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Actualizado a las 15:53(GMT+8), 10/02/2002
Opinión  

Comunicado de Shanghai y relaciones económicas y comerciales entre China y EE.UU.

El 30o aniversario de la publicación del comunicado de Shanghai sino-estadounidense en una fecha memorable. Marca el inicio del proceso de normalización de las relaciones entre China y EE.UU. Es necesario que ambas partes defiendan la paz mundial y el fomento del desarrollo económico de los dos países. Con referencia a este último punto, el comunicado dice: Ambos lados consideran el comercio bilateral como otro sector que puede proporcionar beneficios mutuos y acuerdan unánimemente que una relación económica basada en el beneficio equitativo y mutuo interesa a ambos pueblos. Están de acuerdo en proporcionar requisitos para desarrollar gradualmente el comercio entre los dos países. Durante los últimos 30 años, este acuerdo se ha llevado a cabo satisfactoriamente y ha sido coronado con éxitos remarcables.

Las cifras son más convincentes. En 1978, un año antes del establecimiento oficial de las relaciones diplomáticas, el volumen total del comercio entre China y Estados Unidos sólo fue de 991 millones de dólares. En 2000, la cifra llegó a los 74.400 millones de dólares, un incremento de 70 veces. Mientras en el mismo período, el volumen total del comercio exterior estadounidense se incrementó cinco veces. Por ejemplo, entre 1979 y 1982, sólo se dieron 23 proyectos norteamericanos en China, con un volumen real de inversión de 118 millones de dólares. En 2001, se dieron más de 20.000 proyectos de este tipo, con un volumen real de inversión de 35.548 millones, es decir un incremento de 298 veces. Estas cifras indicaron que el comercio y las actividades de inversión progresaron a pasos agigantados

Del desarrollo comercial y económico entre China y EE.UU., no sólo hemos podido comprobar un desarrollo sostenible, sino también un desarrollo escalonado. Una clara división muestra que el período desde el inicio del establecimiento de las relaciones diplomáticas hasta 1992 puede contarse como una etapa. Hablando numéricamente, en 1992, se dio un gran crecimiento en términos de comercio e inversión. En cuanto al comercio, de 1978 a 1992, las exportaciones de China a los Estados Unidos crecieron con un promedio anual del 8,6 por ciento. En 1992, el valor bruto de las exportaciones llegó a los 8.590 millones de dólares. Sin embargo, en 1993 el volumen de las exportaciones de China súbitamente se elevaron hasta los 19.664 millones de dólares, un incremento de 1,28 veces sobre el año anterior. En cuanto a la inversión, entre 1979 y 1992, la inversión directa de EE.UU. a China osciló entre los 300 y 600 millones de dólares cada año. En 1993, la cifra se elevó hasta los 2.069 millones, o sea un incremento de 3,16 veces sobre el año anterior.

Detrás de estas cifras se encuentra el profundo desarrollo de la reforma y la apertura de China, el continuo crecimiento de su economía, la mejora gradual de su ambiente de inversión, como también el incremento de la transparencia de varias de sus políticas. En cuanto al lado norteamericano, estos se dieron cuenta del potencial del mercado chino, entendieron las políticas del gobierno chino y las empresas estadounidenses obtenían gran éxito en sus inversiones en China. Un importante factor fue el discurso de Xiaoping durante su visita de inspección al sur de China en 1992. Explicó al mundo que la reforma y apertura de China era irreversible, la orientación hacia la economía de mercado no cambiaría, realzando así enormemente la confianza y decisión de las empresas estadounidenses para desarrollar relaciones económicas y comerciales con China. Esto se puede ver más claramente en la actitud de multinacionales estadounidenses en cuanto a la inversión en China. En los años 80, tres importantes compañías de coches de EE.UU. y la Compañía de Teléfonos y Telégrafos norteamericana tuvieron sus dudas sobre la inversión en China, perdiendo las primeras oportunidades a favor de compañías japonesas y europeas. Tras 1992, estas empresas de EE.UU. enviaron muchos de sus ejecutivos para buscar cooperación, gastaron enormes sumas de inversión para establecer un desarrollo a gran escala.

La entrada de China en la OMC impulsará las relaciones económicas y comerciales entre China y EE.UU. Al comentar la importancia de la entrada de China en la OMC, la revista estadounidense "Fortune" explicaba: " En muchos aspectos de China existe una fuerza centrípeta de globalización económica. Está atrayendo capital y compañías extranjeras a una velocidad enorme. En este proceso y en vistas del suministro laboral barato del país, como también su increíble incremento en la cadena de alimentación tecnológica, escribirá muchos récords económicos. Para los extranjeros que desean hacer negocios en China, la entrada en la OMC significa una mayor transparencia y cumplimiento de las leyes. Los comentarios de la revista representan la alegría y expectativas de los empresarios norteamericanos tras la entrada de China en la OMC.

Se estima que tras la entrada de China en la OMC, y gracias a los esfuerzos comunes realizados por los empresarios y gobiernos de ambos países, el volumen comercial bilateral alcanzará su nivel máximo en la última mitad de los años 90. Las exportaciones de EE.UU. a China se incrementarán drásticamente, en concreto los productos agrícolas como también los productos industriales superiores, como recambios de coches, papel, materia prima química y otros productos de los Estados Unidos en el siglo XXI crecerán con rapidez. También crecerán las exportaciones chinas a EE.UU., pero el crecimiento será más lento que el de las exportaciones de EE.UU. a China. En estas circunstancias, el déficit existente de EE.UU. de comercio con China se reducirá gradualmente, lo que comportará un equilibrio en el comercio bilateral. Si los Estados Unidos pueden levantar su restricción irracional sobre las exportaciones de productos de alta tecnología, hará que las relaciones comerciales bilaterales se vuelvan más razonables y más equilibradas.

En cuanto a la inversión, tras la entrada de China en la OMC, la inversión directa de EE.UU. a China será testigo de un rápido crecimiento, particularmente en términos del comercio de servicios, porque China ha prometido abrir sistemáticamente los sectores de las telecomunicaciones, finanzas, seguros, ventas al por mayor, asesorías y otros, que son precisamente los reinos superiores de las corporaciones multinacionales norteamericanas. Puede que haya altos y bajos en la inversión directa, no es una tendencia de crecimiento universal. A causa de las aventajas de China de fuerza laboral, sin embargo, el comercio de procesamiento aún existirá una experiencia de desarrollo vigoroso. En breve, la inversión directa será un mercado con un potencial enorme, la inversión directa de EE.UU. en China ocupará la primera posición entre los otros países.

Juntamente con el refuerzo de la competitividad internacional de las empresas chinas, muchas compañías chinas irán a Estados Unidos para hacer negocios o entrar en el mercado de valores norteamericano para obtener fondos. Tanto en comercio como en inversión, el potencial de los mercados de China y EE.UU. son extremadamente enormes, pero para asegurar el desarrollo saludable de los mercados y para conseguir todo el rendimiento de estos potenciales, aún es necesario para los gobiernos y empresarios de los dos países concederles una cuidadosa protección.

El establecimiento de las relaciones comerciales y económicas entre China y EE.UU. es la relación económica bilateral de la complementación mutua como también el rápido desarrollo de las dos economías, este establecimiento es estable. Pero juntamente con las buenas relaciones comerciales y económicas, también aparecerán fricciones. Lo más importante es que bajo la premisa de mantener una situación general en cuanto a las relaciones comerciales y económicas entre China y EE.UU., ambos lados deberían tratar de solucionar este problema mediante canales normales y mediante la negociación. Los Estados Unidos deberían prestar atención a resguardarse de los ruidos que hacen un puñado de personas quienes interfieren en las relaciones comerciales y económicas entre China y EE.UU. y contra su intento de politizar la economía y el comercio, al mismo tiempo, ambos lados deberían tomar la sinceridad y fe como base, conscientemente honorando sus compromisos. De esta manera, el espíritu del Comunicado de Shanghai se desarrollará, y el futuro de las relaciones comerciales y económicas entre China y EE.UU. será muy brillante.

Este artículo, escrito por Chen Baosen, investigador del Instituto de Estudios Norteamericanos de la Academia de Ciencias Sociales de China, se ha publicado en la página 3 de la versión china del 9 de febrero del Diario del Pueblo.

10/02/2002




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El 30o aniversario de la publicación del comunicado de Shanghai sino-estadounidense en una fecha memorable. Marca el inicio del proceso de normalización de las relaciones entre China y EE.UU. Es necesario que ambas partes defiendan la paz mundial y el fomento del desarrollo económico de los dos países. Con referencia a este último punto, el comunicado dice: Ambos lados consideran el comercio bilateral como otro sector que puede proporcionar beneficios mutuos y acuerdan unánimemente que una relación económica basada en el beneficio equitativo y mutuo interesa a ambos pueblos. Están de acuerdo en proporcionar requisitos para desarrollar gradualmente el comercio entre los dos países. Durante los últimos 30 años, este acuerdo se ha llevado a cabo satisfactoriamente y ha sido coronado con éxitos remarcables.



 


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