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Lula advierte de crisis de credibilidad de ONU y pide multilateralismo
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, abrió hoy martes el debate general de la Asamblea General de la ONU por décima ocasión, y pidió multilateralismo, diálogo y respeto a la soberanía nacional en medio de las crecientes tensiones geopolíticas y de los conflictos armados.
"La ONU está fracasando en una de sus misiones más importantes, que es liberar a la humanidad del flagelo de la guerra. Su credibilidad jamás ha sido tan baja. Su capacidad para proteger a los más vulnerables, aquellos que no tienen ejército ni arsenales, jamás ha sido tan débil", dijo Lula da Silva en su discurso de inauguración del 81º período de sesiones de la Asamblea General.
Además de describir la situación actual como "el momento más crítico para Naciones Unidas", Lula da Silva dijo que las tensiones geopolíticas amenazan con transformar los conflictos regionales en "una conflagración de proporciones globales".
"Todos somos rehenes de la inacción de un Consejo de Seguridad que no cumple con su función", dijo. "No me son ajenas las realidades del poder, pero las concesiones a la ley del más fuerte han superado todos los límites".
"La guerra no es la continuación de la política por otros medios, sino que es el colapso total de la política en un mundo interdependiente", dijo, y añadió que el liderazgo significa reconciliar los intereses nacionales con los de la humanidad.
Lula da Silva dijo que la comunidad internacional enfrenta la disyuntiva de elegir entre "multilateralismo o unilateralismo, democracia o extremismo, soberanía o subordinación".
En cuanto a la crisis en Ucrania, el presidente brasileño pidió una solución diplomática y dijo que "no habrá ganadores en el campo de batalla". "La diplomacia es la única opción", añadió.
El Grupo de Amigos por la Paz, una iniciativa puesta en marcha por China y Brasil, demuestra que "existen fuerzas en la comunidad internacional dispuestas a trabajar en favor del diálogo", dijo Lula da Silva.
Al hablar de América Latina y el Caribe, Lula da Silva pidió respetar la soberanía de los países de la región y oponerse a dividir el mundo en esferas de influencia.
"Brasil no cabe en el patio trasero de nadie", dijo. "Necesitamos socios con una agenda positiva que fomente el desarrollo. Las diferencias ideológicas no deben obstaculizar una mayor integración entre vecinos".
Lula da Silva dijo que el pueblo venezolano "merece definir su propio destino". También pidió la participación política de la oposición en Nicaragua. Sobre Cuba, Lula da Silva dijo que el embargo económico y energético contra el país es un "castigo colectivo" impuesto a diez millones de personas.
Sobre la situación en Medio Oriente, Lula da Silva reiteró el apoyo a una solución de dos Estados para el conflicto palestino-israelí y dijo que los asentamientos ilegales en Cisjordania vuelven cada vez más inviable tal solución.
También dijo que el estrecho de Ormuz "se ha convertido en un campo de batalla, cuando debió de haber permanecido como un paso vital para el comercio internacional", y advirtió que las familias están pagando los crecientes precios del combustible, los fertilizantes y los alimentos en todo el mundo.
Lula da Silva pidió además reforzar la cooperación internacional en el combate a la delincuencia organizada, abordar el cambio climático y gestionar las tecnologías emergentes, incluyendo la inteligencia artificial.
En cuanto al cambio climático, Lula da Silva dijo que Brasil seguirá reduciendo la deforestación e impulsará la descarbonización de su economía, además de enfatizar que los recursos naturales del país deben beneficiar al pueblo brasileño.
"Nuestra riqueza natural pertenece al pueblo brasileño y se explotará en su beneficio", dijo Lula da Silva.
También pidió regular a las grandes compañías tecnológicas y la inteligencia artificial, y advirtió sobre el desarrollo de tecnologías sin reglas, transparencia o límites éticos.


