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Gobierno de Bolivia alerta sobre colapso funcional de sistema de salud
El Sistema Único de Salud (SUS) de Bolivia se encuentra en un "colapso funcional", marcado por el desabastecimiento recurrente de medicamentos esenciales, el déficit crítico de personal, la saturación hospitalaria y profundas debilidades administrativas, alertó hoy jueves el Gobierno.
Un informe presentado a la prensa por la ministra de Salud y Deportes, Tatiana Flores, concluyó que el sistema atraviesa una crisis estructural severa, con problemas financieros, legales y operativos acumulados durante años, así como una fragmentación institucional que limita la capacidad de respuesta del Estado frente a las demandas de atención médica de la población.
"No se trata de una crisis reciente, sino de fallas estructurales heredadas que impactan directamente en la atención a la población", afirmó Flores, al detallar los resultados del análisis integral realizado por su cartera.
Según el diagnóstico, el colapso funcional del SUS se expresa en la atención a pacientes en pasillos hospitalarios, la falta de camas y la insuficiencia de personal especializado, especialmente en áreas críticas.
A ello se suman infraestructuras modernas que permanecen inoperantes por obstáculos administrativos y normativos, mientras que la mayoría de los establecimientos reporta carencias constantes de insumos básicos.
El SUS es una política estatal vigente desde marzo de 2019, que garantiza atención médica gratuita, universal y sin restricciones a toda la población boliviana que no cuenta con un seguro de salud de corto plazo.
El informe advirtió sobre una distribución desigual del personal de salud, con concentración en áreas urbanas y una persistente desatención en zonas rurales, donde el acceso a servicios médicos sigue siendo limitado.
Esas brechas, señaló el informe, se ven agravadas por una gestión administrativa fragmentada y aún basada en procesos manuales y en papel.
El Ministerio de Salud y Deportes planteó una serie de medidas para revertir la crisis, entre ellas el saneamiento financiero del sector, la estabilización administrativa y la recuperación de la rectoría del Estado sobre el sistema de salud, con el objetivo de garantizar la continuidad operativa y sentar las bases de un modelo "robusto, eficiente y confiable".
"Nuestro objetivo es construir un sistema de salud eficiente, equitativo y sostenible que garantice el derecho a la salud de toda la población", aseguró la ministra, al subrayar que la crisis actual obliga a replantear de manera integral el funcionamiento del sistema de salud nacional.


