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Las relaciones entre China y Estados Unidos han recorrido un camino escabroso y accidentado
El espejo de la historia de las relaciones entre China y Estados Unidos refleja desde un punto de vista el cambio en la situación internacional durante el pasado siglo. En el siglo XXI, un desarrollo constante, estable y bueno de los lazos entre ambos países contribuirá a incrementar la paz, la prosperidad y el progreso mundial.
En la primera mitad del siglo XX, empezando con la intrusión en Beijing de las Fuerzas Aliadas de las Ocho Potencias, el pueblo chino sufrió, en toda su extensión, los abusos de las potencias occidentales, incluyendo los de Estados Unidos. Después de estallar la Guerra Pacífica en 1941, los Estados Unidos y China formaron una alianza antifascista. La exitosa cooperación entre China y los Estados Unidos en la guerra antifascista indicó por primera vez en la historia que las relaciones entre ambos países jugaron un papel importante en salvaguardar la paz nacional y mundial.
Después de ganar la guerra, los Estados Unidos realizaron una estrategia anticomunista al ponerse del bando de Chiang Kai-shek en la guerra civil. Durante más de 20 años después del nacimiento de la Nueva China, los Estados Unidos se adhirieron a su política de contención y de hostilidad hacia China. Realizaron un envolvimiento militar y un bloqueo económico contra China, y apoyaron las autoridades de Taiwan en su usurpación del voto de China en las Naciones Unidas. En los años 50, China y los Estados Unidos mantuvieron un pulso de vida o muerte en el campo de batalla coreano; el pueblo chino ganó la Guerra al resistir la agresión de Estados Unidos y poder ayudar a Corea.
En 1968, después de ser elegido presidente, Nixon empezó a ajustar gradualmente las relaciones con China para sacar a los Estados Unidos del barro de la Guerra de Vietnam y hacer frente a la expansión de la Unión Soviética. En 1972, "la diplomacia de cooperación" de ambos país y la visita secreta de Henry Kissinger a China abrieron el preludio a las nuevas relaciones entre los dos países. En 1972, el presidente Nixon realizó exitosamente su visita a China, durante la cual China y los Estados Unidos firmaron el Comunicado de Shanghai.
Después de que Jimmy Carter fuera proclamado presidente, los dos países firmaron el Comunicado sobre el Establecimiento de Relaciones Diplomáticas entre China y Estados Unidos en diciembre de 1978. El 1 de enero de 1979, ambos países realizaron formalmente la normalización de las relaciones, y así se empezó un nuevo capítulo en los anales de las relaciones entre los dos países. Entre el 25 de enero y el 4 de febrero de ese mismo año, Deng Xiaoping, el principal constructor de la reforma y apertura de China, visitó los Estados Unidos, lo que provocó un gran revuelo entre tanto gobernantes como la misma gente de la calle; "una pasión por China" sin precedentes se apoderó de la vasta tierra de los Estados Unidos.
La normalización de las relaciones entre los dos países, que se inició según el proceso de apertura y reforma de China, añadió un ímpetu impresionante a estimular los lazos entre China y EE.UU. En los años 80, juntamente con la expansión provocada por la apertura de China al mundo, los intercambios entre China y Estados Unidos en los campos de la política, economía, ciencia y tecnología y cultura han incrementado de forma activa.
Sin embargo, las relaciones entre ambos país no fueron ni calmadas ni cordiales durante este periodo, puesto que se dieron luchas incesantes entre ambos lados por temas como el de Taiwan, comercio y propiedad de derechos intelectuales. En marzo de 1979, poco después del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre China y los Estados Unidos, el Congreso de EE.UU. aprobó la "Acta de Relaciones con Taiwan" que viola el espíritu del comunicado sobre el Establecimiento de las Relaciones Diplomáticas e interfiere en los asuntos internos de China. Desde entonces, tomando esto como base, el lado estadounidense ha continuado vendiendo grandes cantidades de armas a Taiwan. Después de decididas luchas libradas por el lado chino, los dos gobiernos publicaron, el 17 de agosto de 1982, un comunicado conjunto para buscar una solución correcta al problema concerniente a la venta de armas de EE.UU. a Taiwan. El Comunicado del 17 de agosto, el Comunicado de Shanghai y el Comunicado sobre el Establecimiento de las Relaciones Diplomáticas entre China y los Estados Unidos forman una sólida base para el estable y buen desarrollo a largo plazo de las relaciones entre ambos países.
Entre finales de los años 80 y principio de los 90, la situación internacional experimentó la turbulencia más radical y los cambios más profundos desde que acabó la Segunda Guerra Mundial. Con el cambio radical en Europa oriental y la disgregación de la Unión Soviética, los Estados Unidos y otros países occidentales anticomunistas y fuerzas antichinas se volvieron muy agresivos durante un tiempo. EN 1989, el gobierno de EE.UU. declaró la imposición de sanciones económicas a China y la suspensión del intercambio de visitas de alto nivel entre los dos países. En 1993, Clinton entró en la Casa Blanca; nuevamente enlazó el tema de los derechos humanos con la posición de las naciones más favorecidas con China (MNF, siglas en inglés), causando consecuentemente un deterioro radical de las relaciones entre China y Estados Unidos.
Una conferencia no oficial de los líderes del APEC celebrada en Seattle, EE.UU. en noviembre de 1993 permitió que las relaciones entre ambos países pudieran salir del retroceso en que se encontraban. Durante la reunión, el presidente Jiang Zemin y el presidente Bill Clinton mantuvieron la primera reunión bilateral. El presidente Jiang resaltó que ambos países deberían tener en mente el mundo, mirar al futuro y conseguir una relación armoniosa entre los dos países y un mundo de paz, estabilidad y seguridad en el siglo XXI. El presidente Clinton indicó que los Estados Unidos desean mejorar sus relaciones con China.
En una reunión de alto nivel entre China y EE.UU. celebrada en Seattle en 1994, la administración de Clinton presentó su política de relación con China. Ese mismo año, altos cargos oficiales del gobierno de ambos países restablecieron las visitas mutuas que desde hacía más de tres años los Estados Unidos no realizaban; el gobierno de EE.UU. declaró que quería separar el asunto de los derechos humanos de la posición de MNF.
Sin embargo, el desarrollo de las relaciones sufrió un nuevo retroceso en 1995. En mayo, el gobierno de EE.UU, ignorando las oposiciones repetidas del gobierno chino, aprobó flagrantemente la visita de Lee Teng-hui's a los Estados Unidos, hecho que causó que las relaciones entre China y EE.UU. cayeran hasta llegar al punto más bajo durante un periodo de 16 años desde el establecimiento de lazos diplomáticos entre los dos países. Por lo tanto, el gobierno chino presentó sus más severas protestas al lado estadounidense.
La dura reacción china hizo que el gobierno de EE.UU. empezara a entender la gravedad y sensibilidad del tema de Taiwan. En octubre de 1995, Jiang Zemin, se reunió de forma oficial con Clinton en Nueva York durante la conferencia que marcaba el 50 aniversario de la fundación de las Naciones Unidas. Jiang Zemin presentó la base política para las relaciones entre China y EE.UU. enfatizando la necesidad de "incrementar la confianza, reducir los problemas, desarrollar la cooperación y evitar la confrontación", y una vez más expuso su posición sobre el conflicto con Taiwan. Clinton enfatizó la importancia de continuar "las relaciones constructivas" con China, y reafirmó la política de una sola China. La reunión jugó un papel importante en conducir nuevamente las relaciones a su curso normal.
Después de la reelección de Clinton como presidente en 1996, los gobiernos chino y estadounidense tomaron una importante decisión, que los jefes de estado de ambos países volvieran a realizar visitas oficiales. Entre el 26 de octubre y el 3 de noviembre de 1997, el presidente Jiang Zemin realizó una visita a los Estados Unidos, la primera visita oficial de un presidente de China en más de 12 años. Durante la visita, ambas partes publicaron una declaración conjunta, definiendo el objetivo, principio y pauta a seguir para el desarrollo de las relaciones entre China y EE.UU. de cara al siglo XXI. Entre el 25 de junio y el 3 de julio de 1998, el presidente Clinton visitó China. Durante la visita ambas partes definieron claramente y con más amplitud la dirección y el marco para el desarrollo de las relaciones entre ambos países de cara al siglo XXI. También durante esta visita, Clinton definió públicamente por primera vez la política del "compromiso de las tres negaciones" (no contacto, no conversar y no comprometerse) con Taiwan. Las exitosas visitas mutuas entre los jefes de estado de China y de los Estados Unidos inyectaron un aire fresco a la mejora de los lazos entre los dos países.
A finales del siglo XX, el "nuevo intervencionismo" de los EE.UU. ha provocado que los lazos entre China y EE.UU. pasen por nuevas y severas pruebas. EN mayo de 1999, el Congreso de EE.UU. difundió el "Informe Cox" que culpaba a China de "robar secretos nucleares"; en concreto el bombardeo de la Embajada de China en la República Federal de Yugoslavia durante la Guerra de Kosovo nuevamente condujo a las relaciones a una crisis. En octubre de ese mismo año, la reunión entre Jiang Zemin y Clinton en Auckland, Nueva Zelanda, empezó a aportar lazos bilaterales, dejando en el olvido el "incidente del bombardeo de la embajada". En noviembre, China y EE.UU finalmente alcanzaron un acuerdo para la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC).
En el año 2000, las relaciones entre ambos países se estabilizaron y se desarrollaron de forma estable. Durante la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas y durante la conferencia no oficial de los líderes del APEC, los jefes de Estado de los dos países se reunieron sucesivamente; los dos países restablecieron el diálogo sobre asuntos de seguridad y temas militares. El Congreso de los EE.UU. aprobó el proyecto de ley que permite a China un estado de relación comercial normal y permanente (PNTR, siglas en inglés). Al final del siglo, las relaciones continúan pasando por un buen momento de desarrollo estable aunque siempre se da alguno que otro problema.
Si nos fijamos en la historia de las relaciones entre los dos países, se observa que han recorrido un escabroso y accidentado camino. Durante la Guerra Fría en los años 40, China y los Estados Unidos pasaron de un estado de hostilidad y estancamiento a una normalización de las relaciones. Durante los 90, las relaciones nuevamente experimentaron tres importantes caídas y subidas, sin embargo, la relación aún continúa marchando hacia delante a pesar de las caídas y subidas. El desarrollo de los lazos entre los dos países en los últimos 50 años ha permitido a la gente disfrutar de los siguientes aspectos:
En primer lugar, la independencia política de China, el crecimiento económico, la evolución incesante de su posición internacional y su importancia en el papel estratégico de sus relaciones con grandes potencias son las razones más importantes del cambio en las relaciones entre China y EE.UU.. Además, la política de reforma y apertura de China ha proporcionado una oportunidad histórica para el desarrollo completo de las relaciones entre los dos países.
En segundo lugar, la mentalidad de la Guerra Fría que presentaba el uso de la ideología para decidir quien es amigo o enemigo únicamente puede ocasionar la confrontación e incluso el conflicto. China y Estados Unidos poseen muchos puntos de intersección de intereses. La realización de una amistad bilateral, la cooperación y el desarrollo mutuo no sólo beneficiaran a los dos pueblos, sino que facilitaran la estabilidad, paz y prosperidad en la región del pacífico asiático y de todo el mundo entero.
En tercer lugar, el tema de Taiwan ha presenciado las más grandes disputas y las batallas más feroces entre China y EE.UU después de recorrer el camino de la confrontación de la Guerra Fría y las negociaciones sobre el establecimiento de lazos diplomáticos hasta la normalización de las relaciones. Si se puede o no tratar el tema de Taiwan según los principios de los tres comunicados tiene una relación directa con la estabilidad, mejora y desarrollo de las relaciones entre China y EE.UU. en este nuevo siglo.
En cuarto lugar, las divergencias bilaterales deben resolverse bajo un espíritu de respeto mutuo, consulta equitativa y buscando un terreno común evitando las diferencias. Cualquier contención, sanción, amenaza e intimidación, cualquier intento de usar la fuerza no puede solucionar las diferencias entre los dos países, sino únicamente ocasionar el antagonismo e incluso el conflicto, perjudicar los intereses naciones de los dos países y poner en peligro tanto la seguridad nacional como mundial.
Después de haber pasado por momentos de auge y retroceso, las relaciones entre los dos países finalmente avanzan conjunta y correctamente por el nuevo siglo. La elección de George W. Bush como presidente de EE.UU. indica que los republicanos estadounidenses de nuevo acercarán su política a China después de la conclusión de la Guerra Fría. La política de EE.UU. hacia China siempre ha reflejado el punto de vista común de los dos partidos, por lo tanto la gente puede esperar que el nuevo gobierno de EE.UU continuará haciendo avanzar las relaciones entre China y EE.UU.. Es evidente que de ahora en adelante los lazos entre ambos país se enfrentarán a nuevos problemas, sin embargo, mientras que los líderes de los dos países puedan controlar el pulso del desarrollo de las relaciones teniendo en cuenta la historia y la estrategia, los lazos bilaterales se desarrollarán definitivamente de manera pacífica contribuyendo así a la paz y al desarrollo mundial.
02/02/2001
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