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El mayor problema de Europa es su incapacidad para distinguir entre aliados y adversarios

Por DIARIO DEL PUEBLO digital | el 20 de enero de 2026 | 13:43

(Ilustración: Chen Xia/ GT)

¿Quién hubiera pensado que un enfrentamiento entre Estados Unidos y Europa, no visto durante generaciones, estallaría como tormenta geopolítica y con Groenlandia como epicentro?

Este domingo, el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó con suma franqueza que "los europeos entenderán que el mejor resultado es que Estados Unidos mantenga o reciba el control de Groenlandia". Ese mismo día, los embajadores de los 27 países de la Unión Europea (UE) se reunieron en Bruselas, considerando imponer aranceles a Estados Unidos por valor de 93 mil millones de euros o restringir el mercado UE para las empresas estadounidenses. Un día antes, Estados Unidos afirmó que a partir del 1º de febrero impondría un nuevo arancel del 10 por ciento a Dinamarca y a siete países europeos más hasta que "se alcance un acuerdo para la compra completa y total de Groenlandia."

En apariencia, la última respuesta de UE parece sugerir que finalmente podría estar pasando de una defensa pasiva a una represalia activa. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. Los 93.000 millones de euros en aranceles anunciados aún no se han aplicado. Algunos funcionarios han mencionado que la medida, junto con el llamado instrumento anticorrupción (ACI), que puede limitar el acceso de las empresas estadounidenses al mercado interno de la UE, "se está preparando para dar a los líderes europeos influencia en reuniones clave con el presidente de EE. UU. Durante el Foro Económico Mundial en Davos, que se celebra esta semana". Sin embargo, todo parece indicar que la UE esperará hasta el 1º de febrero para comprobar si Estados Unidos cumple su amenaza, y luego decidir si desde la UE lanzan contramedidas.

Poco después del anuncio del arancel de Estados Unidos, el equipo de Alemania de 15 efectivos para reconocimiento puso fin a su participación en la Operación Resistencia Ártica -ejercicio militar liderado por Dinamarca en Groenlandia- y abandonó la isla. Anteriormente, siete países europeos, incluidos Reino Unido, Alemania, Suecia, Francia, Noruega, Países Bajos y Finlandia, desplegaron un total de 37 militares en Groenlandia. Hasta el momento de la publicación, Berlín no había ofrecido ninguna explicación pública sobre la retirada, aunque los analistas la atribuyen al posible costo arancelario.

Estados Unidos ha convertido su broma sobre "comprar Groenlandia" en una presión seria, quizás porque juzgó correctamente que Europa no respondería de manera contundente. Durante años, Europa ha interpretado mal, tanto sus propias oportunidades de desarrollo como el cambiante panorama global, volviéndose excesivamente dependiente de los profundos lazos con Estados Unidos mientras arrinconaba la cooperación con otros socios como China y Rusia. El resultado salta la vista: Europa se ha vuelto cada vez más vulnerable a la intimidación estadounidense, es fácilmente manipulada y tiene poca capacidad de defenderse.

Por ejemplo, tras el estallido del conflicto entre Rusia y Ucrania, Europa cortó de manera decisiva sus suministros de gas procedentes de Rusia, dando poco margen a la prudencia política o la consideración de las consecuencias en su economía real. Luego, tuvo que enfrentar enormes costos económicos y sociales. El mismo patrón se aplicó con China. Prósperas en la cooperación económica, las relaciones chino-europeas cambiaron cuando Europa siguió el liderazgo de EE. UU., reinterpretando a China a través de un prisma ideológico y relegando la asociación pragmática.

En sus relaciones con EE. UU., sin embargo, Europa a menudo elige el compromiso, incluso recurriendo a la conciliación. En la guerra comercial, Europa prácticamente se rindió sin luchar, elemento que podría haber allanado este camino donde EE. UU. aspira abiertamente a poseer un fragmento de territorio europeo.

"¿Quiénes son nuestros enemigos? ¿Quiénes son nuestros amigos? Esta es una pregunta de máxima importancia para la Revolución". Esta es una frase muy conocido con el que la mayoría de los chinos están familiarizados. Hoy, aparentemente, Europa necesita reflexionar sobre ese asunto. En las relaciones internacionales, no hay amigos ni enemigos permanentes; por lo tanto, Europa debe afrontar esta situación con realismo claro y preciso.

Europa durante mucho tiempo ha creído que Estados Unidos era su amigo, pero, ¿Estados Unidos percibe a Europa de la misma manera?

A pesar de las bases militares estadounidenses en Groenlandia y de las pruebas que desacreditan las afirmaciones sobre buques de guerra rusos y chinos en la zona, Estados Unidos podría fácilmente conseguir lo que desea fortaleciendo los lazos militares con Groenlandia, ya sea para disponer de recursos minerales o de rutas marítimas árticas. Sin embargo, esta vez está dejando algo muy claro: Estados Unidos no busca cooperación, sino soberanía sobre Groenlandia. Y calcula que Europa no presentará una fuerte resistencia.

Las acciones y la retórica cada vez más intensas de Estados Unidos le anuncian al mundo que poseer Groenlandia es algo imprescindible. La verdadera pregunta ahora es si Europa puede hacer que Washington crea que los europeos se toman en serio la defensa de la soberanía territorial de sus miembros soberanos.

Fuente:Global Times

(Web editor: Rosa Liu, Zhao Jian)