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Película china “Érase una vez en Medio Oriente” llega a las audiencias globales

Un fotograma de la película Once Upon a Time in the Middle East. Foto: Cortesía de Douban.
La película antibélica china “Érase una vez en Medio Oriente” sigue expandiendo su alcance global. Este viernes comenzó a exhibirse en las regiones administrativas especiales de Hong Kong y Macao, y en los cines de Nueva Zelanda, Malasia y Australia.
Para muchos espectadores, la presencia más allá de la parte continental de China de la cinta “Érase una vez en Medio Oriente” aporta no solo su buen relato sobre la guerra y la gente común, sino también una narrativa que difiere de manera importante de muchas películas bélicas de Hollywood.
En un momento del filme, cuando un soldado estadounidense se refiere a la gente en Irak como terroristas, Xu Fu, un chef chino que trabaja en la región y actúa como protagonista de la película, responde con una pregunta incisiva: «No habría terroristas en esta región si no fuera por ustedes, ¿verdad?».
Para Ryan Magnolia, un actor estadounidense que interpreta a uno de los soldados norteamericanos, esa escena se le quedó grabada para siempre.
“Qué momento tan poderoso en el filme”, expresó Magnolia.
Tras haber visto la película junto a amigos estadounidenses y de otras nacionalidades, Magnolia declaró al Global Times que muchos de ellos salieron con una mayor empatía hacia los que denominó los «verdaderos víctimas» de la guerra: los civiles en Oriente Medio, especialmente los niños.
Asimismo, Magnolia indicó que la representación del conflicto en la película resulta particularmente significativa porque no solo humaniza a las personas de diferentes bandos, sino que también examina cómo puede surgir el extremismo a partir de las circunstancias que rodean a la guerra.
“No es algo que Hollywood suela mostrar; cómo la gente termina uniéndose a estos grupos extremistas y muestra, en realidad, la causa de todo esto”, señaló Magnolia.
“Estas cosas no ocurren en el vacío. Proviene de una causa-efecto”, precisa el actor estadounidense.

Materiales promocionales en Malasia. Foto: Cortesía de Moon
Las verdaderas víctimas de la guerra
Magnolia, quien ha vivido en Shanghai durante casi 15 años, y ha estado involucrado durante mucho tiempo las artes dramaticas y la música, fue recomendado para el papel por un amigo estadounidense, quien lo animó a presentarse a la audición.
Sin embargo, cuando recibió el guion por primera vez, Magnolia comentó que se le dio poca información sobre la historia general. El director le dijo simplemente: “Eres un soldado estadounidense. Esta es la invasión de Irak y estás cubriendo un puesto de control”.
Lo que también le llamó la atención a Magnolia fue la forma en que la película muestra a las personas de los distintos bandos del conflicto.
“Fue muy interesante ver que todos son tratados como seres humanos en esta película”, aseguró Magnolia. Y añadió que el enfoque del director demostró que “no hay un bien puro, como tampoco hay un mal puro”.
Mirando hacia el estreno mundial de la película, Magnolia manifestó su deseo de que las audiencias internacionales perciban la humanidad compartida en el centro de la historia.
“Espero que esta película haga que la gente se dé cuenta de que somos mucho más similares que diferentes al final del día”, apuntó el actor. Y agregó que las personas en todas partes desean las mismas cosas básicas: vivir en paz, compartir buenas comidas, estar con amigos y disfrutar de la familia.
No obstante, para Magnolia, el mensaje de la película no debería terminar cuando aparecen los créditos.
“Si bien podemos iniciar este debate con una película, no dejen que ese sea el final de su comprensión, el final de su activismo, el final de su humanidad y ayuda humanitaria”, instó Magnolia. Y pidió seguir buscando el entendimiento y a reflexionar sobre cómo las personas pueden encontrar puntos en común y paz.
El estreno de“Érase una vez en Medio Oriente”en Singapur está programado para el 17 de septiembre y en Japón para el 18 de septiembre.
Una narrativa bélica diferente
El estreno de“Érase una vez en Medio Oriente”ha brindado a las audiencias de distintos mercados la oportunidad de interactuar con sus reflexiones sobre la guerra desde sus propias perspectivas. Aunque el filme adopta una mirada crítica sobre las causas y consecuencias del conflicto, lo hace a través de las vivencias de la gente común, vinculando estrechamente su mensaje antibélico con la vida cotidiana.
Sherry Hu, una espectadora de Hong Kong, comentó que varios de sus amigos de la parte continental de China le habían recomendado la película. Ella la describió como «la película más conmovedora que he visto en los últimos dos años, sin lugar a dudas», y añadió que se sintió especialmente conmovida por su representación de «la brutalidad de la guerra y la complejidad de la naturaleza humana».
Jennifer, una estudiante en Australia, señaló que el largometraje también la hizo reflexionar sobre el valor de la paz cotidiana.
“Mi mayor conclusión tras ver la película fue que las cosas que parecen ordinarias, como llevar una vida estable y tener una buena comida, son en realidad dignas de atesorar”, declaró.
La obra también resonó entre las audiencias extranjeras durante las proyecciones. Basándose en conversaciones con espectadores, una asistente indicó que muchos de ellos pudieron conectar con el mensaje antibélico de la película, en particular con su retrato de cómo la gente corriente, especialmente los niños y las familias, suele encontrarse entre los más afectados por la guerra. Para el público general, afirmó, el mensaje más directo de la cinta es la brutalidad de la guerra y el valor de una vida pacífica, junto con la esperanza de que tales tragedias se vuelvan menos frecuentes en el mundo.
Para algunos espectadores, la temática de“Érase una vez en Medio Oriente”resultó una sorpresa. Moon, una cinéfila de Malasia, comentó que inicialmente esperaba una comedia ligera centrada en la comida y el humor, pero se sorprendió al encontrar un filme con mucha mayor profundidad y significado. Ella aseguró que muchos la han visto y las reacciones del público que pudo observar fueron positivas.
Zhang Peng, investigador cultural y profesor asociado en la Universidad Normal de Nanjing, considera que la diferencia entre“Érase una vez en Medio Oriente”y las típicas películas bélicas de Hollywood no radica simplemente en si adopta o no una postura antibélica, sino en dónde sitúa la guerra dentro de la historia y dónde posiciona el punto de vista de la audiencia.
En lugar de organizar su narrativa en torno al crecimiento heróico, escenas de batallas espectaculares o la redención individual,“Érase una vez en Medio Oriente”lleva el enfoque hacia las mesas de comedor, los alimentos y el instinto básico de supervivencia, permitiendo que la brutalidad de la guerra se refleje en la destrucción de la vida cotidiana. Las películas de Hollywood también han reflexionado de forma crítica sobre la guerra, pero el sufrimiento a menudo se presenta a través de la lente del trauma.“Érase una vez en Medio Oriente”da un paso más profundo al suscitar interrogantes sobre por qué ocurren las guerras, quiénes las inician, quiénes se benefician y quiénes asumen el costo.
Este enfoque puede hacer que la crítica de la película resulte más directa, en particular al ser contemplada bajo el telón de fondo de la invasión y ocupación estadounidense de Irak y de los continuos conflictos e intervenciones en la región.
“También hay espacio para la empatía y la conexión humana a través de su historia centrada en la comida y sus momentos de humor, permitiendo que su mensaje antibélico llegue a un público más amplio”, concluyó Zhang.


