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“Un país con 56 grupos étnicos, definitivamente te lleva a un viaje interminable", augura Guillermo Buitrago, profesor colombiano en Shanghai
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Guillermo Buitrago (al centro, señalando al Rey Mono) junto a un grupo de extranjeros de visita en China. (Foto: cortesía) |
Por Yasef Calderón
Para el colombiano Guillermo Buitrago, profesor de la Escuela de Negocios Shengxiang de la Universidad Sanda de Shanghai, aunque han pasado 15 años desde su llegada a China, no deja de sentirse fascinado por las sensaciones nuevas que el gigante asiático le entrega cada día.
“La sorpresa por ver qué innovación aparecerá disponible para nosotros como consumidores, la calidez que encuentro al encontrarme con caras conocidas o nuevas, el sabor que aparecerá en un restaurante que no había visitado, o sencillamente el sonido que se guarda en tu memoria e identifica cada lugar”, asegura Buitrago al Diario del Pueblo digital.
Desde su perspetiva, “China es un país gigante que logra amalgamar un profundo legado cultural con el ímpetu desafiante de la innovación y la competitividad en los tiempos modernos”.
Lugares como Yingtan, en la provincia de Jiangxi, el condado Yangshuo en Guilin,o Huangshan y Anqing en la provincia de Anhui son tan solo una muestra ínfima de las oportunidades que ha tenido Buitrago para conectar con historias de sus amigos chinos acerca de pueblos, patrones culturales, familia y vecinos.
“No puedo concebir una gran metrópoli como Shanghai, ignorando los pequeños pueblos de dónde vienen muchas de las personas que he tenido la oportunidad de conocer”, subraya este joven colombiano, doctor en administración de empresas por la Universidad Donghua de Shanghai.
“Quizá mas allá de hablar de la impresión que me ha dejado un lugar específico, podría decir, que cada oportunidad de ver con mis ojos los escenarios de los que hablan otros con nostalgia y fascinación, deja una impronta que me conecta con la esencia de la hospitalidad China”, afirma Buitrago al Diario del Pueblo digital.
El turismo extranjero es un componente clave de la industria turística de China. Bajo la política de tránsito sin visa de 144 horas (ampliable a 240 horas en algunos casos) se permite a viajeros de 53 países poder explorar el país durante paradas largas, y utilizar los servicios como el "Beijing Pass" y el Shanghai Pass para acceder al transporte y atracciones mediante pago electrónico. También, desde el 2023 está vigente la exención de visado unilateral para estancias de hasta 30 días a favor de ciudadanos de países como España, Francia, Alemania, Italia y Chile. Este instrumento ha facilitado los viajes cortos y de escapada en busca de China.
“Sugerir un único lugar resultaría pretencioso de mi parte”, reconoce Buitrago. “Solo me atrevería a sugerir que vale la pena ir mas allá de la frivolidad del turismo con el único propósito de presumir en redes sociales. Tomarse un par de días para reflexionar frente a la montaña que ha inspirado a generaciones durante milenios, o tomar una copa a la vista del río que tiene una historia detrás, puede dejar un recuerdo invaluable”.
Desde pequeño, debido a la influencia de las historias de kung fu, la historia China y la idea de un país lejano y misterioso, Buitrago sintió el “llamado” para visitar Asia.
“Sin embargo, comparto con el gran porcentaje de latinos que visitan China que, aunque crees saber qué encontraras, la sorpresa es grata y abrumadora”, sostiene.
“Por una parte, te encuentras con un país moderno y orgulloso, y por otra parte te encuentras con el desafío de integrarte a un idioma y una cultura”, admite.
Si es necesario mencionar algún "highlight", Buitrago se decanta por Lianyungang, en la provincia de Jiangsu, la tierra de Sun Wukong, el mítico personaje de “Viaje al Oeste”.
“No solo porque ha sido inmortalizado por la novela, además, es un punto de relevancia en la Ruta de la Seda. Merece la pena ser rescatada con el surgimiento de la iniciativa de la Franja y la Ruta”, precisa.
La gastronomía es otro de los grandes imanes turísticos del gigante asiático. La cocina china, presidida por las escuelas de Beijing, Sichuan, Cantón y Shanghai, es de las más diversas y reconocidas del mundo.
“Un país con 56 grupos étnicos, definitivamente te lleva a un viaje interminable. Y aunque en China se habla de cuatro sabores básicos: ácido (suan), dulce (tian), amargo (ku) y Picante (la), su combinación trae infinidad de fórmulas”, explica Buitrago al Diario del Pueblo digital.
“Desde tiempos de la Ruta de la Seda, la cultura culinaria china ha logrado incluir en su receta ingredientes y especias locales y extranjeras, que junto a las técnicas de cocina de cada región, te permiten experimentar sabores que no son habituales en nuestro paladar latino”, añade.
Desde la perspetiva de Buitrago, cuya tesis doctoral trató sobre la adaptabilidad de los latinoamericanos en China, los prejuicios se alimentan con el desconocimiento y la ausencia de empatía. Para él, “visitar China, y compartir el mismo espacio con personas que están luchando día a día para alimentar a sus familias y cumplir sus sueños, despierta en ambas partes un sentido de empatía que trasciende opiniones o prejuicios personales.”
Actualmente, los visitantes latinoamericanos representan una proporción pequeña, pero creciente del turismo hacia China. Países como México y Brasil son los principales emisores de turistas de la región hacia el gigante asiático. Este flujo se ha visto limitado por factores como la distancia geográfica, los costos del viaje y la falta de una amplia oferta de vuelos directos.
“Desde luego, claramente el COVID tuvo un efecto enorme en los viajes desde y hacia China, por otra parte, para los países latinoamericanos la tasa de cambio es un factor crítico”, destaca Buitrago. “Sin embargo, aunque no ha sido tan rápido como quisiéramos, también se percibe una recuperación en el sector turismo. “Aerolíneas como Turkish Airlines, Etihad o Emirates logran ofrecer rutas atractivas para presupuestos ajustados. Ya en el interior de China, la abundancia de alternativas aéreas o férreas ofrece opciones para las diferentes capacidades económicas”.
Entre los elementos positivos, gana relieve la percepción de seguridad. A diferencia de otros destinos del orbe donde la seguridad es motivo de preocupación, China se garantiza como un destino seguro, certeza que podría alentar a los latinoamericanos a viajar en familia o grupos.
“Puedo decir con toda certeza que uno de los factores que los latinoamericanos estimamos de vivir en China es la sensación de seguridad que nos otorga este país”, enfatiza el profesor colombiano.
Desde su trabajo en el sector de la educación universitaria, participa en la organización del seminario anual“China: Conectando Culturas”, que invita a los universitarios latinoamericanos a visitar China para enriquecer sus conocimientos sobre la cultura china, de la mano de expertos.
“Considero que estos espacios van mas allá de la foto y el recuerdo. Hay que irse de China con al menos un nuevo amigo en la cuenta de Wechat”, alienta Buitrago.
De acuerdo a estimaciones basadas en patrones de viajes globales y datos históricos de la región, los países latinoamericanos -encabezados por México, Brasil, Argentina y Chile- aportaron entre 200.000 y 300.000 visitantes anuales del total de más de 30 millones de turistas extranjeros que viajaron a China durante el 2024.
“La historia nos ha enseñado que las alianzas nacen y se alimentan a largo plazo, y el turismo es una senda que enriquece el camino del desarrollo conjunto”, concluyó Buitrago.
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Guillermo Buitrago en Shanghai, China. (Foto: cortesía de Everett Salazar) |