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Habilidades de los humanoides del mundo real se ponen a prueba en la lucha libre de los II Juegos Mundiales de Robots Humanoides

Humanoides compiten en un combate de lucha libre en los II Juegos Mundiales de Robots Humanoides de Beijing, 26 de agosto de 2026. (Foto: Li Hao/ GT)
Por Zhang Yiyi
Un golpe directo acierta de lleno y precipita a dos robots humanoides a un enfrentamiento a corta distancia. Cerca de allí, otro pierde el equilibrio a mitad de un giro, cae a la lona y vuelve a ponerse en pie. En los II Juegos Mundiales de Robots Humanoides, los golpes, patadas, colisiones y caídas en el cuadrilátero de lucha libre arrancaron estallidos de vítores entre la multitud.
Puede parecer una versión de la vida real de “Street Fighter”, pero el ring pone a prueba mucho más que la capacidad de los robots para lanzar un puñetazo: evalúa si pueden mantener el equilibrio, adaptarse y seguir moviéndose en un entorno físico impredecible.
Este año, la lucha libre pasó de ser un evento de exhibición a una competición oficial, con tres asaltos de dos minutos en las categorías de peso de 40 kg, 58 kg y 80 kg. El sistema de puntuación se asemeja mucho al de los deportes de combate humanos: los golpes efectivos otorgan un punto, las técnicas de derribo o patadas de alta dificultad suman tres, y una caída con derribo vale seis puntos si el oponente se levanta en un plazo de diez segundos; no hacerlo significa la pérdida del asalto.
Un voluntario comentó al Global Times que los combates suelen registrar alrededor de diez puntos por asalto para cada equipo, lo que significa que los robots debían conectar múltiples golpes efectivos y, por lo general, ejecutar al menos una maniobra de mayor puntuación, como una patada de barrido.
En la categoría de 58 kg, el equipo GoGo, formado conjuntamente por la Academia de Teatro de Shanghai y AgiBot, se alzó con el título.
«Es completamente diferente a un juego como Street Fighter», declaró al Global Times Mao Jingwen, miembro del equipo. El robot aprendió los puñetazos, los movimientos y los giros a través de un extenso entrenamiento y datos de captura de movimiento, pero en el ring, su estado físico, la distancia con el oponente e incluso el entorno pueden afectar a cómo se desarrolla cada acción.
En lugar de perseguir movimientos llamativos, el equipo GoGo se centró en los fundamentos.
“Enfrentarse al oponente con precisión y conectar un golpe limpio es lo que realmente importa”, afirmó Mao.
El equipo de la Universidad de Beijing aportó experiencia de boxeo del mundo real al ring de robots. Su operador, Wanxuan Lin, que es boxeador, comentó al Global Times que, aunque controlar un robot todavía requiere práctica, juzgar la distancia, el tiempo y la posición del oponente tiene mucho en común con el boxeo humano. El líder técnico del equipo resumió su ventaja como “una combinación de experiencia en peleas del mundo real y una comprensión de los algoritmos de robótica”.

Humanoides compiten en un combate de lucha libre en los 2º Juegos Mundiales de Robots Humanoides en Pekín, el 26 de agosto de 2026. (Foto: Li Hao/ GT)
Otro miembro del equipo de la Universidad de Beijing, Liu Yiliang, declaró al Global Times que los robots humanoides ya son capaces de servir como compañeros de entrenamiento de boxeo hasta cierto punto. Y señaló que el mayor obstáculo actual para los combates directos entre humanos y robots es la seguridad.
A diferencia del cuerpo humano, los robots están construidos en gran parte con materiales rígidos, lo que significa que incluso un robot de peso similar puede propiciar un impacto significativo. Por lo tanto, enseñar a los robots a interactuar de forma segura con los humanos sin perder su fuerza y movilidad será un desafío clave antes de que los combates de práctica entre humanos y robots puedan realizarse.
Cabe destacar que varios equipos que compitieron en la categoría de 58 kg se asociaron con AgiBot y utilizaron su robot humanoide Expedition A3. A pesar de compartir la misma plataforma robótica, los equipos adoptaron diferentes estilos de lucha, convirtiendo el ring en un campo de pruebas para el rendimiento del hardware, la coordinación entre humanos y robots, y la estrategia.
Un miembro del equipo conjunto de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Beijing y AgiBot señaló al Global Times que la mayor diferencia entre un robot físico y un videojuego radica en la imprevisibilidad del mundo real.
“Con un robot físico es completamente diferente”, afirmó. “En un videojuego, pulsar el mismo botón suele activar el mismo movimiento. Pero en el ring, los niveles de batería, el estado del robot, su oponente e incluso el entorno pueden alterar el desarrollo de una acción”.
“Puede que no siempre produzca el resultado que esperamos”, indicó.
Chen Jing, vicepresidente del Instituto de Investigación de Tecnología y Estrategia, declaró que, en comparación con las pruebas estandarizadas y repetibles en laboratorios, la lucha libre sitúa a los robots en un entorno altamente dinámico donde la posición del oponente, las colisiones y el estado del propio robot cambian constantemente. Este tipo de competiciones pueden exponer con mayor facilidad las debilidades en el control de movimiento, la resistencia a las perturbaciones y la recuperación del equilibrio.
“El objetivo no es enseñar a los robots a pelear, sino utilizar un entorno extremo y dinámico para comprobar si pueden mantener la estabilidad y seguir realizando tareas después de ser perturbados o incluso golpeados”, explicó Chen. Tales capacidades podrían aplicarse eventualmente en entornos complejos que incluyan la manufactura, la logística y el rescate de emergencia.
Chen también señaló que las universidades están experimentando con algoritmos, operaciones y aplicaciones en plataformas de robots humanoides de uso general suministradas por empresas chinas, lo que apunta a un ecosistema más amplio que involucra a fabricantes de robots, universidades y desarrolladores. La cadena de suministro de manufactura de China, la creciente gama de plataformas humanoides y la gran variedad de escenarios de aplicación permiten identificar, probar y solucionar los problemas técnicos con mayor rapidez.
En este sentido, Chen advirtió que los robots aún no son totalmente autónomos, lo cual sigue siendo una limitación importante.
“Aunque las combinaciones preprogramadas pueden ser impresionantes y la coordinación entre humanos y robots está mejorando, la lucha libre autónoma, sin control humano, todavía está lejos de alcanzarse”, comcluyó.


