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Brasil afronta elecciones con menor tensión callejera pero fuerte polarización política

Por Xinhua | el 04 de octubre de 2026 | 10:38

Brasil llega a las elecciones presidenciales de este domingo con un clima de menor confrontación en las calles que en los comicios de 2018 y 2022, aunque mantiene una fuerte polarización política entre los seguidores del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, explicó a Xinhua el politólogo Paulo Niccoli Ramírez.

"Hay un clima de tranquilidad en relación a 2018 y 2022. Las hostilidades en las calles se han reducido, pero hay una tensión tras bastidores", afirmó Ramírez en entrevista con esta agencia de prensa.

El entrevistado, profesor de la Fundación Escuela de Sociología y Política de São Paulo, señaló que esta situación supone una diferencia respecto de anteriores procesos electorales, marcados por una mayor confrontación entre los seguidores de Lula da Silva y del expresidente Jair Bolsonaro.

"En 2022, en la primera ronda de las elecciones, Lula y Jair Bolsonaro tenían como el 90 por ciento de las intenciones de votos. Ahora, en 2026, Flávio Bolsonaro y Lula da Silva también tienen como el 90 por ciento de todos los votantes", explicó.

Por otro lado, consideró que la menor tensión en las calles no significa que haya desaparecido la disputa política, sino que esta se ha trasladado principalmente a los bastidores políticos y a las redes sociales.

El comportamiento de los electores indecisos y, especialmente, el nivel de abstención, aparecen como uno de los factores que pueden marcar la jornada. "Se dice que este año la abstención puede ser récord", señaló.

También dijo que el fenómeno tiene particular importancia debido a la movilidad de la población entre estados y ciudades. "Hay muchos brasileños que se mueven por diferentes estados y ciudades para trabajar, o que todavía no han cambiado el sector de votación de una ciudad para otra, de un estado para otro", afirmó.

A ello se suma el voto facultativo de los jóvenes de 16 y 17 años y de los mayores de 70, segmentos cuya participación puede variar dependiendo de factores como las condiciones meteorológicas y la facilidad para desplazarse hasta los centros de votación.

"Es un voto muy decisivo, porque la distancia entre Lula y Bolsonaro es muy pequeña", sostuvo Ramírez.

El politólogo destacó que las dos principales campañas han intensificado en la recta final el llamado "voto útil", buscando concentrar los apoyos en sus candidaturas y evitar que los sufragios se dispersen entre otras opciones.

"Las dos campañas están promoviendo lo que se llama voto útil, para que la elección o se termine el domingo, en el caso de Lula, o no se termine tan temprano, como (desea) Flávio Bolsonaro", explicó.

Según Ramírez, esta dinámica abre la posibilidad de que la elección pueda resolverse en la primera vuelta, aunque consideró que se trata de un escenario difícil.

"Hay una pequeña tendencia favorable a la victoria de Lula en el primer turno", afirmó, al tiempo que señaló que la evolución de los últimos días de campaña puede ser determinante.

El especialista destacó que los votos blancos y nulos no son contabilizados entre los votos válidos, por lo que el porcentaje necesario para alcanzar la mayoría absoluta de los sufragios válidos depende también del nivel de participación y de la distribución de los votos entre las diferentes candidaturas.

En otro orden de cosas, el politólogo consideró como uno de los elementos más relevantes de estos comicios que Brasil continúa sin una renovación de sus liderazgos políticos. "No hubo renovación de liderazgos en Brasil. Ni siquiera de derecha, mucho menos de izquierda", afirmó.

En el caso de la izquierda, el especialista señaló que una eventual continuidad de Lula da Silva supondría el cierre de un ciclo histórico y plantearía el desafío de construir una nueva generación de dirigentes.

A su juicio, uno de los principales desafíos posteriores a las elecciones será precisamente la construcción de nuevos liderazgos.

En cuanto al funcionamiento democrático del proceso, Ramírez considera que el escenario de 2026 presenta una tensión diferente a la de las elecciones anteriores.

"La tensión que tenemos este año es más saludable, por el estímulo a la conciencia política, la participación, pero no la negación, hasta ahora, de la urna electrónica y tampoco sobre el resultado de las elecciones", explicó.

Sin embargo, advirtió que la reacción de los distintos sectores políticos dependerá en buena medida del resultado final.

(Web editor: 周雨, Zhao Jian)