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Ferrocarril Qinghai-Xizang: veinte años de la mágica “Ruta Celestial”

Por DIARIO DEL PUEBLO digital | el 19 de agosto de 2026 | 14:44

Fuente de la imagen: Diario del pueblo digital

Fuente de la imagen: Diario del pueblo digital

Han pasado 20 años desde la entrada en servicio del ferrocarril Qinghai-Xizang.

Con inicio en Xining, en la provincia de Qinghai, y final en Lhasa, en la región autónoma de Xizang, el ferrocarril recorre un total de 1.956 kilómetros y puso fin a la historia de la meseta nevada de Xizang sin conexión ferroviaria. La línea ha establecido numerosos récords mundiales, entre ellos el de ser el ferrocarril con la mayor altitud media del mundo, el ferrocarril de meseta más largo del mundo y contar con la estación de tren situada a mayor altitud del mundo.

Camino de la innovación

La dificultad de construir esta “Ruta Celestial” radica en el permafrost, las bajas temperaturas extremas, la falta de oxígeno y la fragilidad del ecosistema.

Para resolver el problema del permafrost, los investigadores chinos llevan décadas realizando observaciones. En 1961 se construyó la estación de observación permanente del permafrost de Fenghuoshan, que durante más de 60 años ha acumulado más de 40 millones de datos de observación. Más de 20 instituciones han unido sus esfuerzos para abordar conjuntamente este desafío, impulsando la gestión del permafrost desde la “conservación pasiva del calor” hacia el “enfriamiento activo”. Se desarrollaron los llamados tubos térmicos, que extraen el calor del subsuelo para mantener estable el permafrost. En la actualidad, la capacidad de refrigeración de los tubos térmicos solares alcanza 1,5 veces la de los tubos térmicos convencionales, y 37.136 tubos térmicos protegen la estabilidad de la plataforma ferroviaria. La tecnología china para la gestión del permafrost se ha extendido también desde la meseta Qinghai-Xizang al resto del país y al extranjero.

Hoy, el ferrocarril Qinghai-Xizang es además una “Ruta Celestial inteligente”: más de 3.000 cámaras, 52 puntos de monitorización de fuertes vientos y 182 puntos de monitorización del permafrost a lo largo de toda la línea velan en tiempo real por la seguridad de las operaciones ferroviarias.

Camino de la felicidad

¿Por qué se hicieron tantos esfuerzos para construir un ferrocarril en la meseta?

Cuando llega el ferrocarril, prosperan cientos de sectores. En 2006, el volumen de mercancías transportadas hacia y desde Xizang era de apenas 361.000 toneladas; en 2025 había aumentado hasta 8,313 millones de toneladas. El ferrocarril ha reducido los costes de transporte de productos como los medicamentos tibetanos y también ha impulsado sectores como el turismo, las thangka y el incienso tibetano. El flujo de pasajeros en la estación de Anduo ha aumentado y los negocios de las casas de té prosperan; cerca de la estación de Nagqu, taxistas, propietarios de restaurantes y trabajadores de carga y descarga han incrementado sus ingresos gracias al ferrocarril.

Durante estos 20 años, el ferrocarril Qinghai-Xizang ha transportado acumulativamente 104 millones de pasajeros y 824 millones de toneladas de mercancías, convirtiéndose en una vía hacia una vida mejor para los habitantes de la meseta.

Camino verde

El ecosistema de la meseta Qinghai-Xizang es extremadamente frágil. ¿Qué hacer? La respuesta es: respetar y reverenciar la naturaleza.

Para proteger las rutas migratorias de los antílopes tibetanos, la estación de Hoh Xil fue trasladada 8,8 kilómetros hacia el norte, con una inversión adicional de 13,7682 millones de yuanes. Actualmente, la población de antílopes tibetanos de Hoh Xil ha aumentado hasta superar los 70.000 ejemplares.

A lo largo de la línea se han habilitado cerca de 60 kilómetros de corredores para animales salvajes, y más del 90% del césped retirado ha sido replantado. Frente a las zonas desérticas, los trabajadores de la construcción han instalado estructuras en cuadrícula para fijar y contener la arena. Además, el ferrocarril Qinghai-Xizang estableció por primera vez en la historia de la construcción ferroviaria de China un sistema de supervisión de la protección medioambiental, extendiendo el concepto de desarrollo verde a los posteriores proyectos ferroviarios de la meseta.

Camino del esfuerzo

Los 20 años de la “Ruta Celestial” han sido posibles gracias a décadas de esfuerzo y perseverancia ininterrumpidos.

Fenghuoshan se encuentra a gran altitud y presenta condiciones de frío extremo y escasez de oxígeno, pero generación tras generación de investigadores nunca ha interrumpido las labores de observación. Wang Zhanji, uno de los responsables de una generación anterior, llegó a la meseta en 1964 y siguió preocupado por el ferrocarril Qinghai- Xizang hasta el final de su vida. Hoy, Mi Weijun ha recogido el testigo y lleva 23 años desplazándose de manera constante a la primera línea de Fenghuoshan.

En las montañas Tanggula, los ingenieros chinos tendieron las vías ferroviarias en condiciones extremadamente adversas. En una ocasión, cuando una máquina para el montaje de puentes sufrió una avería, Li Wenhu, pese a sufrir los efectos de la altitud, se metió debajo de la máquina para repararla. Una hora después, la máquina volvió a funcionar, pero descubrió que su ropa se había congelado y había quedado pegada a las traviesas.

Mientras tanto, el trabajador de mantenimiento ferroviario de la meseta Li Yonglin y sus compañeros llevan 20 años protegiendo la línea día tras día. Cuando le preguntan por qué, Li Yonglin responde: “Alguien tiene que permanecer aquí.”

Desde la entrada en servicio del ferrocarril Qinghai-Xizang en 2006 hasta la posterior apertura de las líneas Lhasa-Shigatse y Lhasa-Nyingchi, la longitud de las líneas ferroviarias en operación en Qinghai y Xizang ha aumentado un 83,9% en 20 años, formando una red ferroviaria cada vez más densa sobre la meseta.

Veinte años después, la “Ruta Celestial” sigue llena de vitalidad. Continuará llevando consigo las hermosas aspiraciones de los habitantes de todos los grupos étnicos de la meseta y avanzando hacia un futuro más próspero y feliz.

(Web editor: 周雨, Zhao Jian)