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Viajeros extranjeros buscan experimentar la tecnología de la cotidianidad china

Por DIARIO DEL PUEBLO digital | el 31 de julio de 2026 | 15:47

Visitantes extranjeros experimentan un quiosco robótico en un parque de Shenyang, provincia de Liaoning, 8 de junio del 2026. (Foto: VCG)

Visitantes extranjeros experimentan un quiosco robótico en un parque de Shenyang, provincia de Liaoning, 8 de junio del 2026. (Foto: VCG)

Una mano mecánica cerró lentamente sus dedos. La persona que llevaba puesto un dispositivo de interfaz cerebro-computadora no había movido el brazo; las señales cerebrales por sí solas dirigían el movimiento de agarre.

«Guau», exclamaron varios visitantes con asombro.

Entre ellos se encontraba Adele Lim Min Yee, una estudiante malaya de la Escuela de Economía y Gestión de la Universidad de Tsinghua. La demostración en una empresa de interfaces cerebro-computadora en Shanghai formó parte del cuarto Diálogo Global de la Juventud de Tsinghua, que puso de relieve este verano los atractivos de Hangzhou, Shanghai y Beijing. Desde los centros de innovación en Hangzhou, en la provincia de Zhejiang, hasta un centro de exposición en Zhongguancun, Beijing, el recorrido situó una serie de tecnologías emergentes chinas.

“Antes, si yo quería aprender sobre tecnología china, tenía que averiguar por mi cuenta adónde ir », declaró Lim. «Este programa me abrió esas puertas”.

Momentos similares aparecen cada vez más en los videos de viajes publicados por visitantes extranjeros. En un video reciente titulado «China vive en el 2050 - ¡He aquí por qué!», la bloguera de viajes polaca Wiktoria Wanders se filmó a sí misma viajando en un robotaxi y probando un exoesqueleto y un colchón impulsado por IA en Shenzhen, donde también se encontró con un perro robot en la calle. Calificó a la ciudad como «el verdadero mundo del futuro».

Pero lo que comenzó como una expresión de sorpresa ahora se está abriendo paso en los itinerarios reales de los viajes.

En julio, cerca de 30 estudiantes universitarios surcoreanos llegaron a Hangzhou para un viaje de estudio de cuatro días sobre fabricación inteligente. Probaron un agente de IA en Alibaba, experimentaron una interfaz cerebro-computadora, operaron robots humanoides y observaron la IA y los sistemas de producción automatizados en funcionamiento en una fábrica de automóviles, relató la plataforma de viajes Fliggy.

Para un número creciente de visitantes extranjeros, venir a China ya no se trata solo de ver la Gran Muralla o caminar por el Bund de Shanghai. También puede significar viajar en un vehículo sin conductor, entrar en una fábrica inteligente y descubrir por qué las tecnologías que todavía parecen futuristas en otros lugares ya han entrado en partes de la vida cotidiana aquí.

Entrando a las fábricas tecnológicas

Las preguntas que Ram Niranjan Sharma recibe de sus amigos en la India han cambiado.

“Cuando me preguntan sobre China ahora, ya no solo preguntan por la Gran Muralla o la Ciudad Prohibida”, señaló Sharma, un consultor de negocios indio que ha vivido y trabajado en China durante años. “Ahora preguntan: ¿Los taxis sin conductor realmente operan en las carreteras? ¿Los robots sirven comida en los restaurantes? ¿Es verdad que la gente puede pagar con el teléfono en casi todas partes?”.

Para Sharma, estas preguntas revelan un creciente deseo de ver no solo los monumentos históricos de China, sino también cómo funciona el país hoy en día. Cuando sus amigos lo visitan por primera vez, les dice que dejen espacio en sus agendas para fábricas, centros tecnológicos y vecindarios comunes.

«Nunca les sugeriría que solo visiten atracciones turísticas famosas», declaró Sharma. «Necesitan pasar unos días experimentando la vida diaria del pueblo chino».

Más visitantes extranjeros tienen ahora la oportunidad de hacerlo. China registró 22,91 millones de viajes de entrada de ciudadanos extranjeros en la primera mitad de 2026, un aumento del 20,4% interanual, precisó la Administración Nacional de Inmigración. Las entradas sin visado alcanzaron unos 17,82 millones, lo que representa el 77,7% de todas las llegadas de extranjeros.

A medida que crece el número de visitantes, sus intereses también se vuelven más variados. Los datos de Fliggy mostraron que el número de viajeros con niños y estudiantes entre sus clientes extranjeros creció más de cinco veces de forma interanual en el último año. La empresa también indicó que los visitantes extranjeros mostraron un interés particular en los grandes modelos de lenguaje, el hardware de IA y los robots humanoides porque estas tecnologías podían probarse, en lugar de únicamente visualizarse.

Lim aprecia que emergen varios grupos en torno a estas experiencias: jóvenes viajeros que buscan algo visualmente futurista, padres que traen a sus hijos en viajes de estudio, visitantes comunes que intentan comprender el nivel real de desarrollo de China y empresarios que utilizan el viaje para examinar industrias y posibles oportunidades de negocio.

Lim comentó que uno de sus amigos africanos divide el itinerario de cada viaje entre sitios culturales y destinos relacionados con la tecnología.

«Lo que realmente mi amigo quiere entender es qué tipo de industrias se están desarrollando en cada lugar y cuán avanzados están», sostiene Lim.

Las ciudades están empezando a responder a esa curiosidad con rutas propias.

Por ejemplo, en marzo, el Valle Óptico de Wuhan lanzó tres itinerarios de turismo tecnológico construidos en torno a «superfábricas», inteligencia artificial y viajes a baja altura. Los visitantes pueden ver cómo sale un aire acondicionado de una línea de producción inteligente cada 6,5 segundos, ver a robots humanoides doblar ropa y preparar café, y contemplar la ciudad desde drones, helicópteros o su tren suspendido en el cielo, de acuerdo al Gobierno Popular Municipal de Wuhan.

¿Por qué la tecnología china causa impacto?

Jóvenes que asisten al cuarto Diálogo Global de la Juventud de Tsinghua experimentan el sistema de interfaz cerebro-computadora en la Ciudad de la Inteligencia Artificial de China en Hangzhou, provincia de Zhejiang, junio del 2026. (Foto: cortesía)

Jóvenes que asisten al cuarto Diálogo Global de la Juventud de Tsinghua experimentan el sistema de interfaz cerebro-computadora en la Ciudad de la Inteligencia Artificial de China en Hangzhou, provincia de Zhejiang, junio del 2026. (Foto: cortesía)

Cuando un grupo de amigos italianos regresó a China a principios de este año, las primeras adiciones a su itinerario no fueron ni monumentos ni parques temáticos. Ellos querían viajar en vehículos sin conductor.

“Una familia que viajaba con dos niños estaba decidida a probar un robotaxi en Shanghai, declaró Wu Han, organizador de viajes en la ciudad. 

El servicio estaba disponible únicamente dentro de una zona suburbana designada. Para llegar a ella, la familia estaba preparada para tomar un taxi regular desde el centro de Shanghai, completar un viaje en robotaxi de tres kilómetros y luego tomar otro taxi de regreso. Y en Nanjing visitaron un parque suburbano, esta vez para dar un paseo en un autobús lanzadera autónomo.

Sus nuevos destinos no provenían de una guía turística.

“Los niños vieron estos videos en TikTok”, señaló Wu. “Ya no era el pueblo antiguo de Zhujiajiao o Disneylandia lo que querían ver. Eran todos taxis y autobuses”.

Estas escenas recurrentes en TikTok, YouTube e Instagram requieren poca explicación. La actividad es familiar; la forma en que se realiza, no. Ese contraste instantáneo ayuda a explicar por qué los videos sobre la tecnología china viajan tan fácilmente a través de idiomas y plataformas.

En Shenzhen, la familia británica de TikTok llamada The Hutchinsons se filmó a sí misma probando un servicio de entrega con drones. Su video de reacción se convirtió en la publicación más vista de la familia, atrayendo 7,8 millones de visitas. Por otra parte, el video de un influyente italiano sobre un viaje en taxi sin conductor en Guangzhou recibió más de 121.500 visitas en apenas dos semanas, informó Xinhua.

Los videos más largos han atraído un interés similar. En «China está viviendo en el 2050», los creadores de contenido de viajes Kara y Nate probaron servicios que incluyen un robotaxi y entrega con drones en Shanghái. El video ha recibido alrededor de 1,2 millones de visitas.

Sin embargo, uno de los comentarios más visibles no trató sobre inteligencia artificial, algoritmos o ingeniería. «En EE. UU., ese robot barista pediría una propina del 25%», bromeó un espectador.

«China ya no es solo un país que fabrica productos para el mundo», afirmó Sharma. «Cuando los visitantes ven por sí mismos las fábricas, los sistemas de transporte y las aplicaciones diarias, empiezan a entender lo que aquí está cambiando ».

Apreciando oportunidades

Turistas extranjeros experimentan servicios de entrega con drones en Shenzhen, provincia de Guangdong, 21 de junio de 2026. (Foto: VCG)

Turistas extranjeros experimentan servicios de entrega con drones en Shenzhen, provincia de Guangdong, 21 de junio de 2026. (Foto: VCG)

El interés en línea ya es visible. El siguiente paso comienza con preguntas más prácticas: ¿Dónde pueden los visitantes probar estas tecnologías? ¿Necesitan hacer una cita? ¿La experiencia está disponible en inglés y pueden operar el equipo por sí mismos?

Para muchas atracciones tecnológicas potenciales en China, esas respuestas no son fáciles de encontrar, al menos por ahora.

Lim señaló que las grandes empresas tecnológicas y las zonas de desarrollo en toda China suelen tener sus propios centros de exposición. Estos espacios pueden contener productos funcionales, modelos industriales y relatos detallados de cómo se desarrolló una tecnología, pero pocos viajeros independientes saben que existen o cómo ingresar a ellos.

Sugirió que más de estos recintos podrían operar como museos, con horarios de apertura regulares, rutas estandarizadas y guías multilingües capaces de explicar términos técnicos en un lenguaje sencillo.

Algunos también podrían ubicarse más cerca de lugares que los viajeros ya visitan. En Hangzhou, Lim quedó impresionada por Dream Town, donde las incubadoras y las instituciones de inversión están integradas en un paisaje de canales y arquitectura tradicional. Los espacios de exposición tecnológica dentro de los distritos comerciales ofrecen otro modelo.

“Si la gente puede encontrarse con uno mientras hace compras y simplemente entrar, la barrera es menor”, indicó.

Las empresas de viajes han comenzado a probar cómo se pueden organizar tales experiencias en itinerarios completos.

Fliggy reveló que planea desarrollar más productos de viajes de estudio de entrada, añadiendo al mismo tiempo interpretación especializada, experiencias culturales locales y oportunidades para probar productos chinos.

Por su parte, la agencia de viajes Spring Tour ha adoptado un enfoque más orientado a una nueva experiencia de drones en Shanghai. Los visitantes sin experiencia previa pueden usar simuladores de vuelo, probar el fútbol con drones y ver exhibiciones de formación en interiores. En un sitio al aire libre a lo largo del río Huangpu, pueden operar drones agrícolas y usar fotografía aérea para registrar el horizonte de la ciudad.

Zheng Xueda, director de turismo receptivo en Spring Tour, aseguró que dos gerentes de agencias de viajes brasileñas ya han visitado la ruta para evaluar su potencial.

Estos productos brindan a los visitantes algo que un video viral por sí solo no puede proporcionar. Una familia puede querer una explicación accesible, un estudiante puede desear practicar directamente, mientras que un visitante de negocios puede estar buscando tecnologías, proveedores o socios potenciales.

Para Lim, los viajes a través de Beijing, Hangzhou y Shanghai se convirtieron gradualmente en una forma de investigación de mercado. En cada centro de exposición y empresa, registró cuán madura parecía una tecnología, qué industrias se habían formado a su alrededor y dónde podrían quedar vacíos.

Ahora está considerando pasar de observar el sector tecnológico de China a participar en él.

“Incluso estoy pensando en iniciar un negocio en China”, expresó Lim.

Una posibilidad es un motor de recomendación para un campo especializado, como la distribución de contenido transfronterizo o la localización para los mercados del Sudeste Asiático. Lim espera aprovechar la red de incubación de Zhongguancun y los recursos de los exalumnos de la Universidad de Tsinghua para probar primero un pequeño producto.

“Si intentara hacerlo en Malasia, tal vez ni siquiera podría reunir suficientes usuarios semilla”, comentó. “Pero en China, tengo datos, escenarios del mundo real y cadenas de suministro. Incluso podría conocer a un cofundador potencial durante uno de estos eventos”, concluyó.

(Web editor: Zhao Jian, 周雨)