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Centro de investigación en Bolivia alerta recesión económica con vulnerabilidades acumuladas
La economía boliviana enfrenta una combinación de recesión y vulnerabilidades macroeconómicas acumuladas que limita sus perspectivas de recuperación de cara al futuro, pese a señales recientes de estabilización en la inflación, las reservas internacionales y los depósitos bancarios, alerta un estudio difundido este jueves por el Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (Inesad).
Según el Pulso Macroeconómico de Bolivia correspondiente a agosto de 2026 y publicado por este centro de investigación, la actividad económica profundizó su deterioro durante el primer semestre del año, con una contracción estimada de 3,34 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) real.
El equipo que elaboró el informe atribuyó parte de este resultado a los 53 días de bloqueos registrados en mayo y junio de 2026, que interrumpieron actividades productivas, afectaron el desempeño económico y deterioraron las perspectivas de inversión.
Para el Inesad, estas señales no implican, sin embargo, una recuperación integral de la economía, debido a que persisten desequilibrios acumulados en los sectores fiscal, externo y financiero.
De acuerdo con el estudio, 2014 fue un punto de quiebre para Bolivia, con la exacerbación de vulnerabilidades macroeconómicas en los ámbitos externo, soberano y financiero que al cierre de 2025 mostraron un deterioro de la brecha cambiaria respecto a su nivel de equilibrio, déficits fiscales persistentes y un aumento de la cantidad de dinero y depósitos en relación con el tamaño de la economía.
En contraste, las cuentas fiscales mostraron una mejora durante los primeros cinco meses de 2026. Los ingresos totales aumentaron 14 por ciento, impulsados principalmente por los recursos provenientes de hidrocarburos, mientras los egresos disminuyeron 3,4 por ciento.
Esta evolución permitió que los balances corriente y global registraran resultados positivos en ese periodo. No obstante, el Inesad señaló que la mejora coyuntural debe ser interpretada frente a las vulnerabilidades fiscales acumuladas durante los últimos años.
Para el instituto, el desafío no radica únicamente en contener los desequilibrios inmediatos, sino en revertir las fragilidades estructurales que se han acumulado durante más de una década y que elevan la exposición de Bolivia a nuevos choques internos y externos.


