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América Latina y el Caribe en un mundo de tensiones: desarrollo, paz y previsibilidad
Por Ignacio Araya
El sistema internacional atraviesa una fase de incertidumbre prolongada. Las tensiones geopolíticas, la desaceleración del crecimiento global y el uso creciente de medidas unilaterales han elevado los costos de la inestabilidad para los países en desarrollo. América Latina y el Caribe no son ajenos a este contexto: su principal desafío no es la alineación, sino la necesidad de preservar condiciones de estabilidad que permitan avanzar en desarrollo, paz y seguridad.
Las prioridades de la región siguen estando estrechamente vinculadas a la reducción de desigualdades, la expansión de infraestructura, la mejora de la conectividad, la incorporación de tecnología y la generación de crecimiento sostenible. A estas agendas se suma, con creciente fuerza, la seguridad entendida principalmente desde una perspectiva de seguridad pública y fortalecimiento institucional, más que como militarización. Desde esta perspectiva, la previsibilidad en las relaciones internacionales se vuelve un activo central para los países latinoamericanos y caribeños.
Es en este escenario donde adquiere relevancia el tercer Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe, publicado recientemente por el Gobierno chino. Este documento se inscribe en una trayectoria iniciada en 2008 con la publicación del primer documento de política, continuada en 2016 con el segundo, y actualizada ahora tras casi dos décadas de interacción creciente. Su objetivo explícito es resumir las experiencias acumuladas de cara al futuro y exponer de manera integral la política de China hacia la región, con el fin de llevar la cooperación bilateral y multilateral a una nueva etapa. El propio texto sitúa la relación China–ALC en un contexto global marcado por transformaciones aceleradas y por una mayor gravitación del Sur Global, subrayando la importancia de respuestas cooperativas frente a acciones unilaterales que afectan la paz y la seguridad internacionales.
Un elemento central del documento es la articulación de cinco programas de cooperación —solidaridad, desarrollo, civilizaciones, paz y pueblos— concebidos como un marco integral para profundizar la relación China–ALC. Esta arquitectura no propone alineamientos ideológicos ni bloques cerrados, sino mecanismos prácticos para coordinar políticas, intercambiar experiencias y generar resultados concretos. En ese sentido, el documento enfatiza principios como el respeto mutuo, la igualdad soberana, la apertura, la inclusión y la no condicionalidad política, elementos particularmente valorados por los países latinoamericanos y caribeños en su acción exterior.
En materia de desarrollo, el texto amplía de manera significativa la noción tradicional de cooperación económica. No se limita a infraestructura física convencional, sino que incorpora con fuerza áreas como infraestructura digital, transporte inteligente, ciudades inteligentes y conectividad regional. Este enfoque resulta coherente con las necesidades actuales de América Latina y el Caribe, donde la brecha digital, la modernización de servicios urbanos y la integración territorial son componentes clave del desarrollo sostenible.
La cooperación científica y tecnológica ocupa también un lugar destacado. El documento propone fortalecer marcos institucionales para la innovación en áreas como inteligencia artificial, biomedicina, circuitos integrados y tecnologías de la información, así como la creación de laboratorios conjuntos, centros de investigación y plataformas de transferencia tecnológica. En este marco, la inteligencia artificial es abordada no solo como un sector productivo, sino como un ámbito de gobernanza global, promoviendo el diálogo y la cooperación para implementar la Iniciativa para la Gobernanza Global de la IA y los planes de acción asociados en el marco de Naciones Unidas.
En el ámbito de la seguridad, el documento adopta un enfoque centrado en la estabilidad y la cooperación no tradicional, vinculada a la Iniciativa de Seguridad Global. Se destacan áreas como la aplicación de la ley, la cooperación judicial, la lucha contra el narcotráfico, la corrupción, el lavado de dinero y los flujos financieros ilícitos. En materia de ciberseguridad, el texto promueve la construcción de un ciberespacio pacífico, abierto, seguro y ordenado, basado en la gobernanza multilateral, la Iniciativa Global sobre la Seguridad de Datos y el respeto a la soberanía digital, así como el impulso a normas internacionales ampliamente aceptadas en el marco de la ONU. Este enfoque coincide con la manera en que muchos países latinoamericanos conciben la seguridad: como fortalecimiento de capacidades institucionales y resiliencia social, más que como lógica de confrontación.
Un aspecto reiterado a lo largo del documento es que la cooperación entre China y América Latina y el Caribe no está dirigida contra terceros ni condicionada por factores externos. De manera explícita, el texto señala que estas relaciones no excluyen la participación de otros actores y que China está dispuesta a desarrollar cooperación tripartita con terceros países y organizaciones internacionales, siempre que los proyectos sean propuestos, consentidos y liderados por los propios países latinoamericanos y caribeños, y se basen en el respeto mutuo y las ventajas complementarias. Esta disposición refuerza la idea de una cooperación abierta y flexible, compatible con la diversificación de relaciones externas de la región.
En tiempos de tensiones globales, la previsibilidad y la cooperación práctica se convierten en bienes escasos. América Latina y el Caribe seguirán buscando socios que respeten su autonomía, contribuyan a su desarrollo y ayuden a reducir los riesgos asociados a la inestabilidad internacional. El tercer Documento de Política de China hacia América Latina y el Caribe ofrece un marco que, al menos en su formulación, apunta en esa dirección: cooperación concreta, respeto mutuo y una visión de largo plazo basada en el desarrollo compartido.
El autor es Cientista político de la Universidad Diego Portales de Chile, Doctor en Relaciones Internacional de la Central China Normal University.


