó Montañez.
"Por eso nosotros desde nuestra fundación tenemos cuatro valores que guían nuestro actuar", agregó el coordinador general de Co'ox Mayab, al reiterar que la red promueve un turismo responsable, solidario, justo y consciente, centrado en el respeto al patrimonio biocultural y a las comunidades mayas.


