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Un excampeón de La Liga aspira a revitalizar el fútbol en Xinjiang

Por Xinhua | el 28 de marzo de 2024 | 08:45

Fernando Sánchez Cipitria (primero a la derecha) da instrucciones a jugadores de Xinjiang Silk Road Eagle. (Xinhua/Xie Dongfei)

En la región más alejada del océano, Fernando Sánchez Cipitria, oriundo de la costa mediterránea, ha encontrado su vocación.

A diferencia de la plácida comodidad de España, su tierra natal, la región de Xinjiang, en el noroeste de China, recibe con un frío persistente pese a que ya es marzo. En medio del deshielo del paisaje, Sánchez se sumerge en intensos preparativos. El club de fútbol Xinjiang Silk Road Eagles (Águilas de la ruta de la seda), dirigido por él y establecido hace poco más de un mes, tiene como objetivo para este año ascender en las filas de la liga de fútbol de nivel más bajo de China y llenar de nuevo el vacío en el fútbol profesional de esta región.

Si bien para los no fanáticos del balompié puede ser difícil vincular la figura corpulenta con el alguna vez formidable delantero, el jugador, hoy de 52 años, surgió de la cantera del Real Madrid. Jugó para varios equipos de La Liga y ayudó al Deportivo de La Coruña a conseguir su primer título en la máxima categoría del fútbol español a comienzos del siglo XXI.

La conexión de Sánchez con la región multiétnica de Xinjiang tiene raíces profundas.

Lleno de coraje y dedicación en el campo, este profesional debió retirarse prematuramente debido a una grave lesión de rodilla cuando apenas iba en su tercera década. Luego, orientado por luminarias como Rafael Benítez y Luis Aragonés, pasó a ser entrenador. En 2012 se embarcó en un largo período como director de entrenamiento juvenil en la Escuela de Fútbol Evergrande en Guangdong, provincia del sur de China. Inesperadamente, fue entre un grupo de niños de Xinjiang que entrenaba en la escuela donde vio ecos de su pasado propio.

"Se parecen mucho a los jugadores europeos. A menudo están llenos de determinación y confianza, hambrientos de victoria", comentó al respecto. "Hay vastos desiertos y glaciares, y a veces hay que atravesar aldeas en busca de jugadores, pero el talento de estos niños es asombroso. Necesitan una plataforma para luchar por sus sueños", complementó.

Jugadores de Xinjiang Silk Road Eagle realizan su entrenamiento. (Xinhua/Xie Dongfei)

En 2019, a pesar de nunca haber entrenado a un equipo profesional, Sánchez tomó las riendas del club Xinjiang Tianshan Leopards FC de la segunda división de China. Bajo su batuta, el modesto equipo superó todas las expectativas.

Fuera del campo, Sánchez ha pagado cuentas de las comidas de los jugadores, y en ocasiones también ha hecho generosas donaciones a fanáticos enfermos. A pesar de la rareza de un español trabajando en Xinjiang, aquí se ha ganado la confianza y el respeto de la gente, que se refiere a él como "el viejo Fei", jugando con la primera sílaba de su nombre chino.

"Como entrenador, los mejores momentos de mi vida los he vivido en Xinjiang. Me he conectado con todos, he enfrentado desafíos junto con ellos y he celebrado las victorias", relata.

El duradero vínculo entre "el viejo Fei" y Xinjiang se refrendó hace poco.

El Xinjiang Silk Road Eagles, el primer club de fútbol con membresía de la región, fue fundado el 4 de febrero, y a pesar de que varios clubes chinos le hicieron ofertas anteriormente, Sánchez aceptó rápidamente la invitación del de Xinjiang.

"Esta vez es más difícil, porque partimos del nivel más bajo de las ligas aficionadas", señala, y agrega: "Pero también me llena de esperanza y motivación".

Fernando (centro) y personal técnico observan el desempeño de los jugadores. (Xinhua/Xie Dongfei)

A su llegada a Urumqi, la capital de Xinjiang, un grupo de entusiastas admiradores se reunió de forma espontánea en el aeropuerto para darle la bienvenida al español, quien se mostró sorprendido, pues no esperaba tal calidez. Ya de camino al hotel, Sánchez y su asistente, David, se emocionaban al vislumbrar imágenes familiares.

"Sigue siendo tan cálido como siempre, con gente de buen corazón, cocinas diversas y el magnífico paisaje de las montañas Tianshan", afirma.

En comparación con hace más de tres años, el tiempo ha dejado sus huellas en él. Su cabello se ha vuelto blanco, y la lesión de rodilla de sus días como jugador hace que ahora su andar sea inestable y requiera de descansos frecuentes.

Sin embargo, su espíritu de lucha se ha fortalecido. En repetidas ocasiones ha enfatizado en que su regreso no es un capricho fugaz, sino que forma parte de un plan a largo plazo para fortalecer las bases del fútbol junto con el club.

Mientras sus antiguos alumnos estrella brillan en la Superliga China, Sánchez tiene que empezar de cero. Sin un entrenamiento sistemático, el nuevo equipo carece de reservas físicas. Sánchez y su cuerpo técnico realizaron pruebas a decenas de jugadores en un corto período, sentando las bases para la nueva plantilla.

"Todo va muy rápido y hay grandes exigencias para todos, pero eso es precisamente lo bonito del fútbol", afirma optimista el estratega. "Ahora estamos aquí, totalmente preparados para los próximos partidos".

Ver tanto apoyo de la afición reafirmó su sentido de responsabilidad.

"El fútbol es lo que mejor hago en mi vida. Algún día en el futuro, cuando me vaya, espero haber establecido un sistema de entrenamiento de fútbol maduro para Xinjiang", concluye.

(Web editor: 吴思萱, Zhao Jian)