Nuestro sitio | Ayuda | Mapa del sitio | Archivo 
   CHINA
   NEGOCIOS
   OPINION
   MUNDO
   CIENCIA-EDUC
   DEPORTES
   SOCIEDAD
   ARTICULOS
   GALERIA DE
       FOTOS


  CORREO
  LA VOZ DEL
      LECTOR

  ORGANOS
      ESTATALES

  DIRIGENTES DEL
      ESTADO

  LIBRO BLANCO
  GEOGRAFIA
  CULTURA
  BEIJING
  NUESTRO SITIO
  MAPA DEL SITIO
  AYUDA
  EMPLEO
 
Actualizado a las 09:21(GMT+8), 22/08/2001
Opinión  

Evidencia fehaciente no admite negación

Cincuenta y seis años han pasado desde la victoria del pueblo chino en la Guerra de Resistencia contra Japón. Como uno de los más grandes semilleros de la II Guerra Mundial, Japón cometió una gran cantidad de crímenes en la guerra, causando sufrimientos inexplicables al pueblo chino y dejando a 35 millones de soldados y ciudadanos heridos y una pérdida económica de 600 mil millones de dólares.

Sin embargo, durante más de 50 años, las fuerzas derechistas de Japón, en vez de realizar una introspección seria, se han preocupado por hacer eco del espíritu de los muertos militaristas de la guerra, tratando de revocar el veredicto de sus actos de agresión.

Los hechos relacionados con el libro de texto de historia y la visita del primer ministro japoneses Jinichiro Koizumi al Santuario de Yasukuni han suscitado la vehemente indignación del pueblo chino y han despertado recuerdos de la horrorosa calamidad pasada para nuestra nación.

Trágica masacre en la tierra

La brutal masacre perpetrada por los agresores japoneses contra el pueblo chino impregnó todo el curso de la guerra agresiva japonesa contra China. Poco después del estallido del "incidente del 18 de setiembre de 1931", las tropas japonesas enterraron vivos a más de 200 cautivos chinos en Changchun y en noviembre arrestaron y mataron varios cientos de soldados heridos de las unidades de Ma Zhanshan en Qiqihar. En setiembre de 1932, cometieron la masacre de Pingdingshan en los suburbios de Fushun dando muerte a 3.000 aldeanos, y dejando únicamente un superviviente.

En la historia de la invasión japonesa de China, la masacre más grande tuvo lugar en Nanjing. Después de capturar la ciudad el 13 de diciembre de 1937, las tropas agresoras japonesas bajo Matsui Iwane empezaron una masacre histérica, con la sangre tiñendo esta antigua ciudad, en la masacre, más de 300.000 habitantes de Nanjing y soldados desarmados fueron asesinados, un tercio de las calles y edificios fueron quemados. Al mismo tiempo, los agresores japoneses también crearon cerca de 20.000 incidentes de violación y llevaron a cabo saqueos a gran escala. Las crueles y salvajes tropas japonesas habían cometido crímenes realmente horribles y atroces.

Las tropas agresoras japonesas fomentaron la bárbara política de "quemarlo, matarlo y saquearlo todo" en su sanguinaria campaña "de limpieza" en las bases anti-japonesas, cometiendo incontables crímenes de sangre. Las estadísticas revelaron que entre 1937 y 1945, en las siete bases anti-japonesas - Shanxi-Suiyuan, Shanxi-Chahar-Hebei, Hebei-Rehe-Liaoning, Shanxi-Hebei-Shandong-Henan, Shandong, Jiangsu-Anhui y las planicies centrales solas, 3,18 millones de solados y civiles chinos fueron asesinados por las tropas japonesas.

Guerras bacteriológicas y químicas causan el enojo

En la guerra de agresión contra China, Japón, en una descarada violación de la ley internacional, desarrolló y usó armas bacteriológicas y realizó la guerra bacteriológica matando a innumerables ciudadanos chinos. La tristemente famosa "tropa 731", la "unidad 100" y otras unidades de guerra bacteriológica totalizaban más de 20.000 personas. Ellos realizaron disección de personas vivas para experimentos de laboratorio. El número de personas utilizado para este fin iba de las 400 a las 600 cada año. Según estadísticas incompletas, desde 1939 a agosto de 1945, la "unidad 731" asesinó a como mínimo 3.000 personas.

A partir de la segunda mitad de 1940, las tropas agresoras japonesas empezaron el uso a gran escala de armas bacteriológicas, y desencadenaron todo tipo de enfermedades infecciosas como el cólera, el tifus, la pestilencia y ántrax como también difteria y bacteria de la disentería. Las áreas donde las tropas japonesas realizaron guerras bacteriológicas cubrieron las extensas regiones del norte y centro de China y la ciudad de Chongqing, matando a cientos de miles de solados y gente inocente de China.

Además del uso de armas bacteriológicas, Japón, desde el inicio de la guerra de agresión contra China, también usó armas químicas. Las tropas japonesas utilizaron gases venenosos en los barrios residenciales chinos y pusieron veneno en los pozos y ríos. Según estadísticas incompletas, en su guerra de agresión contra China, las tropas japonesas usaron armas químicas más de 2.000 veces, en 18 provincias y regiones chinas causando más de 90.000 heridos, entre soldados y civiles chinos. En el momento de la rendición japonesa, aún había más de 2 millones de bombas de gases venenosos abandonadas en varias partes de China, lo cual causó serios daños a la gente local.

Pillaje económico perpetrado por todos los medios

El saqueo económico fue de las razones básicas del lanzamiento japonés de la guerra de agresión, como el principal contenido de la política de Japón de "sostener la guerra con la guerra". El saqueo económico cometido por Japón en China incluyó principalmente los siguientes aspectos.

Primero, requisición a la fuerza de granos y materias primas para ser suministrados a las tropas japonesas en el frente o para ser transportados a Japón. En el nordeste de China, Japón obligó a la fuerza la compra y venta de granos, con lo que los granjeros tuvieron que vender la mayoría de su producción al precio más bajo estipulado por el gobierno títere. En áreas dentro del paso de Shanhaiguan, las tropas japonesas saquearon provisiones del ejército de manera oculta. En 1939, Japón transportó 700 millones de kilos de granos del centro de China, y en 1940, la cifra ascendió hasta los 900 millones. Además, Japón también saqueó los recursos minerales de China.

En segundo lugar, monopolizando la industria, agricultura, comunicaciones y comercio, llevando a cabo la exportación de capital. En mayo de 1937, a través del gobierno títere de Manchuria, Japón publicó el "importante método de control industrial", bajo el cual 21 tipos de productos fueron colocados bajo el control japonés.

En tercer lugar, controlando la banca. Japón emitió grandes cantidades de dinero en papel, extorsionando la riqueza del pueblo en las áreas ocupadas. Japón sacó grandes cantidades de "yuanes manchu" en el nordeste de China. En áreas dentro del Paso de Shanhaiguan, desde noviembre de 1937 hasta enero de 1941, Japón estableció bancos como el Banco títere Mongolia-Xinjiang, el Banco de Reservas Conjuntas de China, y el Banco de Reservas chino respectivamente en Zhangjiakou, Beiping, Shanghai y Nanjing. Apoyándose en las bayonetas de las tropas japonesas, Japón sacó enormes cantidades de billetes falsos sin ningún valor de crédito, para exprimir la sangre, sudor y riqueza del pueblo chino.

En cuarto lugar, obligando a los trabajadores chinos a trabajar como mulos para los militaristas japoneses. Estadísticas incompletas muestran que a finales de 1944, el número de trabajadores obligados a trabajar por la fuerza en el nordeste de China por los japoneses era de 3 millones, el 29 por ciento de los cuales fueron condenados a muerte. Uno de los hechos más destacados fue que durante la guerra de agresión contra China, innumerables mujeres chinas fueron obligadas por las tropas japonesas a servir como "esclavas sexuales" recibiendo un trato inhumano.

Estos no fueron todos los innumerables crímenes cometidos por los militaristas japoneses contra el pueblo chino. Tanto el pueblo japonés como el chino deben constantemente exponer los crímenes de agresión de los militaristas japoneses y oponerse a cualquier comportamiento erróneo que deforme y falsee la historia, para poder así clarificar la realidad al mundo en general, de modo que aquellos que vivieron la II Guerra Mundial no olvide el pasado y las nuevas generaciones entienda la verdad histórica, y luchen sin descanso para mantener la situación general de paz y desarrollo de la humanidad.






En esta sección
 

Cincuenta y seis años han pasado desde la victoria del pueblo chino en la Guerra de Resistencia contra Japón. Como uno de los más grandes semilleros de la II Guerra Mundial, Japón cometió una gran cantidad de crímenes en la guerra, causando sufrimientos inexplicables al pueblo chino y dejando a 35 millones de soldados y ciudadanos heridos y una pérdida económica de 600 mil millones de dólares.



 


Todos los derechos reservados 2000, Diario del Pueblo en línea