- Más
Deportaciones masivas de EE. UU. hacia terceros países es inaceptable, aseguran expertos panameños
Por María A. Carrasquilla
PANAMÁ, 24 feb (Xinhua) -- Las deportaciones masivas que impulsa la Administración estadounidense hacia terceros países son "terribles" e "inhumanas", aseguran expertos panameños a Xinhua.
Para Graciela Dixon, expresidenta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Panamá, los derechos humanos de los migrantes son violados a partir del momento en el que son deportados y llevados a un tercer país.
Los migrantes son "llevados como si fuesen un bulto o una mercancía que se recoge en un puerto y se traslada a otro puerto; como si ellos fuesen mercancías. Ese es el tipo de trato que se les está dando a esas personas. Es inhumano y violatorio de los estatutos internacionales de los derechos humanos".
"Es inaceptable e inconveniente que Panamá se convierta en una especie de satélite de EE. UU. para recibir los migrantes que EE. UU. que no quiere dentro de su territorio, y que desde Panamá sean distribuidos", criticó Dixon.
La jurista considera que es más factible que EE. UU. ubique a los migrantes hacia su destino y/o país final. "Pero no que Panamá sea sede de redistribución o trasladados a posteriores destinos".
La política que impulsa EE. UU. "es ilegal" desde el punto de vista internacional y Panamá tiene que rápidamente revisar este comportamiento, puntualizó.
CHANTAJE Y DERECHOS HUMANOS
Elías Cornejo, coordinador de la Comisión la Red Eclesial de Migración, Refugio, Desplazamiento y Trata de Personas en Panamá (Red Clamor) catalogó como "un chantaje" la política de EE. UU. de convertir a terceros países, como Panamá o Costa Rica, en lugar de acopio de migrantes.
"Los países que acogen a los migrantes pierden soberanía. Eso me parece grave", agregó Cornejo quien también es coordinador del Servicio de Atención a Migrantes de Fe y Alegría en Panamá.
Además, de esta manera se hace al Estado de acogida cómplice y ejecutor de las restricciones a los derechos humanos de las personas, afirmó.
Los migrantes que han llegado a Panamá no han cometido ningún delito y tampoco ninguna falta administrativa. Sin embargo, "llegaron a Panamá con escoltas en un vuelo militar" de EE. UU., remarcó Cornejo.
Aunque las autoridades panameñas han señalado que no acarrean los costos de los migrantes que han sido enviados por EE. UU. a Panamá, al estar al resguardo de los mismos son los responsables de garantizar sus derechos humanos, subrayó.
Panamá "debe garantizar que niños, niñas y adolescentes tengan un espacio seguro y desarrollar actividades para que tengan acceso a garantías a salud y educación. Son una serie de condiciones que Panamá debe garantizar, no convertirnos en un Guantánamo vip. Es vergonzoso", lamentó.
NACIONALISMO BLANCO
A juicio de Rodrigo Noriega, abogado con doctorado en Derecho Internacional, esta política estadounidense es "una mezcla de nacionalismo blanco con un ejercicio de manipulación mediática en que se simula que el problema se ha resuelto porque se han deportado a estas personas a terceros países, evitando el riesgo de que un abogado actúe en su nombre en EE. UU. y obtenga el asilo que buscan los migrantes".
El problema, sostuvo Noriega, sería de terceros países y de las agencias internacionales como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados (Acnur), puntualizó el columnista del diario La Prensa de Panamá.
"Panamá no está obligado a aceptar a los migrantes, lo hace para disminuir las tensiones con Estados Unidos y como un gesto de buena fe. En 1994, Panamá recibió, a petición del Gobierno demócrata de Bill Clinton, a unos 10.000 migrantes cubanos que querían llegar a Estados Unidos, y fueron detenidos aquí mientras se evaluaba cada caso", remarcó.
Hasta la fecha, aseguró Noriega, Panamá no está violando el derecho de ningún migrante deportado, ya que está haciendo lo mejor que puede para darle un trato digno a los migrantes y para respetar sus derechos humanos, "sin embargo, somos cómplices de una política terrible de Estados Unidos".
Por otro lado, Panamá tiene importantes responsabilidades con respecto al trato digno de estos migrantes, agregó Noriega. "Debe proteger su identidad y su intimidad. Debe darle acceso a los cónsules de los países de los que provienen los migrantes, debe facilitarles el salvoconducto necesario para viajar a aquellos que no tienen pasaporte. La comida, el alojamiento y los pasajes de avión de estos migrantes los paga la OIM", concluyó.
El último comunicado del Ministerio de Seguridad panameño informó que Panamá recibió 299 migrantes deportados de EE. UU. procedentes de tres vuelos distintos. De estos, 13 decidieron retornar a su país de origen, otros 97 han sido trasladados al albergue San Vicente en la provincia de Darién, y 175 están en un hotel de la ciudad de Panamá, detalla el mismo documento.
Desde julio de 2024, Panamá mantiene un Memorándum de Entendimiento con Estados Unidos, en el que establece cooperar en la gestión de la migración irregular en la región. Pero este acuerdo no estipula el recibimiento de migrantes deportados de EE. UU. hacia Panamá.