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Actualizado a las 14:43(GMT+8), 02/09/2002
Opinión  

¿ Adónde se dirige la política estadounidense hacia Taiwan?

Taiwan es una parte inalienable del territorio chino. Este es un hecho indiscutible tanto en términos de la ley internacional como de historia. Sin embargo, el asunto de Taiwan se complica cada vez más, debido a la influencia de la política de EE.UU. sobre la isla.

Por Feng Changhong

(El autor trabaja en la Academia de Ciencia Militar de China)

Comparada con sus predecesoras, la administración de George W. Bush ha transformado su posición hacia China sobre el asunto de Taiwan, y hace todo lo posible por demostrar su intento de intervención. Cuando asumió al poder a principios del 2001, el presidente Bush enfatizó inmediatamente que el asunto de Taiwan debía ser resuelto por medios pacíficos, pero que Estados Unidos no permanecería con brazos cruzados si China continental usaba la fuerza contra Taiwan. La política del Gobierno norteamericano hacia Taiwan ha sufrido cambios notablemente desfavorables para la reunificación de China, mientras crece la influencia del tema sobre las relaciones chino-estadounidenses.

La política de la administración de Bush hacia Taiwan se manifiesta

de tres formas principales:

En primer lugar, el Gobierno norteamericano continúa enfatizando su apego a la política de una sola China, está a favor de la resolución pacífica del asunto de Taiwan, y persiste en la política de los "tres noes" hacia la parte continental y Taiwan, es decir "no apoyar la independencia de Taiwan, no respaldar la reunificación y no permitir el uso de la fuerza contra Taiwan". Sin embargo, hay diferencias entre las explicaciones actuales de EE.UU. de los principios arriba mencionados y su actuación. La política de EE.UU. de una sola China, no es igual al principio de una China bajo el Gobierno chino; EE.UU. estimula las negociaciones de paz, pero no la reunificación de la parte continental y Taiwan. Estados Unidos se decanta, más que por el principio de "reunificación pacífica", por la política de "solución pacífica", que puede tener un fin de "independencia" pacífica. El principio de reunificación pacífica del Gobierno chino sólo tendrá un resultado-reunificación pacífica.

Estados Unidos apoya y estimula a las autoridades taiwanesas a perseguir la "independencia" real, en vez de una titular, de ahí lo ambiguo del "no apoyar la independencia de Taiwan" en la política de los "tres noes", mientras se enfatiza la política de "no respaldar la reunificación y no permitir el uso de la fuerza contra Taiwan". De esta manera, EE.UU. intenta prolongar la situación a través del estrecho, y evitar el uso de la fuerza por parte de China continental, cuando sea necesario, en busca de la reunificación. Para la administración de Bush, no apoyar la "independencia de Taiwan" en la política de "tres noes" y la política respecto a una China son menos importantes, e incluso ignorables, y lo clave es garantizar "no respaldar la reunificación y no permitir el uso de la fuerza contra Taiwan". EE.UU. trata de contener a la parte continental de China con el asunto de Taiwan.

En segundo lugar, EE.UU. percibe a China como su principal rival estratégico, además de haber abandonado la política de ambigüedad estratégica hacia Taiwan. En ese sentido emite continuamente señales a Beijing sobre su oposición a la toma de acciones militares de la parte continental de China contra Taiwan, vende abiertamente armas a Taiwan y proclama que asistirá a la isla en su defensa si es necesario. Todo ello indica que el Gobierno norteamericano está decidido a evitar que la parte continental de China use su fuerza en la resolución del problema, y que la intervención de EE.UU. sea posible una vez que suceda algo a través del estrecho. Sin embargo, dado que el Gobierno chino se opone fuertemente a la política de EE.UU. hacia Taiwan y la venta de armas a la isla, los focos estratégicos de la política de la administración de Bush se verán forzadas a cambiar conforme a la situación. No quiere ofender al Gobierno chino a la vez que mantiene la fraternidad hacia Taiwan. Por ello, EE.UU. se ve precisado a adoptar una política dura limitada hacia Beijing.

En tercer lugar, aunque Estados Unidos considera la asistencia a la defensa de Taiwan como su obligación, no quiere ver que ocurran cambios bruscos a través del estrecho. La venta de armas a Taiwan ha alcanzado avances esenciales, tanto en calidad como en cantidad, indicando que la política y la resolución de la administración de Bush de defender a la isla. EE.UU. intenta presionar al Gobierno chino para que éste deponga sus intenciones de usar la fuerza en la solución del asunto de Taiwan. Pero, por otro lado, espera que las autoridades de Taiwan no tomen acción provocativa alguna contra la parte continental de China, o proclamen públicamente la separación o declaren la "independencia" bajo la actual situación.

El Gobierno de EE.UU. está profundamente convencido de que si las autoridades de Taiwan se aferran a una declaración de esa índole, serán inevitables la crisis y la guerra, que arrastrarán a EE.UU. Por lo tanto, la principal consideración estadounidense sobre la política hacia Taiwan incluye ampliar el poderío militar de Taiwan y asistir a la defensa de la isla contra un posible ataque de la parte continental de China, mientras persuade a las fuerzas "pro-independencia de Taiwan" de no ir al extremo.

Reglas de la política de EE.UU. hacia Taiwan

El proceso de la evolución y la actual situación de la política de EE.UU. hacia Taiwan muestran dos características básicas:

Primero, la política de EE.UU. para Taiwan está determinada por su política hacia China, sujeta a la consideración estratégica que adoptó Washington en este sentido después de la fundación de la República Popular China, en 1949. Durante la Guerra Fría, EE.UU. tomó a Taiwan como una pieza clave para contener a la parte continental de China y nunca la movió.

Segundo, la continuidad y la fluctuación, la primera de estas políticas supera a la última, de allí la formación y el reajuste de la política de EE.UU. para con Taiwan. Mediante estas propiedades el Gobierno estadounidense reajusta gradualmente el asunto de Taiwan a su mayor beneficio, de modo que contenga a la parte continental de China.

En términos de la continuidad de la política de EE.UU. hacia Taiwan, las administraciones de EE.UU. nunca abandonaron la política básica de fraternidad con Taiwan, ofreciéndole apoyo y ayuda en lo político, económico y militar. EE.UU. otorga a Taiwan un valor especial. Aún cuando estableció relaciones diplomáticas y desarrolló contactos con la República Popular China, nunca cortó sus vínculos con Taiwan.

Esta política se transformó de acuerdo a los cambios del ambiente estratégico internacional y la situación global. No habrá cambios sustanciales para esta política, no importa cuán balanceada sea, que impida a EE.UU. meter las manos en el asunto a través del estrecho, por lo que el asunto de Taiwan será la raíz de los intereses de China y de Estados Unidos, y a la vez de sus conflictos y contradicciones.

Tendencias de la política de EE.UU. hacia Taiwan

En un futuro cercano, Estados Unidos dará prioridad al balance estratégico político y militar relacionado con el tema, buscando máximos beneficios.

Entre tanto, mantendrá la equidistancia que le permite no ofender a ningún lado mientras vende armas a la isla, de modo que la misma se equipare con el continente. Aunque EE.UU. desea estrechar sus relaciones con Taiwan, no quiere que estas relaciones con la isla perjudiquen sus vínculos con el Gobierno chino, ni mucho menos conduzcan a una confrontación militar directa con la parte continental.

Esta equidistancia debe mantenerse en el futuro inmediato, de modo que EE.UU. pueda poner en práctica una política dura limitada, mientras hacen cierto compromiso de no perjudicar los intereses y sentimientos de Taiwan.

Para tal fin se impone "no respaldar la reunificación y no apoyar la independencia de Taiwan" como objetivo clave de la política estadounidense hacia Taiwan. Y si, por otra parte, no apoya la reunificación, puede prevenir que una China unificada constituya un desafío a sus intereses internacionales y regionales. Al "no apoyar la independencia de Taiwan" puede evitar que las relaciones a través del estrecho queden fuera de control y se dirijan hacia un involucramiento de EE.UU. en conflictos militares. Los tiempos de calma le permitirán a Bush incrementar sus relaciones con Taiwan, garantizando los intereses de EE.UU. en el área y de forma global.

Es previsible que aumenten las ventas de armas estadounidenses a Taiwan y que se produzca un avance esencial, tanto en términos de cantidad como en calidad de las armas, lo que proporcionará a la isla la capacidad de defensa terrestre y la autodefensa conjunta con EE.UU. Esta será asimismo una prioridad para EE.UU. en los años venideros.

Al mismo tiempo, Washington promoverá que los dos lados del Estrecho de Taiwan establezcan un mecanismo de diálogo, esfuerzo en el que no se conformará con ser un simple mediador, sino que intentará llevar la iniciativa de las negociaciones. (De Beiijing Informa)

02/09/2002




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Taiwan es una parte inalienable del territorio chino. Este es un hecho indiscutible tanto en términos de la ley internacional como de historia. Sin embargo, el asunto de Taiwan se complica cada vez más, debido a la influencia de la política de EE.UU. sobre la isla.



 


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